Rosalina Carrera: «Muchas mujeres mayores ni siquiera saben que están siendo maltratadas»

La fiscala autonómica de violencia sobre la mujer asegura que «sentencias como la de la Manada pueden hacer que se denuncie menos, pero hay que decirles que las condenas están ahí»


redacción / la voz

Galicia tiene desde enero una fiscala autonómica de violencia sobre la mujer, una figura que solo existe en otras tres comunidades (Andalucía, Castilla y León y Cataluña). Rosalina Carrera (Ponferrada, 1960) ocupa ese cargo desde su creación y lo compagina con el de fiscala delegada de la provincia de Pontevedra. «Es una labor de coordinación con la Fiscalía General del Estado, con la de sala, con la del TSXG y las fiscalías provinciales. Es importante porque tiene que coordinar las instrucciones sobre esta materia y hacer un seguimiento de los casos fundamentales».

-La ley contra la violencia machista supuso un gran cambio. ¿Necesita ajustes?

-La ley del 2004 supuso un cambio total. Y los cambios se siguen produciendo, para empezar con la legislación autonómica. De hecho, la ley gallega, del 2007, ya es mucho más moderna. Por ejemplo, recoge como violencia contra la mujer no solo la que se produce entre la pareja. A nivel nacional, hasta que se modifique la legislación y se adapte al estatuto de Estambul, es la causada por un hombre sobre una mujer con la que tiene o ha tenido una relación sentimental. La ley gallega abre ese abanico, que es a lo que se tiende, a considerar como violencia machista la que se produce contra una mujer por el hecho de ser mujer. Se dieron retoques puntuales a la ley. Uno de ellos, por ejemplo, para que los menores sean considerados víctimas.

-¿Las leyes son la solución?

-Creo que se tiene que actuar más socialmente. El Código Penal debe ser lo último que se aplique. Evidentemente, si se comete, un delito hay que aplicarlo, pero la independencia económica para las mujeres es básica y con ella a lo mejor es más fácil que no seas maltratada.

-¿Son suficientes las medidas de protección del menor?

-En el Pacto de Estado contra la Violencia Machista se recogen hasta 21 medidas referentes a los menores, y habrá que ver cómo se llevan a la práctica. Toda la cuestión económica es más fácil de tratar, lo difícil a veces es el engranaje de la patria potestad, los derechos y deberes que tienen los padres sobre los hijos. El Pacto de Estado tiende a la suspensión de visitas, a la suspensión de la patria potestad, pero habría que hablar también de la violencia doméstica, porque los niños pueden ser agredidos por otros miembros del núcleo familiar. Ahora se tiende también a incluir a las niñas cuando hablamos de violencia machista.

-La Xunta acaba de aprobar varias medidas, entre ellas pagar el entierro de las víctimas. ¿No es eso asumir que habrá víctimas?

-La sociedad es competitiva, es violenta. Creo que llegar a violencia cero es un deseo y algo a lo que hay que tender, pero es muy difícil. Que la Administración asuma esas cargas económicas no me parece mal: todo lo en lo que se ayude a las familias está bien. El delito va a existir siempre, pero se pueden minimizar los riesgos. Siempre se habla de las tres pes: prevención, protección (social, económica) y persecución del culpable e imposición de las penas que correspondan.

-¿Interrumpió la huelga en la Justicia el aumento constante del número de denuncias?

-Lo ideal es que haya las denuncias que tenga que haber. En el último informe, de junio, el TSXG dice que bajaron un 20,3 % las denuncias. Depende de los trimestres: hay repuntes hacia arriba o hacia abajo. ¿Influyó la huelga de la Justicia? El TSXG dice que pudo influir, pero tampoco cuantifica cuánto. Yo creo que pudo influir, pero los servicios de violencia sobre la mujer entraban dentro de los mínimos, igual que las órdenes de protección. ¿Que ha podido retrasar la tramitación de algún expediente? Probablemente, pero quizás tenga también que ver con esos picos a lo largo del año.

-Sentencias como la de la Manada ¿pueden desanimar a las mujeres a denunciar?

-Las sentencias hay que ponerlas en el contexto del Código que tenemos. Probablemente el hecho de que haya esas noticias hace que las mujeres denuncien menos. Si piensa que después de un procedimiento en el que ha sufrido mucho no va a conseguir nada, puede echarse atrás. Pero eso no es verdad. Las condenas están ahí.

-En el caso de Galicia, ¿cree que la mujer del entorno rural está más desprotegida?

-Yo hablaría más de mujeres mayores, que en muchos casos no han podido estudiar y no tienen acceso a la información. Muchas ni siquiera saben que están siendo maltratadas. Estamos hablando de mujeres mayores y de casos muy puntuales de mujeres jóvenes, porque hoy en cualquier punto de Galicia cualquier chica joven tiene un móvil con Internet. Las mujeres mayores sí que me parece que están más desprotegidas. El problema del entorno rural es que hay menos medios, pero a esto se ha intentado poner coto con el real decreto de agosto, que da más competencias y más ayudas a los ayuntamientos. Los servicios sociales municipales son básicos para la protección de la mujer.

-Hay cierta alarma entre los profesionales por el crecimiento de la violencia entre adolescentes a través de las redes sociales.

-El acoso está creciendo, relacionado con la violencia machista, pero también con la propia violencia entre adolescentes. Está aumentando el consumo de pornografía entre adolescentes. Ese acceso a las redes debe ser responsable, y la educación es fundamental. Esto es una opinión personal, pero no concibo niños de 9 o 10 años con acceso a Internet. Las redes facilitan el acoso, los delitos sexuales, el maltrato psicológico, y no van a desaparecer, lo que hay que hacer es un consumo responsable. La investigación de estos casos suele ser complicada, pero también hay condenas, que lo sepan los delincuentes.

-¿Puede erradicarse la violencia machista?

-Creo que vamos por el buen camino, que hemos avanzado mucho. El Instituto de la Mujer hace unas estadísticas por países y no salimos tan mal parados. Es fundamental educar a toda la sociedad y a las mujeres para que no soporten las agresiones, y para eso tienen que tener solvencia económica. Y sobre todo la gente joven es la que va a dar el salto. Yo soy optimista.

¿Qué ha cambiado tras el MeToo?

tamara montero

Apenas una cosa, pero una muy importante: el acoso y el machismo están en la agenda. Por fin se habla de ello

Los instantes históricos son a veces grandilocuentes, llenos de simbolismo. Deslumbrantes. Pero en la mayoría de las ocasiones, son pequeños actos que pasan desapercibidos para los que los están viviendo. El movimiento Me Too hilvana instantes impresionantes con otros que, por profanos, son los que cambian realmente las cosas. Harvey Weinstein, el todopoderoso productor que se permitía destrozar las carreras de las mujeres que no accedían a ser agredidas sexualmente ha caído con todo el peso.

Christine Blasey Ford levantó la mano derecha frente al Senado de los Estados Unidos y relató cómo había sido acosada por Brett Kavanaugh, nominado para el Tribunal Supremo por Donald Trump. Ha sufrido amenazas de muerte, su familia ha tenido que separarse por cuestiones de seguridad. Está siendo una auténtica pesadilla, y a la vez, un cambio histórico. El Senado la ha escuchado. El mundo entero la ha escuchado. Y eso es lo que realmente ha conseguido cambiar un movimiento de mujeres del sector audiovisual que ha ido permeando a toda la sociedad: el acoso, el abuso sexual y el machismo están en la agenda. Por fin se habla de ello.

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