«El bebé estaba azul e hinchado. Salvarlo ha sido lo más bonito que me ha pasado»

Una ourensana recuperó a una niña que no respiraba tras encontrarse por la calle a su madre pidiendo auxilio


ourense / la voz

Ella no sabe si el nombre de la pequeña, Belén, tiene algo que ver con que haya nacido en Navidad, pero sí tiene claro que a ella estas fiestas nunca se le olvidarán. «Fue una experiencia muy emocionante, angustiosa, bonita y también triste», cuenta la ourensana María Delgado Quintas sobre el momento que vivió el pasado domingo, poco después de salir a la calle a pasear con sus dos perros.

Eran las cuatro de la tarde y, a la altura de la calle Julio Prieto Nespereira, en las inmediaciones del jardín de O Posío, vio -así le pareció en un primer momento- a una niña que parecía llevar en brazos un muñeco. Pero algo raro estaba pasando y María enseguida se dio cuenta. La chica estaba descalza, vestía ropa de casa y se mostraba muy nerviosa. «Me acerqué y vi que en realidad era una mamá que llevaba en brazos a su bebé. Ella estaba muy nerviosa, gritaba pidiendo auxilio y decía que la pequeña no respiraba», recuerda esta mujer, que, sin pensarlo dos veces, corrió a ayudar. «Me acerqué y cogí al bebé. Estaba azul y no respiraba. Tomé precauciones para que no se tragara la lengua y le toqué la frente, para ver si tenía fiebre. Entonces me fijé en que las proporciones de su cuerpo no cuadraban, que estaba hinchada, así que la puse boca abajo y comencé a darle golpes secos, hasta que empezó a respirar», relata.

Momentos intensos

Fueron unos momentos intensísimos para las dos mujeres, que respiraron aliviadas cuando comprobaron que la pequeña, de tan solo unos días de vida, salía adelante. Enseguida llegaron agentes policiales y efectivos sanitarios, quienes tras comprobar las constantes del bebé lo trasladaron al complejo hospitalario de Ourense, en el que permanece ingresado. «Todos ellos se portaron muy bien en cuanto llegaron, y actuaron de forma correcta», cuenta María, que, como directora de seguridad de una empresa, forma a los trabajadores en primeros auxilios. Ese conocimiento de las técnicas para este tipo de situaciones resultó vital para que el incidente se cerrara con final feliz, si bien esta mujer lamenta la falta de compasión de la gente, que, viendo lo que estaba ocurriendo, no se paraba a ayudarlas. Ni se inmutaron. «Muchas personas pasaron a nuestro lado mientras estábamos allí, pero nadie nos ayudó: la verdad es que me ha entristecido mucho ver que como sociedad somos un asco», lamenta.

La única que sí se detuvo, una octogenaria, se encargó de cuidar a los perros de María mientras ella ayudaba al bebé a volver a la vida, dándole ánimos y tranquilizándola. «Cuando vi que ya volvía a respirar me sentí aliviada: creo que desde que parí a mi hijo, que tiene 28 años, ha sido lo más bonito que me ha pasado, y también lo más impactante», reconoce.

Tampoco oculta, y es lógico que así sea, que desde que vivió aquella situación no puede parar de sonreír. «Recientemente ha fallecido mi padre y la verdad es que llevaba una época bastante mala. Me sentía triste por la pérdida, pero ahora soy la persona más feliz del mundo: no se me borra la sonrisa de la cara», explica María.

Eso sí, para ella la verdadera heroína de esta historia tan emotiva no es ella, sino la pequeña Belén. «Es posible que yo la haya salvado, pero ella a mí me ha dado la felicidad completa, porque nunca olvidaré el momento en el que vi que dejaba de estar azul y que empezaba a luchar: ella quería vivir y luchó por salir adelante, demostró ser toda una campeona», asegura María, que se emociona al recordar lo vivido.

En contacto

Aunque no conocía de nada a los padres de la pequeña protagonista de este suceso, desde el domingo ha tenido ocasión de interesarse por el estado de la niña, que al parecer evoluciona positivamente. Todo son buenas noticias. «Desde luego el mejor regalo que me ha hecho el 2019 ha sido este, no se me ocurre nada mejor», asegura, aunque advierte que intenta olvidar el hecho de que nadie las ayudara. «En una misma situación vi lo mejor y lo peor de nuestra sociedad», asegura.

Un recién nacido fue salvado por los clientes de un bar en Pontevedra el sábado pasado

L. Penide

Horas antes del suceso ocurrido en Ourense, otro bebé fue auxiliado in extremis por los clientes de una cafetería de Pontevedra. El recién nacido, que apenas contaba unos pocos meses de vida, fue trasladado por una ambulancia del 061 hasta el Hospital Provincial, donde lo ingresaron. Sobre su posterior evolución nada ha trascendido, toda vez que se trata de información reservada relativa a un menor de edad.

El incidente se produjo pasadas las siete y media de la tarde del sábado. Testigos presenciales relataron cómo en el entorno de la calle Padre Sobreira, en el casco histórico de la ciudad del Lérez, una joven, visiblemente nerviosa y llorando, reclamaba ayuda para un bebé que llevaba en brazos y que apenas respiraba, Añadieron que fueron los clientes de un bar los que se prestaron a auxiliar al pequeño practicándole la reanimación cardiopulmonar (RCP) y los primeros auxilios mientras no llegaban los facultativos del 061.

Gracias a ello, el personal de la ambulancia logró estabilizar al bebé, que presentaba dificultades respiratorias, por lo que tuvo que ser intubado. Dada la gran densidad de tráfico que a esa hora registraba Pontevedra, la Policía Local decidió establecer un cordón de seguridad hasta el Hospital Provincial, de tal modo que se optó por realizar cortes puntuales de la circulación en algunas calles.

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