El plan de transporte primará ofertas con autobuses menos contaminantes

La Xunta aspira a que más del 20 % de los jóvenes hasta 19 años viajen gratuitamente


redacción / la voz

El debate sobre la transición ecológica en el mundo del transporte será uno de los aspectos cardinales del nuevo diseño de movilidad en autobús que prepara la Xunta y que estará en pleno funcionamiento en el 2020. En los pliegos de condiciones que servirán de base para la licitación de las nuevas concesiones se tendrá en cuenta las mejoras en sostenibilidad medioambiental que ofrezcan los aspirantes y que se sitúen por encima de los requisitos mínimos exigidos. En estos mismos procedimientos de contratación para renovar unas concesiones que por lo general tienen más de veinte años -algunas datan de 1947- se valorará «a incorporación de novas tecnoloxías que melloren a eficiencia enerxética da flota de vehículos adscrita ao contrato, incentivando o emprego de tecnoloxías tendentes a unha menor emisión de gases de efecto invernadoiro».

Estos objetivos chocarían con una realidad: el escaso desarrollo de los autobuses eléctricos o híbridos interurbanos en comparación con las flotas de transporte de las ciudades. No obstante, siempre se puede actuar en el descenso de emisiones en una flota especialmente envejecida.

La discriminación positiva de las ofertas más limpias -que redundará por lógica en la modernización de la flota y por tanto en su seguridad- no es la única medida en favor de la sostenibilidad ambiental del nuevo modelo de transporte. La adecuación de la oferta a la demanda real, la introducción de servicios a demanda con una central de reservas, son iniciativas destinadas a mejorar la eficiencia de los servicios de transporte interurbano. De esta forma, se asegura en el documento base del plan aprobado recientemente por el Consello de la Xunta, «se evita que vehículos baleiros circulen polas estradas, coa conseguinte redución de emisións e, en definitiva, contribuíndo á transición cara a unha economía baixa en carbono».

Viajes gratuitos

Sostenibilidad ambiental, pero también económica. La Xunta no esconde que uno de sus objetivos es racionalizar el gasto destinado a las empresas de autobuses, tanto en el transporte escolar como en la compensación por pérdidas en las obligaciones de servicio público. Este ahorro servirá para apostar por iniciativas para incentivar el transporte público, como la gratuidad de del autobús interurbano para los menores de 19 años que tengan la tarjeta Xente Nova, que tendrá que sufragarse con dinero público.

Es difícil calcular cuántos viajeros se beneficiarán de esta medida. Va dirigida a una población potencial de unas 325.000 personas y, según los datos de la Consellería de Infraestruturas, en los dos años de uso de la tarjeta Xente Nova en las cinco áreas de transporte metropolitano se la han sacado 46.000 personas, aproximadamente un 20 % de los usuarios potenciales en esas zonas.

El objetivo del departamento que dirige Ethel Vázquez es aumentar ese porcentaje con el nuevo plan de transporte, pues se cree que en las zonas rurales la demanda de la tarjeta va a ser mayor. De hecho, en las áreas metropolitanas muchos jóvenes viven en las ciudades y utilizan principalmente los buses urbanos. Por tanto, se cree que los beneficiarios podrían estar en una horquilla de entre 70.000 y 100.000 usuarios.

La gratuidad de estos viajes está relacionada con la puesta en marcha de un sistema tarifario más homogéneo e igualitario, ya que se calculará el precio de los billetes en función de la distancia más corta entre origen y destino, sin tener en cuenta el recorrido en autobús ni los transbordos.

La integración del transporte escolar en el regular, mediante la reserva de plazas para los estudiantes, no afectará a todas las líneas escolares y se centrará principalmente en el entorno rural. Se trata de racionalizar el gasto más elevado de España en lo que respecta al transporte escolar, motivado en gran medida por la dispersión de la población gallega. Son 120 millones al año, que contrastan con los 25 que gasta Andalucía o los 47 de Castilla y León. En Galicia el gasto por alumno y año supera los 1.280 euros.

Con la integración, el sistema de transporte escolar puede ayudar al regular por su gran capilaridad territorial -llega a sitios donde el transporte regular no llegaba-, mientras que la integración de los dos tipos de viajeros producirá un ahorro relevante de dinero público.

El objetivo general es que los contratos, las concesiones, sean más rentables, para lo que se realiza un amplio trabajo de campo destinado a detectar la demanda. De esta forma, también se ahorrará más dinero público, pues la Administración está obligada a compensar a las concesiones deficitarias que prestan obligaciones de servicio público.

El gasto en transporte escolar supone 1.280 euros por alumno cada año

Descenso en el uso del bus debido a la competencia del ferrocarril

El transporte en autobús ha experimentado un importante descenso en los últimos años, tanto en Galicia como en España, aunque en la comunidad gallega la caída es más relevante porcentualmente. Entre el 2012 y el 2016, la bajada en la longitud total recorrida por los autobuses ha sido del 16,4 %, mientras que en el total estatal es cercano al 10 %. El descenso se ha producido en tres de las cuatro provincias, siendo Ourense la única que registra un aumento considerable (del 71,4 %) frente a la bajada generalizada.

El documento base del nuevo plan de transporte hace un análisis de este descenso y concluye que este fenómeno «pódese explicar polo transvase de viaxeiros das liñas regulares de autobuses a outros modos de transportes, especialmente ao ferrocarril, como consecuencia da progresiva extensión da rede de ferrocarril de alta velocidade». De hecho, este fenómeno ya se detecta en Galicia, de acuerdo con los expertos en movilidad que han elaborado el documento. «En Galicia reflíctese unha importante redución da mobilidade en autobús nas provincias da Coruña e Pontevedra, a partir da progresiva posta en servizo das novas liñas de ferrocarril do eixo atlántico».

Detección de demanda

El estudio de la demanda potencial será importante para atenuar ese descenso en la movilidad en autobús. Por un lado, apostando por la intermodalidad. Se trata de conectar el transporte por carretera con aeropuertos y estaciones de tren, con el objeto, también, de extender los beneficios de la alta velocidad a más potenciales usuarios. Y también con la detección de nuevos centros de demanda, como polígonos industriales sin líneas regulares o nuevos centros hospitalarios o de salud. Por lo general, la tendencia será conectar a la población con los principales servicios públicos o lugares de trabajo.

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