El tren que se resiste al mar de Arousa

Se hizo una inversión millonaria para tender los raíles; pero la iniciativa privada todavía no los ha utilizado


vilagarcía / la voz

Hacer que el tren llegase al puerto de Vilagarcía fue, durante años, una de esas aspiraciones que los presidentes de la Autoridad Portuaria heredaban de sus predecesores en el cargo. Los años no lograron ajar un proyecto que comenzó a hacerse realidad en el 2012. Fue entonces cuando arrancó la primera fase de la que es una de las principales inversiones ejecutadas por el puerto arousano en la última década. En plena crisis, se destinaron siete millones a tender los raíles por los que estaban llamados a pasar trenes cargados con mercancías. El tiempo ha pasado, la obra lleva años hecha, pero de los vagones que iban a imprimir vida a la economía arousana no hay ni rastro. Desde la Autoridad Portuaria se justifican. «La inversión se ha ejecutado, se ha procedido a las pruebas pertinentes y se han completado todos los trámites para su puesta en marcha; la efectiva utilización de la infraestructura no depende ya de la Autoridad Portuaria, sino de los operadores portuarios, quienes pueden o bien intentar atraer al modo ferroviario mercancías que actualmente mueven por carretera, o bien captar nuevas mercancías para su carga y descarga en el puerto».

Quizás el aumento de los combustibles acabe por dar al tren del puerto de Vilagarcía ese impulso que hasta ahora no se ha producido. Será cuestión de tiempo. Mientras, desde la Autoridad Portuaria no quieren hablar de dinero derrochado. «La realización de este proyecto, en período de crisis, fue una apuesta importante de la Autoridad Portuaria por dotarse de una infraestructura clave en un Puerto de Interés General», dicen desde el gabinete de la presidenta, Sagrario Franco. Y es que antes de que se tendiesen las nuevas vías se daba una paradoja: solo el muelle de O Ramal, de un calado y con una línea de atraque muy limitados, disponía de conexión ferroviaria. «Mientras, los restantes muelles de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, más modernos, situados al sur, con calados mayores, con mayores líneas de atraque y superficies anexas, estaban privados de un servicio que se considera fundamental para la competitividad portuaria», argumentan desde el puerto arousano. Para corregir esa situación, atendiendo además a las directrices de la Ley de Puertos del Estado, se solicitó financiación europea, «lo que permitió su ejecución sin comprometer la viabilidad económica de la entidad que, en los últimos años, ha conseguido reducir considerablemente su nivel de endeudamiento». 

Un camino por la ciudad

La ampliación del tren a Ferrazo empezó en junio del 2012 y finalizó en el 2014. El primer tramo, de una longitud de 1,2 kilómetros, llevaba los raíles hasta los muelles Comercial y de Comboa cruzando espacios portuarios que llevaban ya tiempo integrados en la ciudad. Esta asistió atónita al tendido de las vías de tren en las inmediaciones de un gran parque, de un complejo lúdico con cines y bares, y del auditorio. Precisamente por discurrir por un espacio abierto a la ciudadanía, «el proyecto tuvo en cuenta la necesidad de compatibilizar los distintos tipos de usos que confluyen en esas áreas» y se optó por soluciones distintas: en algunos tramos, las vías corren por las aceras, en otros por la calzada.

Pese al esfuerzo realizado, no es fácil encajar una vía férrea en un espacio conquistado por la ciudadanía y por el tráfico. Así que, con cierta periodicidad, los ciclistas y los conductores alzan sus voces contra unos raíles que exigen mantenimiento y dan problemas pese a no haber sido utilizados nunca.

La segunda fase de construcción del tren a Ferrazo, donde se ubica la terminal de contenedores del puerto de Vilagarcía, discurre íntegramente por el interior del recinto portuario. Esta segunda etapa supuso una inversión mucho menor, aunque igualmente millonaria: costó más de un millón de euros.

En la capital arousana son muchos los que ven en los siete millones destinados a tender las vías del ferrocarril hasta la punta del puerto un derroche. Un dispendio que ha quedado en evidencia por la rotunda y absoluta falta de trenes que utilicen ese camino de hierro. Pero desde la Autoridad Portuaria no están de acuerdo. Este organismo «siempre ha defendido la importancia de disponer de un servicio ferroviario eficiente y que alcance todos los muelles para la competitividad actual y futura del puerto de Vilagarcía». Consideran evidente que «la apuesta por el transporte ferroviario de mercancías enlaza con las actuales preocupaciones en materia de sostenibilidad, ya que su uso lleva aparejado un descenso del tráfico rodado de vehículos pesados». Quizás sea verdad. Quizás pronto, impulsado por la subida de los carburantes, pase el tren a Ferrazo.

Los datos

El pasado. El Puerto de Vilagarcía entendía que era preciso ampliar la línea, que inicialmente llegaba hasta O Ramal, de poco calado y poco atraque, hasta aquellos muelles más modernos, con más calado, atraque y actividad.

El presente. La obra se ha construido, se ha sometido a las pruebas pertinentes, pero lo cierto es que los trenes no pasan por las vías. Que así sea depende, dicen desde el Puerto, de la iniciativa empresarial.

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