Feijoo no apoya una derechización del PP

Evita entrar en los asuntos del partido, pero la violencia de género ha sido su primer encontronazo con Pablo Casado

Feijoo, durante la presentación de los candidatos a las siete ciudades gallegas, el sábado en Santiago
Feijoo, durante la presentación de los candidatos a las siete ciudades gallegas, el sábado en Santiago

Madrid

Todavía resonaban en los pasillos del hotel Madrid Marriott Auditorium los aplausos de los compromisarios al nuevo presidente del PP, Pablo Casado, cuando le pregunté directamente a Alberto Núñez Feijoo: «¿Acaba de girar el PP a la derecha?». El líder de los populares gallegos, cuya calculada posición había sido fundamental para que el joven diputado por Ávila se impusiera a Soraya Sáenz de Santamaría, podría haber dado un pase torero o una respuesta de manual. Pero prefirió dejar claro que no convenía que nadie confundiera el «giro hacia la renovación» con una derechización. Y, por si había dudas, precisó: «Yo, personalmente, no he girado hacia ningún lado. Estamos donde estábamos». Feijoo, que acababa de renunciar a asumir la presidencia del partido, a la que habría llegado casi por aclamación, expresaba así que, al margen de cuál fuera el proyecto de Casado, él no respaldaría en el futuro un giro conservador, ni consideraba necesaria esa «vuelta a las esencias» del PP que pregonaban muchos. Un eufemismo con el que se trataba de acusar a Rajoy de poco menos que haber traicionado los ideales del partido y de reivindicar que se desandara todo el camino recorrido desde la etapa de Aznar.

Era el 21 de julio del 2018 y entonces nadie imaginaba todavía la fulgurante irrupción de Vox. Pero Feijoo tenía ya claro que ese, el del giro a la derecha, no era el rumbo que había que tomar. Al contrario, por más que considerara necesaria la renovación, su modelo de partido coincide más con la apertura en cuestiones sociales que se dio en tiempos de Rajoy, y muy especialmente en la defensa de las políticas contra la violencia hacia las mujeres. Ya cuando el anterior líder del PP anunció su retirada, en lugar de esconderse, Feijoo proclamó en Génova una frase que para algunos fue desconcertante: «Para mí en España hay dos presidentes, Suárez y Rajoy», marcando así la máxima distancia con un Aznar al que ahora quiere reivindicar la nueva dirección popular.

Desde entonces, Feijoo ha eludido en lo posible inmiscuirse en asuntos del partido, y ha dejado hacer al nuevo líder. Así lo habían acordado ambos. Pero la semana pasada consideró que Casado había rebasado una línea roja al referirse a una joven asesinada en Cantabria por su novio como la «la primera víctima de violencia doméstica del 2019», asumiendo así las tesis de Vox para ganarse el apoyo de los de Abascal en Andalucía. «No se puede mezclar todo, y el debate sobre lo que es violencia de género y violencia doméstica ya está superado. Quien no lo ha superado debería remitirse a 14 o 15 años atrás», sentenció tajante Feijoo.

Fue suficiente. Casado entendió el mensaje, Y, en menos de 24 horas rectificó. El pacto con Vox no podría tocar la ley de violencia de género y el acercamiento tendría que llegar por otras vías. Ha sido el primer encontronazo entre Feijoo y Casado. Pero todo indica que no será el último, porque la nueva dirección de los populares insiste en escorarse sin complejos hacia la derecha en cuestiones sociales, como demuestra la designación de los candidatos en Madrid. Un giro con el que Feijoo no se siente cómodo, porque prefiere que el debate político se centre en impedir cualquier tipo de privilegio para Cataluña que suponga una cesión a los independentistas.

La extraña batalla en Irán a costa de la política española

Resulta que los españoles no lo sabíamos, pero en un lugar tan remoto como Irán todos, Gobierno y oposición, están muy interesados en lo que ocurre en la política española y en tratar de influir en su futuro. Primero fue el líder de Podemos quien fichó para una televisión pública iraní, Hispan TV, que financia su programa Fort Apache. Iglesias se justifica diciendo que «a los iraníes les interesa que se difunda un mensaje de izquierdas en España». Pero ahora resulta que Vox admite que su campaña a las europeas del 2014 fue financiada casi en su totalidad a través de donativos de dirigentes de la oposición iraní contrarios al gobierno de Teherán. Los caminos de la política son a veces desconcertantes.

El morbo: Aznar y Rajoy juntos en la convención del PP

La convención nacional del PP levanta grandes expectativas por muchas razones. Pero una de ellas es, sin duda, comprobar si Pablo Casado consigue el objetivo de que en su primer gran acto político como nuevo presidente del PP José María Aznar y Mariano Rajoy tengan una participación activa en la convención. Y sin que salten chispas entre ellos. En el PP trabajan todavía para ajustar un protocolo que permita dar a los dos expresidentes un protagonismo en el gran estreno interno de Casado y ofrecer así una imagen de unidad. No se sabe si llegarán a pronunciar un discurso. Pero, si así fuera, aunque no se espera un choque dialéctico, cada una de sus palabras será escrutada con lupa.

El superdomingo electoral vuelve a ser una posibilidad

El baile que se trae Pedro Sánchez a costa de los Presupuestos Generales del Estado ha acabado por desconcertar a algunos de sus propios compañeros de partido. Hace tiempo que los barones temían que Sánchez estuviera preparando un superdomingo electoral en mayo que incluyera las generales. El líder del PSOE llegó a ofrecerles garantías de que no sería así, lo que algunos no tardaron en filtrar. Pero cuando el superdomingo parecía descartado, el último órdago de Sánchez al presentar las cuentas públicas sin apoyos garantizados hace que muchos vuelvan a dar por seguro de que si no hay Presupuestos, habrá superdomingo. Prolongar el mandato sin cuentas públicas sería suicida.

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