La vía de la Plata, el olvido ferroviario que comparten Galicia y Extremadura

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Uno de los tramos abandonados de la ruta en los que se retiraron parte de las vías
Uno de los tramos abandonados de la ruta en los que se retiraron parte de las vías Movimiento por el tren rura de la plata

Extremeños, castellanos y leoneses pelean por recuperar un trazado cerrado justo cuando se inició la apuesta por la alta velocidad

08 ene 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El debate sobre los efectos secundarios de la apuesta por la alta velocidad en España, el abandono en el que se han sumido algunas líneas convencionales y la desastrosa situación del tren extremeño han desempolvado un ejemplo evidente del olvido ferroviario: la ruta ferroviaria de la Plata, un eje transversal para comunicar el oeste de España -especialmente en el ámbito de las mercancías- que se clausuró a mediados de los ochenta y que a día de hoy cuenta con tramos en los que aún no han desaparecido las vías. En vísperas de la comparecencia del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, para explicar la situación ferroviaria de Extremadura, el Movimiento por el Tren de la Ruta de la Plata, un colectivo con representación en casi todas las provincias que atraviesa este trazado, ha pedido al Gobierno un debate sobre el modelo ferroviario español del futuro.

«En ese debate debería abordarse si debemos seguir apostando por las inversiones masivas en alta velocidad o hay que destinar más recursos al tren convencional de calidad y a recuperar trazados como el ferrocarril de la Plata», explica Julio César Pintos, extremeño que forma parte del colectivo que defiende este ferrocarril que uniría Andalucía Occidental, Extremadura, Castilla y León y Asturias. La reivindicación tiene un componente relacionado con la propia concepción del país y del territorio. Las líneas de alta velocidad, a excepción del eje mediterráneo y el atlántico, se plantearon desde la perspectiva radial. Y la ruta de la Plata es un eje en malla destinado a revitalizar la zona occidental del país, justo en la frontera con Portugal, muy despoblada y envejecida, obligada a pasar siempre por Madrid en lo que respecta a la movilidad ferroviaria.

No hace falta explicar la importancia que para Galicia tendría este corredor ferroviario, aunque directamente no discurra por su territorio. Desde que se abrió la autovía de la Plata muchos gallegos de a pie comprobaron los beneficios de una ruta directa hacia Andalucía sin pasar por Madrid ni por Portugal. El tren de la plata confluye con dos líneas ferroviarias gallegas: la que parte de León y la de Zamora. El potencial que tendría para el transporte de mercancías sería evidente, pues conectaría los puertos gallegos con el de Algeciras, uno de los más importantes de Europa. De hecho, cuando la línea se abrió a finales del siglo XIX, se especializó precisamente en las mercancías. Se cerró a finales de 1984 por supuesta falta de rentabilidad, pero hasta 1992 sobrevivió gracias a los trenes mercantes. Justo en la época en la que España empezaba con una tímida apuesta por la alta velocidad que con el tiempo se generalizaría, llevando estas conexiones a casi todas las esquinas del país. En 1995 se autorizó el levantamiento de buena parte de las vías.