El País Vasco y Navarra ya aplican en autopistas descuentos por obras

Zapatero rechazó compensar a los usuarios, como plantea la Fiscalía en el caso de Rande


vigo / la voz

En el verano del 2007 Cataluña fue escenario de una medida inédita en las autopistas españolas. Un gran atasco de 75 kilómetros entre Barcelona y Tarragona llevó a la Generalitat y a la concesionaria de la AP-7 a decidir levantar las barreras de los peajes durante seis horas para resolver el colapso. En contadísimas ocasiones se ha vuelto a repetir la exención de peajes o al menos su rebaja cuando la concesionaria no es capaz de prestar un servicio en la autopista acorde con el precio que pagan sus usuarios, como reclama con su demanda colectiva la Fiscalía de Pontevedra al advertir una «práctica abusiva» de Audasa por mantener en Rande íntegramente sus tarifas pese a los condicionantes generados para el tráfico con sus obras.

La teoría aducida por el Ministerio Público de que no se presta el servicio contratado cuando la infraestructura ve condicionado su uso si registra obras y retenciones, fue rechazada en el 2009 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al mantener que todas las vías de peaje en España tienen un itinerario alternativo y que los contratos de explotación de las autopistas no recogen la posibilidad de aplicar reducciones en los peajes cuando la infraestructura registre condicionantes por obras.

Guipúzcoa rebaja hasta el 80 % los peajes y el Gobierno navarro sufraga el de los camiones Sin embargo, ahora se están registrando ya decisiones en sentido contrario. La Diputación Foral de Guipúzcoa ha anunciado una minoración de hasta el 80 % en las tarifas de su tramo de la AP-8 para compensar en sus precios los inconvenientes de las obras que va a realizar desde comienzos del próximo año entre Irún y Behovia. La medida está pensada para beneficiar a los usuarios de la zona, los que sufrirán de manera frecuente los trabajos. De hecho, quienes quieran obtener descuentos en los peajes deberán portar el dispositivo automático Abiatu, que proporciona la sociedad pública Bidegi, perteneciente de la diputación foral guipuzcoana. Los descuentos suponen una rebaja del 50 % con al menos 21 viajes al mes, y van subiendo hasta el 80 % cuanto más se incremente el número de desplazamientos.

Navarra también ha echado este año mano de los descuentos en su autopista AP-15, en su caso para compensar a los camioneros por las obras que llevó a cabo entre mayo y noviembre en dos túneles de la nacional 121. En este caso, un acuerdo entre el Gobierno navarro y la concesionaria Audenasa, del grupo Itínere, como Audasa, hizo posible que los transportistas con vehículos de cuatro ejes o más tuviesen incluso gratis el uso de la autopista si la abonaban con telepeaje.

Las obras que rebajan o anulan los peajes en el País Vasco o en Navarra ya habían sido aducidas en Galicia en julio pasado por la valedora do pobo, quien de oficio instó sin éxito a Audasa a levantar las barreras de sus cabinas de cobro cuando se registrasen «retenciones importantes». Dos meses antes el Gobierno de Mariano Rajoy llegó a advertir, después de inaugurar la ampliación de Rande y Santiago, que podría obligar a Audasa a levantar las barreras de la autopista en caso de atascos muy notables, medida que no llegó a aplicar.

Concesiones regladas

Hay ejemplos en el mundo de que esas situaciones ya están incluso regladas. Aunque hay variaciones según la concesión, la regla en Argentina es que las barreras se abren cuando se superan 2 minutos de espera para pagar en las cabinas para utilitarios y 3 minutos en las mixtas de vehículos ligeros y pesados, o cuando hay más de 20 vehículos esperando para pagar. También cuando por lo menos el 80 % de las cabinas superen 120 metros de fila y no haya congestión al otro lado.

En Chile los inspectores de Obras Públicas ordenan levantar las barreras cuando hay más de 120 metros de fila en todos los carriles. Y en Uruguay son las concesionarias las que tienen que informar de los atascos al Ministerio de Transportes, que puede entonces decidir abrir el vial.

Portugal subirá menos de un 1 % sus peajes para el 2019, por segundo año por debajo de lo previsto para España

Los peajes subirán en Portugal el año que viene un 0,88 % frente al 2,3 % que de media se estima para la red estatal en España. Las autopistas y autovías lusas registrarán por segundo año consecutivo un incremento de sus tarifas inferior a la actualización de precios del sector que registran las concesiones españolas. Si para el próximo año la diferencia entre los dos países en el incremento de precios de sus peajes será de 1,42 % en contra de los usuarios de la red de autopistas españolas, en el ejercicio que está a punto de concluir ya fue también, en el mismo sentido, del 0,51 %.

En Portugal la fórmula de actualización de tarifas lleva a calcular la variación del IPC a lo largo de todo el año hasta el 15 de noviembre, pero excluyendo de dicha fórmula la evolución de dicho índice en las islas del país y los precios de la vivienda.

En España se emplea la variación del IPC entre octubre de un año y el mismo mes del anterior para determinar la mayor parte del índice de actualización de los precios de los peajes, pero se concreta en cada concesión con la evolución del volumen de tráfico registrado en el año que concluye. En el 2017 y el 2016 dicha fórmula determinó la congelación de las tarifas en la mayoría de los casos, al ser del -0,5 % y -0,3 % el resultado de la ecuación empleada para conocer los precios del sector. En cambio, en esos mismo ejercicios los peajes crecieron en Portugal un 0,84 y un 0,62 %, respectivamente.

Con el ligero encarecimiento que registrarán los peajes lusos en enero, circular por la A-28 entre Caminha y Oporto apenas sufrirá variación más que en alguno de sus tramos, dado que el importe total supondrá una subida de tres céntimos. En el caso de la A-24, que une la frontera de Verín y Chaves con Viseu, se encarecerá diez céntimos, pasando a costar 10,70 euros en total. Una subida similar aguarda también a la autopista A-3, la que parte de Valença hasta Maia, en las inmediaciones de Oporto, trayecto que se incrementará en ocho céntimos y se situará en 8,52 euros.

Los últimos tres Gobiernos portugueses han anunciado su intención de sustituir el sistema de cobro automático con pórticos implantado en sus autovías en el 2010, por otro más acorde con la filosofía de la Unión Europea de tarifas en función de los kilómetros recorridos. Se grabaría mediante cámaras la matrícula del vehículo al entrar en el vial de pago y se registraría también su salida, determinándose así el precio. Pese a indicarse que el método ya estaba ultimado, no se ha puesto en marcha.

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