Las ciudades vuelven a crecer pese a que en el 80 % de los concellos baja su censo

Ames, Cambre, Noia, Gondomar y O Carballiño suben puestos en el ránking gallego


vigo / la voz

Las estadísticas censales inauguran cada año cerrando definitivamente el ejercicio anterior. Y el balance demográfico del 2018 deja con su padrón oficial a fecha de 1 de enero una novedad positiva en medio del declive poblacional que aún no ha encontrado fin en Galicia y que lleva a 252 concellos, el 80,5 % del total, a contar con menos vecinos que el año anterior. Pese a esa caída sin freno, las ciudades gallegas logran en conjunto volver a la senda del crecimiento en número de residentes, situación que no se producía desde el año 2011.

El grupo de las nueve urbes más pobladas gana apenas medio millar de habitantes, pero ese cambio de tendencia frena la bajada de los últimos cinco años, en los que en total perdieron 12.595 residentes.

Aun así, el comportamiento no es homogéneo en el ámbito urbano gallego, pues en cinco ciudades el padrón crece y en otras cuatro baja. Crecen respecto al 1 de enero del 2017: A Coruña (751 habitantes más), Vigo (656), Pontevedra (131), Vilagarcía (40) y Lugo (30). Y han perdido residentes en el último año: Ferrol (770), Narón (165), Ourense (131) y Santiago (51).

Los casos más graves son los del padrón ferrolano y el ourensano, que han perdido fuelle en todos y cada uno de los ejercicios de la presente década. Ferrol ha cedido desde el 2010 nada menos que un 9,28 % de su población (6.839 personas menos), y Ourense otro 2,9 % (3.168 residentes a la baja). La pérdida de población de la comarca ferrolana ha acabado por contagiar además a Narón, cuyo padrón baja en un año en 165 personas, pero ya acumula cuatro ejercicios con un balance negativo tras haber crecido en los cuatro anteriores del arranque de la década.

La cuarta urbe que pierde mayor volumen de población es Santiago, que venía de un crecimiento encadenado en el 2016 y el 2017. Solo baja en 51 residentes, pero contrasta con la situación mayoritaria que registra el ámbito urbano en Galicia.

La que más sube

A Coruña es, en cambio, la ciudad gallega que más crece de las nueve, tanto porcentualmente como en números absolutos. Lo hace en el último año en un 0,31 % y 751 personas, lo que eleva su nuevo padrón oficial a 244.850 residentes después de crecer en los tres últimos ejercicios anteriores.

Vigo es la segunda ciudad que más aumenta en el transcurso del último año su población, que llega a 293.642 vecinos tras crecer un 0,22 % y 656 personas en total. Nivela en lo que va de década los años de ascenso con los de descenso de su padrón y frena la dinámica que parecía irremediablemente a bajar del escalón de los 290.000 habitantes. Como en el caso de A Coruña, el repunte de la inmigración explica parte de su crecimiento.

Pontevedra aumenta también en 131 habitantes y un 0,16 % para situarse en 82.802, con tres años de ascenso seguidos. Vilagarcía añade 40 personas a su registro de 37.519. Y Lugo crece finalmente en 30 personas, corta el declive del año anterior y cierra su contabilidad censal con 98.025 residentes.

A Coruña, Vigo, Pontevedra, Lugo y Vilagarcía suben y Santiago, Ferrol, Ourense y Narón, no Los mayores aumentos de población se siguen produciendo de todas formas en los círculos próximos de las urbes de la comunidad. Porcentualmente, los diez incrementos más notables son los de Miño (2,56 %), Sada (1,66), Amoeiro (1,52), Barbadás (1,48), Ames (1,44), Salceda y Celanova (1,43), Allariz (1,39), Coirós (1,28) y San Cibrao (1,25). Cuatro de los diez forman parte del área de influencia de Ourense, lo que explica parte de la caída demográfica de la capital provincial.

Ames, Arteixo, Oleiros, Cambre, Sada y Culleredo son las localidades donde más creció la población en el último año en números absolutos, tras A Coruña y Vigo, reflejando el empuje que el entorno coruñés sigue consignando poblacionalmente.

Cambios en el ránking

Las doce primeras poblaciones con más habitantes no sufren alteración alguna en su orden y el baile de puestos llega con Ames, que se convierte en el concello número 13 de Galicia, en detrimento de Carballo. Cambre (ahora la 18.ª) supera a Marín (19.ª). Noia escala un puesto, al 35, y Gondomar al 36, mientras Vilalba retrocede dos y baja al 37. 

El padrón ferrolano ha perdido un 9,3 % en lo que va de década y el ourensano un 3 % Notable es la subida de O Carballiño, que se convierte en la segunda población de Ourense (la 38.ª de Galicia) al superar a Verín (sigue como la 39). Cambados baja dos puestos (40). Bueu (es ahora la 47) supera a Baiona (48). Y en Lugo se produce un cambio de posiciones de rivalidad comarcal: Foz le arrebata el puesto 56 a Ribadeo, ahora la 57.ª localidad de la comunidad en número de vecinos. El mayor salto en el ránking poblacional lo logra en todo caso Miño, que sube cinco posiciones, hasta la 87, tras ganar en el último ejercicio 151 residentes.

Y el mayor retroceso de entre los 150 concellos más poblados de Galicia se consigna en Cerdedo-Cotobade, que baja cuatro posiciones, hasta caer al puesto 91. Malpica pierde tres (ahora es la 99) y Ribadavia otros tres (baja al puesto 111).

En el conjunto de la comunidad, más de tres de cada cuatro de los 313 ayuntamientos (el 80,5 %) han bajado en población en el último año. Dozón, Castro Caldelas, Chandrexa de Queixa y Montederramo pierden incluso por encima del 5 % de su padrón en solo doce meses.

Galicia pierde 6.600 residentes, con el paso atrás de que ya hay menos de 2,7 millones

El padrón presentado ayer por el Instituto Nacional de Estadística dibuja una Galicia de 2.701.743 habitantes a 1 de enero del 2018. Pero el avance que la propia institución estadística presentó el mes pasado sobre la situación censal del país con el referente del primer semestre del año evidencia que la comunidad gallega en realidad ya tiene a día de hoy un censo similar al de 1972, con menos de 2,69 millones de personas.

El padrón oficial en todo caso es el que ahora se ha hecho público con fecha de inicios del año pasado y que supone un retroceso poblacional de la comunidad de 6.596 residentes, fruto de ese ya estructural saldo vegetativo negativo causado por casi el doble de fallecimientos que de nacimientos.

La provincia de Ourense, donde la gran mayoría de sus concellos retroceden en población, es la que mayor caída sufre, al bajar en 2.387 personas, y Lugo cede otras 2.307. Las otras dos demarcaciones siguen la misma dinámica: Pontevedra retrocede 959 vecinos y A Coruña otros 943.

Las fusiones locales divergen: aumenta Oza-Cesuras y retrocede Cerdedo-Cotobade

La estrategia de fusionar concellos para intentar frenar sus declives demográficos está teniendo diferente resultado en Galicia.

Oza y Cesuras han logrado aumentar en el último año su volumen de población al crecer en 22 personas su padrón y seguir con ello por encima de la barrera de los 5.000 vecinos.

En el sur, en la provincia de Pontevedra, la fusión de Cerdedo y Cotobade no para la sangría demográfica de la zona y la suma de ambos concellos en lugar de agregar masa crítica no frena su declive poblacional, que de enero a enero lo ha llevado a bajar incluso de los 6.000 vecinos. El nuevo concello producto de la fusión ha perdido 292 en el padrón cerrado ayer, casi el 5 % de sus integrantes. Ahora se queda a todos los efectos hasta el próximo año en 5.815 vecinos.

Aunque el Gobierno autonómico había anunciado que habría más fusiones de concellos para reducir la actual atomización característica de Galicia, desde la pontevedresa no se ha vuelto a lanzar ninguna más.

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