Investigan el crimen de un hombre de 81 años hallado en Vigo con los pies atados y una bolsa en la cabeza


VIGO / LA VOZ

A Manuel Alonso Rivas lo mataron por un puñado de euros. Unos 15.000, aproximadamente, que es la cantidad máxima de dinero que, se sabe, podía llevar encima este jubilado de 81 años.

Uno de sus cinco hijos, también de nombre Manuel, lo explica a La Voz: «Desde que falleció mamá, el pasado 1 de noviembre, él perdió la cabeza. Iba con fajos de billetes, con mucho: 10.000 o 15.000 euros».

Rivas fue hallado muerto en su parroquia de Vigo, San Pedro de Sárdoma, en el camino de O Pontillón, cerca de su casa, en un solar próximo al río Lagares. «Perfectamente camuflado, debajo de trapos, plásticos viejos y muchas cañas, allí estaba el cadáver», cuenta Noli, el vecino que encontró el cuerpo el lunes por la tarde con los pies atados con un cinturón, una bolsa de plástico en la cabeza y manchas de sangre por el cuerpo.

El fallecido desapareció el 26 de diciembre, aunque su ausencia no fue denunciada oficialmente hasta el 5 de enero. Fueron sus propios hijos los que la notificaron a la Policía Nacional tras comprobar previamente que no estaba en otra vivienda familiar en el municipio de A Cañiza ni ingresado en algún hospital. La búsqueda, iniciada el sábado, finalizada el lunes y supervisaba por un juzgado de Vigo, incluyó un rastreo aéreo en helicóptero.

A la espera de conocerse el resultado de la autopsia, que se realizó en el Hospital Nicolás Peña de Vigo, la tesis policial es que fue consecuencia de un robo con violencia motivado por el peligroso hábito de Manuel Rivas de llevar importantes cantidades de dinero encima.

La investigación, aún en fase inicial, se completa con la recogida de testimonios de familiares, allegados y vecinos. Los agentes también pasaron por el bar más próximo, en la Estrada de Moledo, 14. «Venía todos los días, antes de comer, a tomar su chato. Era generoso y amable con los vecinos, incluso invitaba. Pero desde que falleció su mujer estaba más distraído», explica un camarero. Otras pruebas, como imágenes de vídeo recogidas por cámaras en la zona, podrían aportar más luz al crimen para dar con el autor o autores. Lo que se intenta aclarar ahora es si el crimen se ejecutó en la misma zona donde apareció el cuerpo, con un pequeño sendero y empresas alrededor y sin iluminación por la noche. La otra opción es que lo mataran en otro lugar y desplazaran el cuerpo para esconderlo.

«

Vou a xunto delas»

 

Lo que tiene claro Manuel, hijo del fallecido, es que esos bolsillos cargados de billetes no tardaron en darse a conocer. De ahí, tal vez, su trágico final. «La gente lo sabía, él lo sacaba y fardaba por ahí de dinero. Fajotes, tacos. Decía que tenía novias, decía: “Vou a xunto delas”. Pero eso, creo yo, era una fantasmada, aunque con tanto dinero nunca se sabe. Llevamos una muy mala racha. Desde que murió nuestra madre, que era su mástil, perdió el norte».

Mientras, la investigación no descarta ninguna posibilidad, cierra filas y muestra prudencia. No dar pistas al autor o autores del crimen resulta clave para resolver el caso.

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