Estudiar una carrera en Galicia es tres veces más barato que en Cataluña

La Conferencia de Rectores denuncia las desigualdades de precios entre autonomías


santiago / la voz

«Con becas y ayudas insuficientes, España mantiene uno de los niveles de precios públicos universitarios más elevados de la Unión Europea, con acusadas diferencias regionales». La desigualdad entre autonomías en cuanto al precio de un crédito universitario ha alcanzado una brecha de más de 20 euros, la que se da entre el precio medio en Cataluña el pasado curso, de 33,5 euros, y los 11,9 euros que se abonan por el mismo crédito en Galicia. Es uno de los datos más destacables del informe La universidad española en cifras, que todos los años elabora la Conferencia de Rectores y este curso ha vuelto a poner el foco sobre la desigualdad que existe en el acceso a diferentes sistemas universitarios.

Con el estallido de la crisis económica en el año 2008, todas las comunidades optaron por elevar los precios públicos de la enseñanza superior. En el caso gallego, el incremento es apenas del 5,1 %, muy lejos del 93 % de Cataluña. El curso pasado, estudiar Medicina en una universidad catalana era tres veces más caro que en la Universidade de Santiago. Y además, según denuncia el informe elaborado por la Conferencia de Rectores, la fijación de precios «en ningún caso ha pretendido informar acerca de los costes reales de la prestación de servicios docentes» y ha servido como mecanismo compensatorio ante la disminución de la financiación de las Administraciones educativas.

Según las cifras del informe, la financiación autonómica universitaria ha crecido en el conjunto del Estado un 9 % entre el 2014 y el 2016, con lo que parece que empieza a cambiar una tendencia que comenzó con la crisis. Galicia se queda por debajo de esa media, con un incremento del 4,9 % en el mismo período. Teniendo en cuenta la variación desde el 2008, las comunidades autónomas han reducido un 11,3 % la financiación estructural de las universidades. En Galicia, las transferencias corrientes y de capital procedentes del Ejecutivo autonómico eran el año pasado un 8,6 % menores que antes de la recesión económica. De todos modos, Galicia es la cuarta comunidad del Estado con mayor esfuerzo financiero público por alumno.

Otro de los indicadores que demuestra la desigualdad en la que se ha ido precipitando la universidad española durante el último decenio es el que calcula el esfuerzo que suponen las tasas universitarias sobre la renta per cápita. Galicia está en la parte baja de la tabla, con un esfuerzo del 3,34 %. Solo en el País Vasco el esfuerzo es incluso menor, de un 3,18 %, aunque la renta per cápita en la comunidad vasca es mayor que en Galicia. La media estatal se sitúa en el 4,6 % y en Cataluña es donde el esfuerzo de las familias es mayor, de algo más del 7 %. Según el informe, las cifras no guardan proporcionalidad con los niveles de renta.

Las becas, a la baja

A la situación tampoco parece haber contribuido durante los últimos años la implantación del nuevo sistema de becas, que se encuentra en la actualidad en proceso de revisión. Según las cifras del informe de la Conferencia de Rectores, el esfuerzo público expresado en términos de PIB ha decaído un 17 % y la dotación media de cada beca es hoy un 19 % menor que en el 2011, justo antes del cambio de modelo. Eso, teniendo en cuenta la dotación total, es decir, incluyendo la exención de precios de matrícula. Si se excluye la matrícula, los beneficiarios han perdido, de media, prácticamente el 25 % de la ayuda. En la actualidad se sitúa en 1.757 euros, cuando en el 2011 ascendía a los 2.331 euros como promedio. Si se analiza la ayuda que obtienen los estudiantes con menor capacidad económica, es decir, los que más necesitan la beca, el dato es desolador. Han perdido más de la mitad de la ayuda.

Eso, en un contexto en el que el número de beneficiarios ha aumentado, con un 22,3 % de alumnos becados en las universidades españolas frente al 18,6 % del curso previo al cambio del sistema de reparto de las becas. El incremento bruto de beneficiarios fue del 7,4 %, pero hay que tener en cuenta que se ha dado una reducción en el porcentaje de matrícula un poco superior al 10 %. En ese tiempo, más del 5 % de los alumnos nuevos no consiguieron la nota mínima para ser becario. Los datos por comunidades revelan que Galicia tiene un coeficiente bruto de aceptación -porcentaje de becarios sobre el total de la matrícula en los grados- tres puntos superior a la media de España, mientras que su renta per cápita es 10 puntos inferior.

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