El centro gallego jaleó al fugado Valtònyc

La Xunta cree que la entidad de Bruselas era consciente de las «ofensas» del rapero


santiago / la vozefe

El festival a favor del independentismo catalán celebrado el pasado fin de semana en Bruselas sigue resonando en Galicia. La ubicación elegida por la organización, el centro gallego de la capital belga, causó un profundo malestar en la Xunta, por cuanto había serias sospechas de que el espacio de referencia para miles de emigrados -y también para los vecinos de la ciudad de todas las nacionalidades- iba a acoger un acto con evidentes implicaciones políticas en los que España y la Constitución iban a salir mal parados.

Y así fue. A pesar de que la dirección de la entidad sostuvo durante la polémica previa que solo se trataba de un evento cultural «por la libertad» y que lo único que habían facilitado es el alquiler del recinto, el desarrollo de la jornada solo ha confirmado, a juicio de la Administración gallega, lo que ya se temían. Al margen de que el expresidente Carles Puigdemont y otros exdirigentes tuvieran una activa presencia en La Tentation (así se llama la sala), uno de los invitados al festival era el rapero mallorquín Valtònyc, huido de la justicia en Bélgica, que durante su actuación, de madrugada, quemó fotografías del rey y se mofó de la bandera española.

Para la Secretaría Xeral da Emigración, el organismo del Gobierno gallego que regula las subvenciones a los centros del exterior, «resulta difícil pensar que os responsables do centro de Bruxelas non fosen conscientes das ofensas ás institucións e aos símbolos do Estado que se podían ter producido durante a celebración dun festival para recadar fondos para o independentismo. É difícil crer que os artistas ou a organización non avisaran que ían prender lume a unha foto do rei, e máis inxenuo aínda pensar que o grupo liderado pola ex-presidenta do centro non soubese que ía acompañar ao prófugo Valtònyc cunha canción cargada de simbolismo e sen pretender ofender a ninguén». Se refiere la Xunta a Ialma, la formación de música gallega radicada en Bruselas de la que forma parte Marisol Palomo, que dirigió en una etapa reciente el centro gallego y que está vinculada familiarmente con la actual gerente, Noemí Palomo, y el histórico presidente, Miguel Palomo.

La coda final la puso el rapero Valtònyc el domingo, al agradecer a través de las redes sociales la actitud resistente de la dirección del centro gallego ante las supuestas «presiones» recibidas por la Xunta y el Estado para que no se celebrase el festival en ese recinto.

Sin embargo, el Ejecutivo gallego desmiente al rapero y asegura que solo se produjo un contacto con el presidente del centro de Bruselas. En una conversación telefónica, el secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, transmitió a Miguel Palomo el malestar de la Xunta expresado por Núñez Feijoo, y fueron el propio presidente de la entidad y la gerente los que hicieron mención en declaraciones a los medios a la escasa relevancia que tiene para su presupuesto anual la aportación que realiza la Xunta (15.000 euros en el 2018, un 1,5 % del total de la facturación del centro). A raíz de esta valoración, la Xunta invitó al centro gallego a «reconsiderar» su relación con Galicia y España «tendo en conta que non comparten os valores constitucionais que rexen as institucións que piden que o subvencionen».

Apoyo explícito del BNG

El BNG es la única formación que se ha se posicionado abiertamente a favor de la actividad celebrada en Bruselas, e incluso tuvo representación a través de la eurodiputada Ana Miranda, que asistió a la polémica cita. El Bloque ya se mostró el viernes a favor de un evento que enmarcó «na defensa da liberdade dos pobos e da democracia». Y aprovechó la coyuntura para atacar a la Xunta por «exercer a censura». El portavoz de En Marea, Luís Villares, también se mostró partidario de no promover «censura preventiva» sobre actos culturales, aunque admitió desconocer los detalles de lo ocurrido en Bruselas y si estos fueron «ilícitos».

El líder de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero, cree que es compatible la libertad de expresión y el respeto a la ley, y calificó como un «exercicio de cinismo» trasladar fuera de España la idea de que no existe una democracia avanzada, que es lo que intentó el independentismo en Bruselas.

Por su parte, el popular Pedro Puy entiende que este tipo de manifestaciones son «claramente prexudiciais» para Galicia por no ser «representativas» del sentir del pueblo que da sentido a unas entidades que, puntualizó, tienen su propia dinámica de funcionamiento y que la Xunta se limita a colaborar, «o que non quere dicir que controle todo o que fan estes centros».

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