Más de 50.000 gallegos están inscritos para concursar en alguna oposición

A la espera de la oferta del 2019, están en marcha los procesos de años anteriores


santiago / la voz

El momento de opositar es ahora. Solo hay que echar un vistazo a las cifras. En Galicia, a día de hoy, hay en marcha procesos selectivos para la cobertura de cerca de 1.600 plazas de la Xunta y el Sergas, para los que hay inscritas más de 50.000 personas. Los exámenes se celebrarán a lo largo del próximo año y a ese aluvión de opositores hay que sumar los 15.000 que se suelen matricular para optar a las plazas docentes. La Consellería de Educación ya ha anunciado las 35 especialidades. Queda por saber el reparto de plazas, que, según adelantó Carmen Pomar, seguirán la estela de los últimos años, en los que se han venido convocando más de un millar de puestos. El año pasado, de hecho, se rebasó la cifra de los 2.000 entre plazas de acceso libre y de promoción interna.

Seguro que las de educación -especiales por lo ajustado de los puestos- se celebrarán en junio. Para el resto, es más difícil adelantar fechas, porque se trata de procesos mucho más complejos que en ocasiones pueden incluso aglutinar las ofertas de empleo de varios años. De hecho, todavía no existe una oferta de empleo público para el 2019 y los procesos autonómicos que ahora están en marcha corresponden a la oferta del 2017. Y de esa oferta de empleo todavía hay que convocar procesos para otro millar de puestos del Sergas, que tiene previsto sacar a concurso vacantes en el último trimestre del año para cumplir con el objetivo de llegar a las 5.000 plazas en el período 2017-2020.

Durante el último año, según los datos que ha aportado Función Pública, se han convocado más de 900 plazas, sin tener en cuenta ni el Sergas ni Educación, que funcionan de manera autónoma en la gestión de sus procesos de empleo público.

Solo en el Sergas hay inscritas alrededor de 30.000 personas, que competirán por 1.400 plazas de enfermero, celador y auxiliar administrativo en el primer semestre del próximo año. Otras 21.500 se presentarán para obtener un puesto de auxiliar administrativo en la Xunta, de camarero limpiador y del Cuerpo de Gestión y del Superior de la Administración autonómica.

Las universidades también tienen procesos en marcha. La de Santiago acaba de convocar el proceso para la obtención de 14 cátedras y 14 puestos de titular de universidad. En A Coruña, por ejemplo, está previsto que se convoquen 18 plazas de administrativo de las ofertas de empleo correspondientes al 2016, 2017 y 2018. Y los concellos también han reactivado sus procesos de empleo público, tras años en los que solo se pudo convocar para cuerpos de seguridad. A todas estas plazas hay que sumar además las previstas para la de la Administración de Justicia. Está previsto que a partir de enero se convoquen unas 800 plazas para auxilio judicial, más de 2.600 para tramitación procesal y casi 1.500 para gestión procesal. En el caso de la Administración General del Estado, la previsión es que se convoquen más de 5.200 vacantes de administrativo, agentes de Hacienda, auxiliares del Estado, ayudantes de Instituciones Penitenciarias, Gestión del Estado y técnicos auxiliares de Informática. Y en marcha está el proceso para cubrir un total de 3.000 plazas dentro de la Policía Nacional.

Los opositores coruñeses escogen la sanidad, los de Santiago la Xunta y los de Ourense, el Estado

Los sábados, las 14 aulas de las que dispone el centro ADAMS de A Coruña están completas. La imagen ilustra perfectamente la reactivación de los procesos de contratación pública tras años de durísimas restricciones. «Sí es cierto que no estamos en los valores de hace diez años, en los que la gente acudía más a la academia». Lo explica Carmen Amor, directora en Galicia de ADAMS Oposiciones.

No están en las cifras de antes de la crisis porque el poder adquisitivo no es el mismo, por lo que los estudiantes o se preparan por libre o bien se espera al sprint final antes del examen para ir a la academia. Pero ¿quién se apunta? «Por desgracia, nos encontramos con gente de industrias que cierran e invierten en tiempo de paro en preparar la oposición», explica Amor. Y también opositores veteranos que dan el último empujón antes de la prueba.

Lo que ya no hay tanto es el perfil del opositor y punto, habitual por ejemplo en las plazas de Justicia. Pero en las otras oposiciones hay más personas que han encontrado trabajo, «pero precario». Así que la decisión que toman muchos es intentar mejorar sus perspectivas laborales a través del empleo público.

Las clases en ADAMS se concentran ahora los fines de semana. En general, son más mujeres, aunque existen diferencias importantes según el tipo de plaza pública a la que se opte. Por ejemplo, en los puestos de administración, cuatro de cada cinco estudiantes son mujeres. Los porcentajes se invierten en el caso de las oposiciones para Policía Nacional, con un 90 % de hombres, y para Instituciones Penitenciarias, con solo un 30 % de mujeres. Y para las plazas de auxiliar administrativo del Sergas, explica Amor, hay muchísimas mujeres y gente con familia, «porque una vez que tienes tu vida establecida, es más complicado presentarse a una oposición de la Administración General, porque te obligaría a un desplazamiento».

Las preferencias también van por ciudades. Según han comprobado en ADAMS Oposiciones, los aspirantes de la zona de A Coruña se preparan sobre todo para optar a una plaza sanitaria. En cambio, en su academia de Santiago lo que triunfa mayormente son las plazas para la Administración de la Xunta. Tiene sentido, ya allí están que los servicios centrales de la Administración autonómica . Y Ourense opta por la Administración del Estado.

«Para sacar unha praza hai que traballar moi duro»

Mauro Rodríguez es el primer gallego con síndrome de Down en lograr una plaza del Estado

Mauro Rodríguez conoce el valor del esfuerzo y lo practica a diario. Hace seis años, cuando tenía tan solo 22, este lucense logró por oposición una plaza del Estado. Desde entonces, trabaja como ordenanza en la Seguridad Social de Lugo. Fue el primer gallego con síndrome de Down en lograrlo, aunque dice que no fue fácil: «Para sacar unha praza hai que traballar moi duro. Estiven un ano estudando a diario, fun a unha academia para prepararme mellor, e logo viaxei a Madrid para facer o exame», recuerda. Aspiraba, entre dos mil opositores, a una de las 54 plazas que se ofertaban en todo el país. «En Lugo só había unha praza, pero conseguín a máxima puntuación: 100 puntos. Contestei ben as 25 preguntas. Ademais, valoraron a experiencia laboral que xa tiña, por exemplo, traballando na Biblioteca Intercentros do campus», aclara Rodríguez.

Ahora disfruta de la tranquilidad de tener un trabajo fijo al que se ha adaptado con facilidad: «Teño as miñas rutinas e as miñas tarefas, un ordenanza fai case de todo», bromea. Desde luego, está orgulloso de lo que ha logrado: «Estou moi satisfeito e contento, sobre todo vendo como están os traballos nestes tempos, así que animaría á xente a presentarse sempre que se convoquen oposicións: eu creo que debería haber máis prazas», explica este lucense, que se ha convertido en todo un ejemplo de superación. ¿Y qué consejo les daría a los aspirantes? «Eu só podo dicir o que fixen eu e que me funcionou, que é traballar moito; outro segredo non hai», afirma.

Campeón de España de natación

Otra de las ventajas de este trabajo es que, además, le permite disponer de tiempo para sus dos grandes pasiones: la natación y el teatro, a las que se dedica por las tardes. Y lo hace a conciencia.

En natación se entrena casi a diario; no en vano, ha logrado el oro en 100 y en 200 metros mariposa, en los que ostenta el récord de España. También superó otros retos, como el Desafío Cíes, en el 2012, atravesando a nado la ría de Vigo, nada menos que doce kilómetros. Su padre, Kiko Rodríguez, que fue jugador del Celta, tiene mucho que ver en tantos logros, pues hace las veces de entrenador de Mauro y le ha inculcado desde muy pequeño la pasión por el deporte y los ánimos para superarse y eliminar cualquier barrera.

Con el teatro y el baile también disfruta Mauro. Forma parte del grupo Pinchacarneiro, de la Fundación Anade, y hacen representaciones por toda España y el extranjero.

«Non che fai mellor nin peor profesional sacar a oposición»

Carlos Callón consiguió plaza este año para dar clase en Lisboa

En el 2004, aprobó las oposiciones de profesor de Lingua Galega. Su madre encendió una vela. La encendió también cuando aprobó la segunda especialidad, la de Xeografía e Historia. Y volvió a encenderla cuando se presentó a un concurso de méritos que, en esencia, es una oposición. El que le ha llevado este año a dar clase en Lisboa. «Toda axuda para unha oposición é pouca», dice Carlos Callón (Ribeira, 1978), que se presentó por primera vez nada más terminar la carrera, allá por el año 2001. No obtuvo plaza. «Foi un pouco a probar e a verdade é que non tiña a técnica». Se ríe. «Non sei se dicilo ou non». Pero lo dice: la primera vez, no se ajustaba a los tiempos. «Quería pór moita información e dilateime. Xa o fixen ben a segunda vez, porque é moi importante tocar todos os puntos aínda que sexa a uña de cabalo». La segunda vez fue en el 2004. Ahí sacó la plaza. ¿Se preparó durante esos tres años? La verdad es que no. O por lo menos, no a la manera tradicional. «Como é unha cousa que me gusta, non as preparaba, pero preparábaas. Era un hobby». Tuvo mucha suerte. «O tema que me caeu non o estudara como tal, que era a literatura despois de 1975, pero era un tema sobre o que tiña traballado moito». Y podía lucirse. Porque en las oposiciones no es lo que se sepa o deje de saber, que también. «Hai un compoñente moi importante de lotaría», reconoce Callón. «No che fai nin mellor nin peor profesional aprobar ou non unhas oposicións».

Pasaron los años y entonces descubrió que se podían sacar más especialidades. «Vou dar mala imaxe». Se ríe otra vez. En el 2015 se presentó para obtener la segunda especialidad, de Xeografía e Historia. «Cheguei tarde». Y no pudo pasar la encerrona, que es el nombre al que se le da al proceso que sí superó en el 2016: elige un tema sobre los que salen del sorteo, se encierran durante dos horas y lo presentan ante el tribunal durante una hora. Él escogió el franquismo. Ese año solo consiguieron la especialidad de Historia dos personas. «Son experiencias diferentes. Os chistes de profesor, por exemplo, teñen que ser diferentes».

El año pasado, se matriculó para la tercera especialidad, la de Lengua Española, «pero non puiden ir». Pero no, no abandona esa idea. «Xa máis alá, non creo. Igual portugués», dice entre carcajadas. Mientras tanto, ha obtenido una plaza en Lisboa con el concurso de méritos para la red de centros del Ministerio de Educación. «Na práctica é unha oposición, e dura. Hai un exame legal, outro de aplicación pedagóxica, demostrar competencias lingüísticas...».

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