Las heridas abiertas de O Marisquiño

El Puerto no prevé recuperar el muelle siniestrado hasta que concluya la instrucción judicial

La zona se encuentra tal y como quedó el pasado 12 de agosto
La zona se encuentra tal y como quedó el pasado 12 de agosto

vigo / la voz

Son 75 metros de tablones, hormigón, hierros y el rastro de la estampida que el 12 de agosto dejó un rastro de 467 heridos que asistían en Vigo al concierto de clausura del festival urbano O Marisquiño. El musgo y las algas cubren tres meses después la estructura que cayó al fondo. Las barreras anticontaminación retienen vasos, botellas y hasta zapatillas de deporte de distintos modelos de quienes engulló la estructura colapsada, la que desde los años noventa nadie había revisado, ni nadie tampoco certificó este verano que aguantaría la celebración de un concierto y a sus asistentes.

«Los dolores que soporta mi mujer son tremendos y constantes. Tiene que estar todo el día tumbada y con medicación continua», lamenta Moncho Álvarez, que junto a su esposa y su hijo se fueron al fondo mientras cantaba el rapero Rels B. Traza con precisión las dolencias que aún sufre su familia y los cambios que experimentan. «Hasta que médicamente tengamos todo claro no presentaremos la demanda», señala Álvarez, al que le han recomendado hacer uso del año de margen que todas las víctimas tienen para presentar reclamaciones. Y si dolido está por los dolores y trauma que soportan, no menos asegura estarlo con la clase política. «Tenemos la sensación de que todo se ha difuminado, como ha ocurrido en otros siniestros», dice el marido de Silvia Alonso, la última víctima de O Marisquiño dada de alta en los hospitales vigueses.

La plataforma de afectados creada por la Federación Vecinal de Vigo contabiliza hasta 80 personas que han solicitado asistencia psicológica. «Pesadillas, dificultades para conciliar el sueño, miedo a las aglomeraciones, o intensificación del temor al riesgo se están dando aún en muchas de las víctimas de aquella noche», apuntan desde la citada plataforma.

Su actividad gira alrededor de la reivindicación para la atención de los afectados. «La gestión de lo que ha dejado el suceso es muy deficiente y hay una desatención total a las víctimas», dice la presidenta vecinal, María Pérez, que lamenta que mientras todos los grupos políticos presentes en el Parlamento gallego se han puesto en contacto con los afectados a través del foro auspiciado por el movimiento vecinal, el PSOE no lo ha hecho. «Nadie de ese partido ha contactado con ellos», reitera. «Como no murió nadie, parece que no hay gente afectada, pero la hay, y que en su mayoría no saben cómo actuar», concluye.

Va para varios años

El abogado Francisco Méndez Senlle, que representa a una docena de víctimas, augura que no se resolverá judicialmente el caso hasta dentro de tres o cuatro años. La vía civil le ha sido denegada a una de sus clientas, que reclamaba 30 euros por un reloj digital perdido y 600 por las heridas y contusiones sufridas. El juzgado al que se la planteó, le remitió a la causa penal que abrió al día siguiente del accidente el de Instrucción número 3 de Vigo.

No queda de momento más vía que la penal, inmersa todavía en pruebas periciales encargadas a técnicos expertos en derrumbes, para dictaminar qué ocurrió la noche del 12 de agosto y si hay alguna responsabilidad penal. La causa va camino de ser declarada compleja, con lo que la instrucción contaría con un año y medio más de margen, con posibilidad de más prórrogas. El temor de los afectados es que se concluya que no hay causa penal y que procede presentar reclamaciones por vía civil. «Entonces habría que presentar un pleito civil contra la empresa organizadora, el Ayuntamiento de Vigo, la Autoridad Portuaria y sus tres compañías de seguros, pero las costas de los que no se estimasen responsables podrían ser cargadas a los demandantes, con lo que no les saldría a cuenta sus reclamaciones», advierte Méndez Senlle.

Sin previsión de reparación

El levantamiento de parte del precinto judicial permite ahora acercarse hasta el mismo borde del muelle colapsado. Ya no hay turismo de catástrofe. Es más, los paseantes de la zona, ni reparan en el agujero del que solo les separa una ligera valla de obra y descoloridas cintas policiales. Los 207 metros restantes del paseo de madera están también vallados y precintados, ante el temor a que su estructura estuviera sin mantenimiento alguno, como la derrumbada.

El presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique López Veiga, señala que su institución no se plantea plan alguno para reconstruir la zona mientras no acabe la instrucción judicial del caso, es decir, que podría seguir como el escenario de una guerra durante dos años aunque se levante antes el precinto judicial.

Ni el Puerto ni el gobierno local de Abel Caballero han llegado a algún tipo de acuerdo para plantear la recuperación de una de las zonas más turísticas de Vigo, y mucho menos para admitir algún tipo de responsabilidad en el siniestro. El espacio donde ocurrió el accidente es portuario, pero fue el Ayuntamiento el que dio la licencia de actividad para el festival.

La organización decide seguir el año que viene con el festival urbano, aunque en otra localización en Vigo

O Marisquiño volverá a celebrarse en Vigo el año que viene. Las dudas que han generado el accidente y el miedo a la pérdida de apoyos de los patrocinadores se han difuminado y la organización del festival urbano ha tomado la decisión de volver el verano que viene a desarrollar sus disciplinas deportivas y culturales en Vigo.

Fuentes próximas a la empresa organizadora señalan que sus responsables están realizando ya los planos de las actividades que se realizarán y buscando los emplazamientos posibles en la ciudad, dado que ya no podrá celebrarse en la misma ubicación en el que O Marisquiño se ha hecho mundialmente conocido. Es más, cuando Vigo acoja el año que viene a los miles de seguidores que llegan a asistir al evento de cultura urbana, el muelle donde se llevaron a cabo los conciertos seguirá sin repararse, casi con plena seguridad. Los planes de la empresa es dejar cerrado a principios del próximo año la ubicación definitiva y la colocación de cada uno de los escenarios de los deportes que caracterizan al evento multidisciplinar. No resultará sencillo, en todo caso, encontrar en el centro de la ciudad un espacio de 150.000 metros cuadrados como los que ocupó en las últimas ediciones a lo largo de la fachada marítima de la ciudad por paseo de las Avenidas, el muelle de Trasatlánticos, el Náutico y A Laxe, además del circuito desde O Castro hasta el espacio central de las pruebas para la disciplina de descenso MTB.

O Marisquiño, que desde el accidente ha recibido sugerencias de acogida en otras ciudades, como incluso Madrid, ha contado, según las mismas fuentes, con el apoyo de los patrocinadores, equipos y «especialmente de los heridos».

La organización del festival se plantea dedicar la próxima edición del evento -la XIX- precisamente a las víctimas del accidente, con los que siguen en contacto frecuente en el caso de los que necesitaron de hospitalización, apuntan los testimonios consultados. La organización busca elevar también de categoría alguna de las disciplinas que presenta, como la de Basket 3x3.

El festival nació en el 2001 en la playa de Samil y el año pasado atrajo a 160.000 personas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
16 votos
Comentarios

Las heridas abiertas de O Marisquiño