Teresa ya tiene quien la lleve al cole

«Foi toda contenta», explicó el taxista que se encargará de llevar a la niña de Laxe en su vehículo adaptado

Teresa ya tiene quien la lleve al cole «Foi toda contenta» explicó el taxista que se encargará de llevar a la niña laxense en su vehículo adaptado.

carballo / la voz

Para Teresa Álvarez el de ayer fue un día muy especial. La niña, que cursa cuarto de primaria en el colegio Cabo da Area, de Laxe, ya no tuvo que ir de su silla de ruedas a los brazos de su madre y al asiento del coche familiar, y en menos de cinco minutos realizar el procedimiento contrario para poder acudir a clase, como hacía tres días a la semana, de miércoles a viernes.

El lunes, Juan Varela, el taxista de Baio que tiene un vehículo adaptado, firmó un contrato con la Consellería de Educación que lo vincula al traslado de la niña hasta fin de curso, en junio. No fue hasta el martes cuando la madre de Teresa se enteró de que la cuestión estaba solucionada, y lo supo porque llamó a Juan Varela para pedirle un presupuesto. Según un escrito que le llegó ese mismo día, debía proponer uno al servicio de transporte de A Coruña, que lo estudiaría en comisión, si estaba dentro de los rangos del «mercado».

También se le aclaraba que los 51 euros que le proponían era el coste habitual, ese que a ningún transportista le había interesado, cuando el taxista baiés, que está a 12 kilómetros de Laxe, cobra menos de 35 euros por una prestación similar a la que realiza con Teresa.

El colmo del embrollo burocrático es que en la carta enviada a la madre se especifica que el lote había quedado desierto, que en Laxe no hay taxi adaptado y que se pusieron en contacto con los concellos del entorno para saber si lo tenían y que obtuvieron una respuesta negativa, cuando hay vehículos de este tipo en Ponteceso (a 10 kilómetros) y Baio (a 12 kilómetros).

Ahora el asunto está resuelto y la madre de Teresa solo quiere que la niña vaya cómoda al colegio. La pequeña padece una enfermedad rara, con apenas cuarenta casos en toda España. Se trata de una encefalopatía epiléptica Kcnq2 que afecta al canal del potasio. La niña no camina, no habla, pero se comunica a través de pulsadores. Es capaz de responder preguntas y, si le hubieran consultado sobre cómo se sentía ayer, seguro que hubiera contestado que bien.

No había más que verla, todo ojos e interés por el nuevo vehículo y el nuevo chófer. Incluso con risas por no tener que ser trasladada en brazos y por un sistema de transporte infinitamente más cómodo y rápido, puesto que ya no tiene que esperar a que su madre monte y desmonte la silla.

Ahora, el taxista recoge a la cuidadora de Teresa en el colegio y juntos van a casa de la niña. Al final de la jornada escolar, a las 16.30 horas, hacen al contrario. Ayer la alegría de la niña incluso sorprendió a la persona que se ocupa de atenderla en el colegio. Comentó a la madre que estuvo especialmente colaboradora y que hizo todo lo que se le había pedido.

Teresa empezó su escolarización con 3 años en el colegio Xesús San Luís Romero, al que acuden los niños con necesidades motoras especiales. Está en Carballo, pero la familia se trasladó a Laxe y ahí fue cuando la madre asumió el viaje al colegio. El curso pasado abrió el centro especial de Aspaber y Teresa pasó a la educación combinada. Los lunes y los martes va a Carballo y el resto de la semana se queda en Laxe, pero Educación consiguió «encajarla» en una ruta. Un cambio de horario dio al traste con el servicio. La madre pidió entonces 60 euros diarios esperando que le denegaran la ayuda, pero no lo hicieron. Entonces ella reclamó el transporte. Ya lo tiene.

Teresa no tiene quien la lleve al colegio

C. Viu/ A. García
Teresa no tiene quién la lleve al colegio La niña tiene diversidad funcional por una encefalopatía tipificada como enfermedad rara y pese a ello, este curso, no le facilitan el transporte adaptado para ir al colegio. La licitación quedó desierta y la familia debe hacerse cargo.

La licitación del transporte adaptado quedó desierta y la familia debe hacerse cargo

Teresa cursa cuarto de primaria en el colegio Cabo da Area, de Laxe. Padece una enfermedad tan rara que ni siquiera tiene nombre, solo cuatro letras y un número que hacen de la niña una ciudadana absolutamente dependiente. La menor es uno de los 42 casos que se estima que existen en España de encefalopatía epiléptica KCNQ2. No habla, se comunica a través de pulsadores, pero es capaz de responder a preguntas, por lo que fue escolarizada desde que cumplió 3 años. Lleva cuatro en Laxe y este curso le comunicaron a la madre que no tendría transporte al quedar desierta la licitación del lote «por falta de interese das empresas de transporte en realizar o servizo para levar a Teresa desde o seu domicilio ao seu centro escolar e non disporse de taxi adaptado no concello». La solución que aporta Educación para que la niña sea escolarizada tal cual exige la ley es que la familia «se faga cargo de levala ao colexio de mércores a venres durante o curso escolar 2018/2019».

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