En Marea reunirá a su dirección mañana, lo que pospone la convocatoria de elecciones

Abordará la adopción de un sistema de voto definitivo que ofrezca más seguridad al proceso


santiago / la voz

El conflicto abierto en En Marea va para largo. Tanto es así que la esperanza de los críticos de que se fuera a las urnas cuanto antes, incluso este fin de semana, se ha evaporado. El sector oficial de Villares ha convocado para este mismo sábado una reunión del órgano de dirección del partido, el consello das mareas, en el que tiene mayoría, en el que se abordará, entre otras cuestiones, cuál será el método de votación definitivo que ofrezca una seguridad plena, tal y como había propuesto la comisión de garantías.

Esto supone un nuevo aplazamiento del proceso electoral, con la Navidad, el Año Nuevo y los Reyes a la vuelta de la esquina. Es decir, las elecciones cada vez más lejos, lo que significa alargar el conflicto en el tiempo, algo que juega en contra del sector crítico, y especialmente de Martiño Noriega, candidato de Compostela Aberta a la alcaldía de Santiago, quien lanzó el pasado verano la propuesta de la mesa de confluencia, una iniciativa sobre la necesidad de renovar un partido cuya dirección no se correspondía, a su juicio, con la verdadera pluralidad del espacio.

Desde la coordinadora liderada por Villares se insiste en que no convocar elecciones es la consecuencia de unos hechos muy graves, demostrados en la auditoría, y que no obedece a ninguna estrategia dilatoria encaminada a mantener vivo el conflicto, sino a ofrecer plenas garantías democráticas en una votación.

Nada de esto convence al sector crítico, que, desde que estalló la guerra día tras día emplaza a la dirección a ir a las urnas. Una llamada hecha desde el convencimiento de que la lista encabezada por David Bruzos frente a Luís Villares será la que se alce con la victoria. El propio Bruzos advirtió el miércoles que el sector oficial tiene «medo a perder» y por eso «están a sacar información falsa para xustificar que non se vote».

A la vieja usanza

Ayer se sumó a la carga el secretario general de Podemos Galicia y portavoz de En Marea en el Congreso, Antón Gómez-Reino, quien tachó de «indignante» e «intolerable» la estrategia de la coordinadora de Luís Villares de paralizar el proceso electoral. «É evidente que non quere que se vote», dijo en una entrevista en la Radio Galega. Gómez-Reino se refirió a la judicialización del conflicto como un «sen sentido» lleno de contradicciones en el que hay unos responsables políticos que abocan a En Marea a una crisis «innecesaria» y que demuestran, a su entender, que tienen una concepción clásica del partido, a la vieja usanza, una visión que no guarda ningún parecido con la naturaleza fundacional del proyecto político, autoproclamado en su día como de unidad popular.

Este relato de Gómez-Reino, que soslaya unos hechos que han sido incluso denunciados en la Fiscalía -algo inusual en el conflicto de un partido-, nada tiene que ver con lo que expuso el miércoles Gonzalo Rodríguez, el responsable de la custodia del censo. El miembro de la coordinadora contó cómo el pasado día 24, mientras él se reunía con una parte del comité electoral, la otra estaba con el técnico para que leS diera las claves de acceso a la lista. Rodríguez señaló a tres miembros del comité que o accedieron al censo sin permiso o fueron colaboradores: Martiño Ramos, Pablo Nieves y Raquel Bernárdez. La judicialización del conflicto supone una fractura en En Marea casi imposible de soldar y que deja abierto otro partido: ver quién se queda con la marca.

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