Ciudadanos Galicia, ¿hay alguien ahí?

El comité gallego analizaba este sábado hoy a sus alcaldables, pero seguirán silenciados hasta que Madrid les dé el visto bueno

Albert Rivera, durante un mitin en Pontevedra, en la campaña de las autonómicas del 2016
Albert Rivera, durante un mitin en Pontevedra, en la campaña de las autonómicas del 2016

Santiago / la voz

Van con tanto tiento y son tan conscientes de que mejorarán sus resultados respecto al 2015 que parece que no se presentan. Hay que creerse que Ciudadanos Galicia va a comparecer en al menos 75 ayuntamientos gallegos porque La Voz se preocupa de seguir sus tanteos y fichajes y de vez en cuando la dirección saca la cabeza para hacer recuento, como el Conde Draco en Barrio Sésamo. «¡Siete mil, ya somos siete mil!». Es un conteo peculiar, porque no se trata de militantes al uso que paguen una cuota y tengan derecho al café de máquina de la sede, pero tampoco son los volátiles inscritos que tantos quebraderos genera a la izquierda rupturista. Son, por aportar otra definición, simpatizantes comprometidos que están sirviendo a la organización gallega para detectar posibles estructuras locales.

Estos días andan «nerviosos». Lo admite el secretario general, Laureano Bermejo, que hoy participa en una asamblea autonómica en la que se deslizarán algunas listas consolidadas de las que no necesitan pasar por primarias. Tendrán que superar el primer filtro gallego y obtener después el visto bueno de Madrid. En las últimas semanas, Bermejo ha tomado precauciones y ha arrimado la puerta para observar con reservas al que llama, porque les han llegado ofertas para montar listas como si fueran franquicias. «Y no es eso». El objetivo de representación en los principales concellos está conseguido, y cuentan con entrar allí donde hace cuatro años se quedaron a un tris, pero aplicarán diferentes niveles de exigencia: en algunos sitios saldrán a ganar y en otros a posicionarse, pero lo que de verdad buscan es ser «determinantes» en todos lados, sin ataduras. «Pactamos políticas, no con partidos políticos», advierten en un mensaje ambiguo para populares y socialistas.

BNG y En Marea, no

No hay que ser un avezado analista para garantizar que, allí donde puedan influir, Ciudadanos Galicia no va a darle aire ni al BNG ni a En Marea. Para estas dos formaciones prevalecerán los criterios generales del partido, que no tiene complejos en predicar la Constitución en Hospitalet, Sevilla, Ermua o Tui, lo que le ha otorgado excelentes resultados en Cataluña o en Andalucía, pero los mantiene en vuelo rasante en el País Vasco o Navarra, por poner dos ejemplos. Esa tesis de mantener el mismo discurso territorial se romperá inevitablemente en la arena local, donde el votante de una parroquia rural de Ordes no tiene las mismas inquietudes que un vecino del centro de A Coruña o del barrio vigués de Coia.

No es lo mismo predicar con la Constitución que pedir el voto local por las parroquias Esos vecinos van a tener poco tiempo para contrastar ideas con los candidatos naranjas, entre otras cosas porque a día de hoy no saben quiénes son. Lo sospechan en Lugo, Ferrol o Santiago, pero sus propias dinámicas les obligan a mantener un perfil bajo nada recomendable a cuatro meses y medio de que comience la campaña local. Y ahí puede estar el error que les impida dar un golpe definitivo en la mesa y que le provoque un respingo a Feijoo. El librillo de Albert Rivera y de Inés Arrimadas se aprende en una mañana, pero los problemas y la idiosincrasia de cada municipio gallego se forjan desbrozando órdenes del día en plenos que acaban a medianoche. O gastando la suela del zapato.

El PSdeG late en Santiago y Ferrol

Los socialistas gallegos están a la espera de las encuestas que le aporten alguna certeza científica sobre su plantel de candidatos para las ciudades. Mientras llegan, van analizando otras variables, siempre subjetivas. De momento son solo sensaciones, la voz de la calle, pero tienen buenas vibraciones con los candidatos de Santiago y Ferrol, dos plazas que estaban en el fango.

El PPdeG espabila en las redes

La sólida mayoría del PPdeG en las urnas no se reflejaba en las redes sociales, donde la izquierda y el nacionalismo gallego tenían un dominio evidente. Pero en los últimos tiempos las cuentas oficiales de los populares se han quitado la pelusilla institucional y ahora combinan mensajes más clásicos con maldades mordaces propias de estas plataformas. La felicitación navideña fue un ejemplo. El icono de las palomitas para celebrar los espectáculos de En Marea, otro.

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