Desaparecidos: cuando la vida se ha quedado en el limbo

Gladys Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Imagen de archivo de la búsqueda de Sonia Iglesias en el río Lérez en 2010
Imagen de archivo de la búsqueda de Sonia Iglesias en el río Lérez en 2010 CAPOTILLO

La familia de María José Arcos pide que se la declare fallecida 22 años después de su desaparición. Sin este trámite, negocios, patrimonio o pensiones están bloqueados

02 mar 2020 . Actualizado a las 17:41 h.

Viven en la incertidumbre más absoluta. Sus familiares llevan años desaparecidos, las investigaciones no avanzan y, a nivel burocrático, están atados de pies y manos. Los desaparecidos directamente no existen. La familia de María José Arcos, uno de los casos más conocidos en Galicia, no sabe de su paradero desde 1996. Ahora se ven obligados a solicitar que se declare su fallecimiento. Un trámite traumático, pero en todo caso, necesario.

Fuentes jurídicas consultadas apuntan a dos pasos a tomar ante una desaparición. El primero se llama declaración de ausencia. Es previa a la de fallecimiento, pero no obligatoria. «Iniciar este trámite sería lógico», dice la letrada Ana Reza. El motivo tiene que ver con «atender aspectos patrimoniales y familiares: obligaciones inmediatas». De esta forma, el juez nombrará a un administrador de los bienes del desaparecido. Se puede solicitar si ha pasado un año desde la desaparición y esa persona no tiene nombrado un apoderado. «La tramitan los familiares directos o cualquier persona que pueda tener algún derecho sobre el patrimonio del ausente. Por ejemplo, un acreedor», dice el abogado Carlos Tomé. Si el desaparecido no tiene familia, se nombrará un defensor que le represente. Por ejemplo, sus allegados podrían controlar el negocio del desaparecido, el cónyuge podría volver a contraer matrimonio o tomar decisiones sobre la patria potestad de los hijos. «Sin estas medidas, se pone en una situación complicada a las familias: no pueden decidir sobre sus vidas», apunta Reza. Sea familiar o designado por un juez, esa persona que controle los asuntos del ausente tiene que hacer un inventario de sus bienes y el Código Civil señala que tiene que hacer todo lo posible por encontrarle.

¿En qué beneficia la declaración de fallecimiento?

Salvo en casos concretos, como naufragios o muertes violentas, la familia tiene que esperar una década para solicitar la declaración de fallecimiento. Se trata del trámite definitivo, pero nunca es automático por muchos años que hayan pasado. De este modo, se desbloquean aspectos tan importantes como las sucesiones. ¿Qué pasa con la herencia de un declarado ausente? Su parte queda reservada ante una posible aparición. ¿Qué sucede si ya se ha declarado fallecido? Esa herencia pasa a quien corresponda. En el caso de que apareciese, la recuperaría. Por ejemplo, la cantidad que le correspondiese por la venta de una propiedad. Todo esto implica que esa declaración de fallecimiento es en todo caso reversible.