El ocaso de Pilar de Lara, azote de los políticos gallegos

PP, PSdeG y BNG sufrieron los embates de las pesquisas de la jueza ahora expedientada


santiago / la voz

El exdiputado nacionalista Fernando Blanco, conselleiro de Industria con Touriño, se desplazó el pasado martes de Lugo a Santiago para ofrecer la rueda de prensa que estuvo esperando durante siete años. Compareció junto a dos reconocidos abogados que lo asistieron durante este tiempo, Evaristo Nogueira y Xoán Antón Pérez Lema, para celebrar el archivo de la causa que lo inhabilitó políticamente, denunciar las dilaciones injustificadas del proceso y desquitarse con la jueza Pilar de Lara: «Nunca me chamou a declarar».

El de Fernando Blanco es solo un ejemplo de las trayectorias políticas truncadas con las fulgurantes operaciones iniciadas en los juzgados de Lugo, con ramificaciones por media España. Causas identificadas con nombres como Carioca, Campeón, Cóndor, Garañón, Cebra, Pulpo o Pokémon, con sus derivadas Pikachu y Manga, pusieron en la diana a políticos de todo signo cuando la corrupción y la existencia de los partidos políticos eran identificados una y otra vez, como aún ocurre en el barómetro del CIS, como el segundo y el tercer problema del país.

Las macrocausas convirtieron a Pilar de Lara en la jueza estrella de Galicia. Con cada resolución se arrogó el derecho a decidir quién podía continuar como alcalde o quién debía ser relevado como dirigente político. En septiembre del 2012, en el arranque de la campaña electoral de las autonómicas, sus actuaciones hicieron desfilar por el telediario a los alcaldes de Ourense Francisco Rodríguez (PSOE) y de Boqueixón Adolfo Gacio (PP), apeados del cargo, aunque con el tiempo fueron logrando que algunos de los delitos que se les imputaban quedaran en nada, como le ocurrió al exregidor lucense López Orozco.

Las alcaldías y gobiernos locales de Lugo, Santiago, A Coruña, O Carballiño o Ferrol, así como los asturianos de Tapia o Cangas de Narcea o el catalán de Sant Hilari fueron desestabilizados con las instrucciones judiciales iniciadas en Lugo. El PSdeG dejó caer a su líder, Gómez Besteiro, y el PP tuvo en la picota a su portavoz, Paula Prado, que solo logró desembarazarse de la imputación de De Lara por ser aforada y que una instancia superior revisara su caso, como le ocurrió al exministro José Blanco.

En los últimos meses, a De Lara se le devolvieron piezas separadas desde Avilés, Santiago o el Tribunal Supremo. No vieron caso. La jueza usó pólvora mojada. Y ahora es la jueza la que pasa de instructora a investigada con el expediente disciplinario abierto por el Poder Judicial por una falta muy grave, dos faltas graves y una leve en la instrucción de sus casos. El próximo miércoles deberá declarar con abogado.

No faltan políticos que se alegren con el expediente abierto a De Lara. Ni quienes dejen de bailar a su son. Sin ir más lejos, la alcaldesa de Lugo, Lara Méndez (PSOE). La nueva imputación que le colgó la jueza podría truncar su carrera en otro momento, pero ahora es evidente que no va a dimitir. Los partidos, con las causas iniciadas en Lugo, han aprendido a relativizar.

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