Diciembre, mes de luto en el mar

Los naufragios del Sin Querer 2 y el Silvosa se suman a la larga lista de tragedias marítimas vividas por Galicia en el último mes del año, como los siniestros del Casón o el Mar Egeo

El Mar Egeo embarrancó en A Coruña el 3 de diciembre de 1992
El Mar Egeo embarrancó en A Coruña el 3 de diciembre de 1992

Dicen las abuelas que cerca de las fechas navideñas el mar siempre se cobra algún tributo. Es solo un dicho pero lo cierto es que el último mes del año ha sido testigo de muchos naufragios en la costa gallega. El Sin Querer 2 y el Silvosa han sido los últimos en sumarse a esta negra lista.

Uno de los naufragios más dramáticos se produjo el 16 de diciembre de 2014. El Paquito nº 2, un bateeiro con tripulación de Boiro, fue tragado por el mar con su carga de mejillón cuando navegaba desde Cabo de Cruz hacia Muros. Ni siquiera dio tiempo a lanzar una alarma o realizar una llamada de móvil. Fallecieron todos sus ocupantes. El cuerpo del patrón, Germán Fernández Triñanes, de 52 años, fue hallado cerca de la Isla de Sálvora. Buzos de la guardia civil localizaron el barco hundido en las inmediaciones del faro de Corrubedo, pero los cadáveres de los otros dos tripulantes, Santiago Blanco Treus, de 47, conocido como Mané, y Antonio Hermo Torrado, de 38 años, nunca fueron recuperados.

También un 16 de diciembre, pero de 1999, se hundía a 45 millas al noroeste de A Coruña el mercante de bandera maltesa Donal Paraic. Las repetidas negativas del capitán a permitir la evacuación del barco tuvieron un resultado funesto. Falleció él mismo y otros dos tripulantes. Dos más sufrieron heridas graves. El único que salió ileso del percance fue el cocinero. Toda la tripulación era de nacionalidad rusa y contaba con amplia experiencia. El carguero transportaba granito de Portugal a Dinamarca cuando sufrió una vía de agua y volcó.

Ocho víctimas dejó el naufragio del pesquero Rosamar el 5 de diciembre de 2008. Este arrastrero de bandera portuguesa salió del puerto de Burela con trece tripulantes a bordo. A las 7:45, la radiobaliza de la embarcación se activó enviando una señal de socorro desde una posición a 24 millas de la costa gallega. El embarranque del aparejo fue el origen de la tragedia que dejó ocho víctimas mortales. Tres de los cuerpos fueron localizados el mismo día del hundimiento. Otro, 16 días después. Los otros cuatro permanecieron desaparecidos.

Un muerto pero tres incidentes graves dejó el diciembre de 2010. El día 10 helicópteros de Salvamento marítimo evacuaban hacia A Coruña a los 17 tripulantes rusos y ucranianos del North Spirit. El mercante, de 132 metros de eslora y bandera de San Vicente y Granadinas, se había escorado por un corrimiento de la carga a unas 40 millas de Cabo Ortegal. La nave acabó por hundirse el día 11, en medio de fuertes vientos y un bravo oleaje, dejando la zona sembrada de restos de su carga de madera.

El North Spirit escoró y terminó por hundirse frente a Cabo Ortegal
El North Spirit escoró y terminó por hundirse frente a Cabo Ortegal

No hubo víctimas mortales, algo que sí sucedió en el caso del Rey de Olaya. Este pesquero asturiano sufrió un incendio en la zona de camarotes cuando faenaba en aguas británicas. Parte de la tripulación (entre la que figuraban ocho gallegos) fue evacuada y el barco puso rumbo al puerto de Burela, donde atracó el día 20 de diciembre. En la zona ardida fue hallado el cadáver del patrón de costa, el celeirense Jesús Vieira Franco de 41 años.

Una semana después fue el Bahía de Porto Santo, un pesquero de 28 metros de eslora y con base en Vigo, el que dio la alerta por una vía de agua. Sus diez tripulantes fueron evacuados pero el buque acabó hundiéndose a 20 millas de Cabo Silleiro cuando intentaban remolcarlo hasta el puerto de Vigo.

Tragedias humanas y ecológicas: el Casón y el Mar Egeo

Dos de los naufragios más recordados de Galicia sucedieron también cuando el año tocaba su fin. El Casón mantuvo en vilo a la comunidad en los primeros días de diciembre de 1987. La odisea comenzó a primera hora del día 5, cuando el buque de bandera panameña lanzó un SOS tras sufrir un incendio en las bodegas de proa cuando navegaba a unas 20 millas de Corrubedo. En su interior, productos tóxicos e inflamables. La tripulación trató de abandonar la nave a toda prisa. Murieron 23 de sus 31 componentes, todos de origen chino. El barco acabó por embarrancar en O Rostro (Fisterra). El temor ante la carga contaminante que portaba llegó a su máximo al incendiarse el día 10. El pánico cundió entre la población. Se ha llegado a hablar de la evacuación de 15.000 vecinos de Fisterra, Cee, Muxía y Corcubión.

En la retina de los gallegos continúan también las imágenes del Mar Egeo ardiendo al pie de la Torre de Hércules. Era el 3 de diciembre de 1992 cuando el petrolero de bandera griega con casi 80.000 toneladas de petróleo a bordo embarrancó en la costa coruñesa. Se partió en dos y casi toda su carga se derramó al mar. Las explosiones generaron además una intensa cortina de humo que obligó a desalojar el barrio de Adormideras. No hubo que lamentar víctimas mortales (los 29 miembros de la tripulación pudieron ser rescatados) pero provocó una de las peores catástrofes medioambientales de Galicia junto con las del Prestige, el Polycommander o el Urquiola.

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«Eu fun o primeiro buzo en baixar ó Mar Egeo» Muchos de los restos del petrolero todavía descansan bajo el agua, a los pies de la Torre de Hércules. Hablamos con el primero que se sumergió en busca de piezas de centenares de toneladas de peso

Terrible fue también la marea negra provocada por el siniestro del petrolero Andros Patria. También de nacionalidad griega, el buque sufrió un golpe de mar en el último día del año 1978, cuando navegaba a unas 30 millas de las islas Sisargas. Transportaba más de 200.000 toneladas de crudo. Uno de los tanques sufrió una brecha y la carga comenzó a verterse. La posterior explosión e incendio del barco obligaron a su evacuación. Fue una tragedia humana. Fallecieron 34 de sus 37 tripulantes. Y medioambiental. Se calcula que más de 50.000 toneladas de petróleo acabaron en el mar, afectando a la costa norte de Galicia y alcanzando incluso la de Asturias.

Un naufragio histórico

Ya no quedan testigos vivos del naufragio del Salier, pero la suya es una historia rodeada de misterio. Este vapor alemán naufragó en los bajos de Corrubedo en la noche del 7 al 8 de diciembre de 1896. Reinaba en el mar un fuerte temporal y el trasatlántico, procedente de Bremen y que en ese momento realizaba el trayecto entre A Coruña y Vilagarcía, nunca llegó a su destino. Sus 281 ocupantes perecieron en aguas de la Costa da Morte.

Una tragedia en la oscuridad

Miguel San Claudio
Así fue recreado en una ilustración de aquella época el naufragio del Salier.
Así fue recreado en una ilustración de aquella época el naufragio del Salier.

Un total de 281 personas, de las que 51 habían embarcado en A Coruña, fallecieron en el hundimiento del «Salier»

El tramo de la Costa da Morte que mayor tributo se ha cobrado en vidas humanas es el que discurre entre el puerto de Lira, en Carnota, y la isla de Sálvora. Un elevado número de buques, sin contar el incesante goteo de pequeños pesqueros, han sembrado de desolación estas costas, luto que han trasladado a pueblos y comarcas de toda Europa. Los temibles bajos de Corrubedo y los no menos peligrosos de los Meixidos a la entrada de la ría de Muros, constituyen dos verdaderos cementerios de buques, entre los más poblados del planeta.

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