Nadie asume la responsabilidad por el desbordamiento del río en Viveiro

La Xunta asegura que investigará si empresas forestales dejaron limpios el cauce y las riberas tras las últimas talas de eucaliptos

Xunqueira trata de recuperar la normalidad entre barro y escombros El barrio más afectado por las lluvias torrenciales que sufrió Viveiro se afana por limpiar y recuperar las viviendas y el entorno

viveiro / la voz

Menos de 48 horas después de que una devastadora e inesperada riada destrozara el barrio viveirense de Xunqueira inundando decenas de viviendas, arrastrando vehículos durante centenares de metros, destruyendo cabañas, cuadras con animales, muros, muebles y todo tipo de enseres y... segando la vida de una persona, ninguna Administración se responsabiliza de lo ocurrido. La Xunta, a través de Augas de Galicia, achaca el desbordamiento del río Xunqueira a la «extraordinaria intensidade» de la lluvia que cayó el domingo por la noche en ese punto (80 litros por metro cuadrado en dos horas), al afirmar que el afluente del Landro fue incapaz «de evacuar toda a auga caída». No obstante, el organismo autonómico reconoció ayer que en el desastre influyeron otros factores externos que va a investigar, entre ellos el estado en el que dejaron el cauce y las riberas empresas forestales que llevaron a cabo talas de eucaliptos en los últimos meses.

En que los problemas se iniciaron río arriba por falta de limpieza, y no en el tramo urbano, hizo hincapié el concejal de Obras y teniente de alcalde de Viveiro, Jesús Fernández Cal. «La Xunta concede permisos para sacar la madera vadeando los ríos, pero después no se preocupa de comprobar cómo quedan las cosas, el estropicio que dejan en los cauces y en las pistas llenas de biomasa», dijo el edil antes de explicar que operarios municipales retiraron entre el lunes y el martes centenares de árboles y ramas que atascaban el curso fluvial hacia su nacimiento, en la zona de Fontecova. «No nos corresponde a nosotros hacerlo porque es un tramo interurbano, pero lo hicimos por miedo a que si vuelve a llover se formen nuevas bolsas de agua», manifestó. La Policía Local de Viveiro y la Policía Científica de la Policía Nacional también están preparando sendos informes para tratar de explicar las causas de la brutal riada. Según información facilitada por Augas de Galicia, el barrio de Xunqueira está considerado «zona de fluxo preferente» debido al riesgo de inundación por su cercanía al río, aunque reconoce que no existe un Plan de Riscos de Inundación. Un documento «informativo», apuntan, con el que sí cuentan poblaciones atravesadas por las aguas del Anllóns, el Lagares, el Sar o el Umia. «A xestión de caudais fluviais, así como a súa limpeza, son unha tarefa complexa na que se teñen que coordinar distintas Administracións», abundaron.

Hoy, funeral por la vecina muerta

Pero en medio del cruce de declaraciones en el que nadie asume la responsabilidad de la catástrofe acontecida en Viveiro, la única certeza es que el cortejo fúnebre abandonó ayer el tanatorio donde fueron velados los restos de Amparo Berdeal Camba, la vecina de 82 años que pereció ahogada en el interior de la casa donde había vivido siempre. El funeral se celebrará esta tarde.

«Es pronto para dar una cifra de pérdidas, aún queda mucho que limpiar»

Buena parte de los comerciantes del centro histórico de Viveiro vivieron ayer la segunda jornada dedicada a la limpieza de sus establecimientos, a la retirada de mercancía y mobiliario inservible y al inventariado de lo que queda después de las inundaciones del domingo, que además de a Xunqueira, la zona cero, afectaron a otros enclaves del municipio mariñano. «Es pronto para dar una cifra de pérdidas, aún queda mucho que limpiar. Ahora mismo es imposible porque no es fácil de cuantificar», indica la gerente del Centro Comercial Histórico, Isabel Méndez, que recordó que sufrieron destrozos más de cincuenta negocios.

El agua destrozó el convento de Valdeflores, donde hace un año hubo «una revolución»

El fortísimo torrente que en las últimas horas del domingo arrasó el barrio de Xunqueira, y que en algunas zonas rozó los dos metros de altura, también destrozó el convento de Valdeflores, un monasterio dominico que hace ahora un año se convirtió en noticia en La Voz debido a la «revolución» interna que sufrió. Las desavenencias entre dos grupos de monjas de clausura acabaron desembocando en el cierre de un complejo religioso «de paz y sosiego» que había sido fundado en el siglo XV. La riada ha arrasado la planta baja, donde se sitúan instalaciones como el comedor, la hospedería o el obrador donde las religiosas elaboraban la sabrosa repostería que les dio fama a nivel nacional.

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