La riada de Viveiro: «Pasamos un medo tremendo»

Testigos de la riada de Viveiro relatan cómo el caos se adueñó de Xunqueira, donde murió una mujer

Xunqueira trata de recuperar la normalidad entre barro y escombros El barrio más afectado por las lluvias torrenciales que sufrió Viveiro se afana por limpiar y recuperar las viviendas y el entorno

viveiro / la voz

Con la cocina todavía a medio limpiar y las marcas de agua y lodo en las paredes, Carmen Vázquez, de 79 años, y su hijo Jesús, de 59, intentaban preparar ayer por la mañana algo de comer para tener al menos «un momento de normalidad» tras el caos y la desesperación vividas la noche anterior, cuando la súbita crecida del río Xunqueira, que es afluente del río Landro (Viveiro) y que pasa junto a su casa, arrasó o inundó todo lo que encontró a su paso: coches, fincas, muros, cuadras con gallinas y conejos, garajes, viviendas e incluso el convento dominico de Valdeflores, que permanece cerrado desde hace varios meses. Pero lo más duro con diferencia es que se llevó por delante la vida de una vecina de 82 años muy apreciada por quienes la conocían, Amparo Berdeal Camba. «Mi madre ya estaba en la cama, escuchando la radio, y yo estaba viendo la tele cuando vi que pasaba un torrente del carajo. Le dije: "Despierta y corre", y tuvimos que refugiarnos en el piso de arriba», contaba Jesús aún conmocionado por lo ocurrido.

En directo: Viveiro tras la inundación en la que murió una mujer El barrio de A Xunqueira, donde falleció una mujer de 83 años, ha sido el más afectado por la tromba de agua que anoche inundó la villa. A estas horas se trabaja sin descanso para recuperar un mínimo de normalidad con las casas todavía inundadas y los coches y escombros ocupando las calles

A escasos metros cauce arriba, uno de los pequeños puentes de la Ruta dos Muíños, se convirtió en una barrera infranqueable para la cantidad de maleza, ramas e incluso árboles enteros que arrastró la enorme corriente formada por las lluvias torrenciales que cayeron sobre varias zonas del municipio mariñano en un corto espacio de tiempo -80 litros por metro cuadrado en dos horas- pasadas las diez de la noche. Cuando esta improvisada presa natural se rompió, el agua bajó desbocada ladera abajo. Investigadores de la Policía Local de Viveiro y de la Policía Científica de la Policía Nacional, entre otros cuerpos de seguridad y equipos de emergencias, trataban ayer de averiguar las causas de una catástrofe que, a juicio de la mayoría de los vecinos consultados, se podría haber evitado si las autoridades competentes hubiesen limpiado o permitido limpiar el regato a su debido tiempo.

«O río levaba os coches coma en YouTube, sen control e chocando con todo. Nunca tal vin», resaltaba Jorge Vázquez, residente en la zona y autor de un espectacular vídeo del suceso que se ha hecho viral y que se puede visualizar en la web de La Voz.

Treinta años atrás, recordaba, otra riada cambió la fisionomía del barrio, pero las circunstancias eran diferentes. «Daquela -dijo- o río avisou subindo e subindo. Pero esta vez subiu de repente». «Cando empezou a tormenta, meu irmán estaba no sofá vendo a tele. Baixaron os automáticos e levantouse para subilos, pero cando volveu a auga xa lle daba pola cintura e tivo que saír pola ventá ata a casa duns veciños», relató Marisol Docal sobre la terrorífica experiencia vivida por su hermano, a quien la brutal riada destrozó la planta baja de su casa, varias edificaciones anexas y hasta su furgoneta.

Más cerca de donde murió Amparo residen Sofía Sánchez y su marido Juan junto a sus dos hijos, que tienen 12 años. La familia al completo tuvo que cobijarse en la segunda planta. «Pasamos un medo tremendo!», indicó ayer la mujer mientras operarios del Concello de Viveiro y efectivos de Protección Civil, entre otros, trabajaban a destajo para limpiar los destrozos, y medios de comunicación de toda España dirigían su foco informativo hacia este humilde barrio viveirense que en los últimos años había mejorado mucho gracias a las rehabilitaciones, convirtiéndose en una zona especialmente bonita.

Oficina para los afectados

El Concello ha habilitado una oficina de atención a los afectados para tramitar posibles ayudas, y la Delegación del Gobierno ha comprometido su apoyo.

Decenas de vecinos y comerciantes del casco histórico evalúan ya las pérdidas en sus casas y negocios

A pocos metros de la casa donde Amparo Berdeal, la mujer que falleció ahogada a causa de las inundaciones de Viveiro, residía junto a su hija, que pudo ser rescatada por los bomberos de Viveiro a través de una claraboya del tejado con síntomas de hipotermia, residen los suegros de Mónica. Lolita y Antonio tienen 79 y 80 años. «Tuvieron la suerte de que la puerta de fuera les aguantó y el agua no entró con tanta fuerza. Ya estaban en cama cuando empezaron los truenos y vieron que el río iba muy crecido», indicó Mónica, que explicó que su marido pudo acceder a la vivienda de sus padres pasadas las dos de la mañana a través de una ventana. Ayer trataban de recoger y limpiar la vivienda, pero la mayoría de los enseres y electrodomésticos de la planta baja quedaron totalmente inservibles, puesto que el nivel del agua rozó los dos metros en esa zona. «Canto máis sacas máis hai», apuntó otra vecina afectada.

Numerosos particulares llamaron ayer a sus compañías aseguradoras para que calculen los daños. El delegado del Gobierno, Javier Losada, pidió a la alcaldesa que «empiece a hacer las valoraciones pertinentes para tramitar la aplicación del Real Decreto de Emergencias» para colaborar con los afectados.

Volvemos a la zona cero de Viveiro, donde se originó la riada mortal En este punto del regato Xunqueira se acumularon ramas, piedras y troncos que formaron una gran balsa de agua que acabó en forma de riada mortal. A pocos metros está la vivienda de la víctima, Amparo Berdeal, de 83 años

Grandes pérdidas en el centro

La tromba de agua que convirtió el barrio de Xunqueira en la zona cero de las riadas que sufrió Viveiro durante el domingo por la noche también afectó a otras partes del municipio, como el centro histórico, donde decenas de comerciantes y hosteleros evaluaban ayer las pérdidas, puesto que el agua inundó numerosos negocios, además de afectar a la circulación en la noche del domingo al lunes.

En Cantarrana, Covas o A Misericordia también se registraron daños cuantiosos, y los equipos de emergencias tuvieron que achicar numerosos locales públicos o privados.

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