En Marea se cita en la tormenta

Esquerda Unida y otros críticos no reconocen a la dirección, que se constituye hoy

Luís Villares y Carmen Santos conversan en el Parlamento de Galicia
Luís Villares y Carmen Santos conversan en el Parlamento de Galicia

santiago / la voz

En Marea se prepara para una nueva escenificación de su ruptura. Esta mañana se constituye en Santiago la nueva dirección, que será un fiel reflejo de la crisis insalvable en la que vive la formación desde que las cúpulas de los partidos que forman sus tres sostenes principales -Anova, Podemos y Esquerda Unida- y los alcaldes de las ciudades coruñesas plantearon un pulso a Luís Villares, por entender que su ejercicio de poder no era representativo de la «pluralidade» del movimiento. El magistrado en excedencia ganó por la mano y hoy se verá en la tesitura de montar un Consello das Mareas, en el que tiene derecho a rodearse de 21 de los suyos entre los 35 puestos a repartir.

Su problema, o más bien la incógnita del día, es conocer cuántos de los 14 miembros de la candidatura que lideraba David Bruzos se van a sentar a su mesa. Es posible que ninguno, ya que algunos ya han expresado sus dudas sobre el proceso de votación, con duras acusaciones de pucherazo, así que van a esperar a los resultados de las auditorías encargadas. Es la disculpa a la que se aferran para reventar el día de gloria de Villares y los suyos, que tendrá complicado tender la mano a los que le acusan con más o menos contundencia de haber alterado la votación digital.

Algunos críticos han adelantado su postura de forma individual, pero también se han producido posicionamientos orgánicos como el de Esquerda Unida (EU), que un comunicado indicaba este viernes que «non recoñece» a la nueva dirección de En Marea electa en unas primarias que tachan de «viciadas» e «irregulares». A pesar de la evidencia de los resultados, el objeto de enredo para la formación que dirige la diputada Eva Solla es la falta de garantías jurídicas tras la expulsión de tres miembros del comité electoral que supuestamente entraron en el censo electoral, lo que motivó la suspensión de las votaciones.

Esquerda Unida queda con un pie dentro y otro fuera de En Marea, ya que por un lado admite que no reconoce al líder y que las irregularidades en la organización le obligaron a promover la no participación en los comicios, pero al mismo tiempo matiza que «continúa traballando» por una confluencia «fraternal».

En el entorno de Villares, en cambio, los esfuerzos por darle una pátina de legitimidad al proceso han sido evidentes en las últimas horas. Este viernes fue el diputado de En Marea y miembro de la candidatura Davide Rodríguez el que descalificó la actitud de los críticos, a los que reprochó que pongan «escusas de mal perdedor» al cuestionar las votaciones y hablar de irregularidades, cuando fue el entorno de la candidatura rival la que alteró el tablero al acceder al censo. Para el exregidor de Manzaneda, se evidenció que el nuevo proceso de votación era «garantista» y «limpo». 

El PP y el grupo mixto

Al margen de la escena de división que se pueda producir hoy y en los próximos días, la cuestión es dimensionar su trascendencia más allá de los círculos orgánicos. Para el PP, la ruptura está muy cerca, y esta se va a trasladar al Parlamento de Galicia. En un balance político del año realizado por el secretario general de los populares, este adelantó que uno de los hitos del 2019 será saber cuándo se va a ir Villares «ao grupo mixto e quen o vai acompañar». Para Miguel Tellado, esta situación es un «preludio» de lo que sucederá con sus candidaturas municipalistas.

Martiño Noriega «non entendería» que se dupliquen candidaturas en los concellos 

R. M. SANTIAGO / LA VOZ

El alcalde de Santiago, que fue el principal promotor de la alternativa de poder a Villares, «non entendería» que las diferencias en el seno de En Marea puedan derivar en una ruptura que genere «duplicidades da unidade popular», como ya ocurre en Ferrol. Martiño Noriega admitió que él promovió un intento de acercamiento para «sintonizar o espazo galego e o local», y transmitió la sensación de fracaso en su objetivo al reconocer que «polo menos intentámolo».

Con todo, y aunque insistió en que va a centrar todos sus esfuerzos en Santiago, va a seguir inscrito en En Marea. «Iso non quita que non perciba que o espazo a nivel galego está nun risco evidente, despois da deriva dos últimos meses e de entrar nunha crise de complicada solución».

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