La secuestrada de Ponteareas guio a la policía al dejar encendido un móvil

Los agentes oían las pistas que daba la víctima al charlar con su captor en el coche


vigo / la voz

El ingenio y la sangre fría que demostró una joven viguesa que fue víctima de un secuestro el 25 de noviembre fue la clave para su rescate en Ponteareas. La mujer dejó encendido el móvil de su captor y, a través de su conversación, fue dejando migas para indicar a la comisaría los lugares por los que pasaba, como en el cuento infantil de Pulgarcito. Gracias a ello, la policía, que oía la charla en directo, se hizo una configuración del lugar exacto por el que, en cada momento, pasaba el coche del supuesto secuestrador. Estos detalles del caso trascendieron ayer y revelan que la joven viguesa fue capaz de reaccionar con «sangre fría» y audacia para salir del atolladero con gran ingenio.

Todo empezó cuando la joven iba a abrir la puerta de su casa en Vigo en la madrugada del domingo, pero tuvo problemas para entrar y le pidió ayuda a un hombre, el cual estaba ebrio. Este le ofreció que se subiera a su coche para que pudiese hablar desde su teléfono móvil, pero, una vez dentro, arrancó en contra de su voluntad y fue obligada a seguir en marcha.

Una vez a bordo, la joven convenció a su captor para que, al menos, le dejase usar el teléfono para avisar de que llegaría tarde a casa. En vez de llamar a su familia, la joven marcó disimuladamente el número de Emergencias del 112. El operador de la centralita sospechó que a su interlocutora le pasaba algo raro y derivó la llamada a la Policía Nacional de Vigo, que se puso a la escucha.

Los agentes de la comisaría oyeron en directo todo lo que ocurría en el coche en el que viajaba la raptada. La víctima dejaba caer pistas sobre los lugares por los que circulaba el coche hasta que la policía se dio cuenta de que estaban saliendo de Vigo hacia las comarcas. Dedujeron la carretera y punto exacto por el que pasaba el coche e, inmediatamente, activaron un dispositivo de rescate que corrió a cargo de la Guardia Civil, porque el vehículo acababa de salir de la ciudad y entrar en su jurisdicción.

El truco de la joven consistió en simular que hablaba con sus parientes, aunque lo hacía con el 112. Luego, hizo creer que colgaba el aparato, y como la pantalla estaba negra por el modo stand-by, el conductor pensó que ella lo había apagado, cuando en realidad seguía encendido. La joven posó descuidadamente el dispositivo en un lugar poco visible del vehículo y continuó la conversación.

Mientras, desde la comisaría, los agentes estaban oyendo toda la charla en directo que mantenían la víctima y su secuestrador. La joven daba pistas en voz alta sobre los lugares por los que pasaban diciendo que por Puxeiros (la salida de Vigo) no se iba a su casa. También le preguntó al conductor si, después de haber pasado por Puxeiros, se iban a desviar hacia Portugal o no.

Esa pista fue clave. Con esas coordenadas, los investigadores dedujeron que el coche circulaba por la autovía A-52, a la altura del cruce de O Porriño y Mos, y alertaron a la Guardia Civil, la cual instaló un control que mandó parar a todos los coches en ese vial. La medida fue exitosa. Cuando le tocó el turno al secuestrador, a la altura de Ponteareas, la joven se apeó y se puso a salvo.

Coordinación clave entre comisaría y Guardia Civil

Un buen trabajo de coordinación entre la Policía Nacional de Vigo y la Guardia Civil de Pontevedra permitió localizar el coche en menos de una hora y arrestar al conductor bajo los cargos de detención ilegal. La decisión de la Guardia Civil de parar a todos los coches que circulasen a esa hora de la madrugada por la autovía en dirección a Ourense fue otra clave del éxito para librar a la joven de un destino incierto.

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