Crisis de En Marea: una guerra sin cuartel en la que los alcaldes tomaron partido

El poder real en En Marea siempre lo tuvieron los alcaldes de A Coruña, Santiago y Ferrol. ¿Crees que esta crisis puede afectarles electoralmente? Participa en la encuesta

Los alcaldes de Ferrol, Santiago y A Coruña durante una comparecencia en 2016
Los alcaldes de Ferrol, Santiago y A Coruña durante una comparecencia en 2016

santiago / la voz

El poder real en En Marea siempre lo tuvieron los alcaldes de A Coruña, Santiago y Ferrol, pero hasta hace nada dejaron hacer, si bien fueron acusados en más de una ocasión de mover por detrás esos hilos que minaron el liderazgo de Villares incluso antes de obtenerlo oficialmente. Hasta hace nada, porque con la creación de la Mesa pola Confluencia que impulsó Compostela Aberta se activó un espacio de debate paralelo a los órganos oficiales del partido. Ahí germinó la candidatura alternativa que encabeza Bruzos, si bien la victoria de Gómez-Reino frente a Carolina Bescansa inclinó el liderazgo de la operación de la parte de Podemos, no en vano fue su nuevo secretario xeral en Galicia el que convenció a David Bruzos para que encabezara la lista con la que Podemos, Anova, EU, Compostela Aberta, Marea Atlántica y Ferrol en Común pretenden descabalgar al juez en excedencia de la dirección de En Marea.

Y los alcaldes le dieron su bendición a Bruzos. Martiño Noriega se reconoció «máis situado» en ese espacio, Xulio Ferreiro dijo que la apoyaba por «integrar sensibilidades» y por dar «representatividade ao municipalismo» y Jorge Suárez incluso cuenta con una de sus concejalas, Saínza Ruíz, en el número cuatro de la lista del sector crítico.

Nada hay más que sospechas mientras no se conozcan los resultados de las auditorías, pero los hechos ocurrieron de la siguiente manera: el sector crítico se hizo con el control del plenario hace un mes, y en esa asamblea nombró un comité electoral formado por trece miembros de los que diez son críticos. Villares acusó a ese comité de no facilitar a los inscritos los lugares en los que podían votar, aunque añadió que algunos sí lo sabían, y denunció también que en las papeletas electrónicas no figuraban los nombres de los candidatos. Gonzalo Rodríguez, responsable del censo, dijo públicamente que «persoas do comité electoral» habían accedido sin permiso a los datos de los inscritos, y la lista de Bruzos, la que apoyan los alcaldes, no reconoce otro órgano competente que no sea el comité electoral.

Cuando se toma partido se gana o se pierde, pero ya la suerte está echada y solo queda esperar por el resultado en el marcador.

En Marea reedita la fractura de Amio

domingos sampedro

La diferencias en el partido cruzaron el punto de no retorno y es difícil que no acaben en escisión

Para el nacionalismo gallego, Amio es sinónimo de fractura y escisión. Y todo porque en ese lugar donde se alza el mercado ganadero de Santiago tuvo lugar la última gran asamblea del BNG, en enero del 2012, en la que midieron fuerzas los dos polos internos de la organización. El pulso lo perdieron los de Beiras, Martiño Noriega o Carlos Aymerich, y todos se fueron del Bloque dando un portazo. Lo que está ocurriendo dentro de En Marea es otro Amio, aunque en versión 3.0, pues los brazos alzados votando en asamblea fueron reemplazados ahora por identidades digitales, si cabe más susceptibles de ser manipuladas.

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