Portugueses y británicos compran un tercio de las casas vendidas a extranjeros en Galicia
GALICIA
El volumen de operaciones inmobiliarias firmadas por foráneos crece este año casi el 20 %
09 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Las cifras siguen siendo modestas, porque Galicia no es Alicante. Con menos días de sol al año y un mapa de vuelos bastante pobre, que dificulta (por frecuencias y precios) la conexión con las grandes ciudades europeas, están claros los motivos por los que la comunidad no figura entre los destinos preferidos de los extranjeros que se deciden a comprar una vivienda en España. Lastres que, compensados por muchas otras potencialidades, no han impedido que en los últimos años haya crecido significativamente el número de compraventas de casas protagonizadas por nacionales de otros países. Así, en el primer semestre de este año se vendieron en Galicia 387 inmuebles que cayeron en manos de inversores foráneos, lo que representa un incremento superior al 19 % respecto a los números del mismo período del 2017.
La estadística elaborada por el Consejo General del Notariado revela que las compraventas de extranjeros encadenan cinco años consecutivos de crecimiento, y ya representan una de cada cinco operaciones inmobiliarias que se cierran en todo el país. En Galicia, la proporción es todavía mucho menor. Hay incluso estudios que cuestionan las cifras que ofrecen los notarios. Así, los informes de los registradores de la propiedad rebajan al 12 % la cuota de mercado que suponen los inversores foráneos en el mercado español de la vivienda. En Galicia, el volumen no llegaría ni al 1 % (0,41 % en su última actualización, correspondiente al tercer trimestre). En el otro extremo estarían Baleares, Canarias y la Comunidad Valenciana, donde superan el 25 % (con picos cercanos al 40 % en la provincia de Alicante).
«En Galicia lo que hay son operaciones muy puntuales», explica Benito Iglesias, presidente de la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias, que destaca que las compraventas de extranjeros están todavía por debajo de las que se registraban en el momento álgido de la burbuja. Lo que no ha cambiado, dice, es el perfil del comprador foráneo interesado en el ladrillo gallego: «Son, mayoritariamente, portugueses de la zona norte, de Oporto hacia arriba, a los que les gusta mucho el entorno de las Rías Baixas». La estadística le da la razón. Según los notarios, casi el 20 % de los extranjeros que han comprado una vivienda en Galicia sin tener fijada aquí su residencia tienen la nacionalidad lusa. Les siguen, con un 14 %, los británicos, que son los más activos en el conjunto de España y cuya demanda, tal y como constatan los registradores se ha reactivado «tras un largo período de intenso retroceso por el efecto brexit».
Si se cierran más ventas es porque caen los precios de las casas. Al menos de las que adquieren los extranjeros, que pagaron una media de 820 euros por metro cuadrado en las operaciones cerradas en el primer semestre, casi un 12 % menos que en el mismo período del año anterior. Es la cifra más baja desde el 2007, justo antes del pinchazo de la burbuja, cuando el coste por metro superaba los 1.300 euros, y supone la mitad que el promedio nacional, que supera los 1.600 euros (son casi 2.800 en Baleares, la comunidad con precios más altos).
Para los registradores, el hecho de que la demanda extranjera esté sostenida por personas de países con altos niveles de renta per cápita (el top cinco lo conforman británicos, franceses, alemanes, belgas y suecos) garantiza cierta estabilidad al mercado inmobiliario español, «en la medida que no está tan expuesto a la coyuntura económica local».
Residentes y visados dorados
Frente a los nacionales de esos países de alto poder adquisitivo, que suelen recalar en España por motivos turísticos, hay un segundo grupo de inversores foráneos en el mercado de la vivienda que trabajan y residen en nuestro país y que, por tanto, suelen estar más activos en áreas urbanas y no tanto en la costa, como los rumanos (que representan un 5,5 % de las operaciones realizadas por extranjeros) y marroquíes (4,6 %). A estos habría que añadir, recuerdan los registradores, un tercer grupo que también crece y que está formado por ciudadanos chinos (3,9 %) y rusos (2,9 %). Su auge, además de al aumento del número de residentes en España procedentes de ambos países, está muy ligado a los visados dorados que desde hace cinco años permiten obtener el permiso de residencia a aquellos nacionales de otros Estados que hacen una inversión mínima de medio millón de euros en vivienda.