Un año negro, pese a tener el primer mes blanco de la historia

Abril se cerró sin fallecidos en las carreteras gallegas, pero en verano se disparó la mortalidad


redacción / la voz

No es extraño que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, calificase el 2018 de año irregular. Lo ha sido, y mucho, sobre todo en Galicia, donde los primeros meses dieron inicio a una evolución positiva, con bajas cifras de accidentes en la primera parte del año. Hasta el punto de que dentro de este período se batió un récord histórico. Abril se cerró como el primer mes sin víctimas mortales, lo que la Dirección General de Tráfico define como mes blanco. Pero fue como un espejismo, porque en los meses siguientes la siniestralidad se disparó con repuntes inesperados.

Lo peor vino en los tres meses de verano. En junio, julio y agosto murieron 42 personas en accidentes de tráfico. La cifra puso en alerta a la DGT y a la Guardia Civil, responsables de la vigilancia de la seguridad vial.

Se reforzaron los controles en la red viaria, pero el mes de septiembre volvió a representar un mazazo, con 15 fallecidos en accidentes. Y fue peor octubre, que con 17 víctimas mortales rompió todos los buenos deseos.

¿Qué pudo haber pasado? Los expertos siempre dicen que la evolución del tráfico y de su siniestralidad responde a múltiples factores. Y en Galicia esos factores tienen mucho que ver con unas carreteras convencionales de trazados complicados y con la falta de visibilidad que se padece en varios meses del año, en los que se concentran los atropellos y los accidentes relacionados con las distracciones. También tienen mucho que ver con carreteras que discurren por zonas pobladas, con miles de tramos de casas pegadas a la calzada y peatones caminando por su entorno más habitual. Ahí están los factores que diferencian a Galicia, a los que hay que unir el comportamiento de riesgo de determinados conductores, que llevan al límite los excesos en el consumo de alcohol y en la velocidad a la que conducen.

Cuatro accidentes, 9 muertos

Pero, además, en el 2018 se han registrado cuatro accidentes en los que perecieron nueve personas. En el mes de junio, uno de los peores del año para el tráfico, murieron dos jóvenes en un dramático accidente ocurrido en el municipio coruñés de Carnota. Un coche se salió de la vía. El conductor, de 20 años, la llevaba a ella, de 14, al instituto. Otros dos siniestros con varios muertos se produjeron en el trágico mes de octubre. En el corredor de Monforte murieron dos conductores en un inexplicable choque frontal entre dos vehículos. El mismo mes, en Valdoviño, se produjo el siniestro más grave del año, en el que perdieron la vida tres vecinos de Cedeira. Ni el conductor ni los dos pasajeros de un Audi A3 que se salió de la carretera llevaban puestos los cinturones de seguridad.

El último accidente con varias víctimas ocurrió hace unos días en Lalín. El vuelco de un tractor mató a dos hermanos, de 80 y 73 años.

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