Las familias restan valor a la nueva reforma educativa si no hay consenso

Algunos sindicatos docentes apoyan la propuesta solo porque entierra la Lomce

Las huelgas contra la Lomce se repiten cada curso desde el 2012/13, cuando se aprobó
Las huelgas contra la Lomce se repiten cada curso desde el 2012/13, cuando se aprobó

redacción / la voz

«Estamos hartos». «Esto no es serio». «Fartos de que se xogue coa educación». Son algunas de las opiniones de familias y profesores gallegos ante la pregunta de qué opinión les merece la reforma educativa anunciada por el Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP).

Solo Anpas Galegas, CC. OO. y CIG ven con buenos ojos la reforma en tanto entierra la Lomce. Pero incluso en ese caso reconocen que «estamos cansos», como dice Fernando Lacaci, vicepresidente de Anpas. Apoyan la medida de Celaá porque eliminar la Lomce «é fundamental, e non podemos contar co PP para un pacto educativo». Luz López, secretaria xeral da CC. OO. Ensino, también lo tiene claro: «Prefiro un paso pequeno na boa dirección que estar parados esperando o gran paso». Confapa (Ceapa Galicia), una agrupación de familias de la escuela pública muy crítica con la Lomce, es de la opinión contraria. Su presidente, Rogelio Carballo, cree que no se puede consentir un nuevo cambio legislativo para unos pocos meses, si es que llega a entrar en vigor: «Tenemos que ser más serios -apunta- y la próxima ley tiene que durar».

Más cansancio se vislumbra en las palabras de María José Mansilla, de Congapa (familias católicas): «Esta vez no nos vamos a callar, como padres estamos un poco hartos de que se juegue con la educación de los niños».

Lo mismo piensa Paula Carreiro, de FETE-UXT: «Non nos vale calquera cousa. Necesitamos unha lei de consenso, algo duradeiro, aínda que adaptable aos tempos». Y ANPE, el sindicato que preside Julio Díaz en Galicia, dice que es «una de tantas reformas que solo conlleva cambios legislativos superficiales, sin la reforma profunda que necesita nuestro sistema educativo».

CIG Ensino, por su parte, no solo aplaude la reforma, sino que le parece tímida y tardía, a la vez que anuncia que «recollerá achegas do profesorado» para mejorarla durante su tramitación.

Miedo a una ley buena sobre el papel, pero sin dinero

Hay propuestas de la nueva norma que gustan mucho a toda la comunidad educativa. Hay unanimidad en que el consello escolar vuelva a tener peso en el día a día del centro. O sobre las reválidas, que nadie apoyaba tal y como estaban diseñadas (con carácter eliminatorio). También se aplaude la propuesta del equipo de Isabel Celaá de que la educación primaria vuelva a tener tres ciclos, aunque en Galicia nunca los abandonó de facto.

Otras cosas, en cambio, no han sentado tan bien. Un ejemplo es el plan de refuerzo para evitar las repeticiones. No es que a la comunidad educativa gallega le parezca mal, es que ya lo hay y está claro que no funciona. El dinero es una clave. «Hai cartos para desenvolver estas melloras? Porque nos centros galegos fan falla moitas cousas, comezando polas barreiras arquitectónicas», se plantea Carreiro; «sería mejor que los repetidores no contasen para la ratio», dice Carballo; y López recuerda que un plan así «ten que vir cun orzamento, porque supón persoal e medios».

Sobre unificar asignaturas en el primer ciclo de ESO, hay opiniones para todos los gustos: «Si son un curso puente, entonces no es la ESO», dice Mansilla; «no importa tanto el número de profesores como que no se comporten como si fuese una clase de universidad», apunta Carballo; mientras que Lacaci cree que «pode ser interesante para ese espazo intermedio que non é infancia nin adolescencia».

¿Hay algún aspecto que se eche en falta? Anpas cree que hay que incidir en la detección precoz de las necesidades especiales y CIG Ensino y ANPE echan de menos a los profesores. Al sindicato nacionalista le extraña que la propuesta «non faga referencia aos dereitos do profesorado, principal vítima da contrarreforma da Lomce». ANPE dice más o menos lo mismo: «Exigimos que estas propuestas se debatan en la mesa de negociación del personal docente. Pedimos que se cuente siempre con la implicación y participación del profesorado en la Mesa Sectorial para abordar todas estas medidas».

CLAVES DE LA REFORMA

Equidad

Sin itinerarios

Nada de elegir en 4.º de ESO si se va por FP o bachillerato. El título de ESO será único y también valdrá para los que tengan adaptación curricular y FP básica.

Repeticiones

Excepcionales

La norma incide en algo que ya se prevé: la excepcionalidad de la repetición, que también incluye como ahora un plan de actuación. Si finalmente el alumno abandona la ESO, deberá diseñarse un plan de orientación.

Dinero para mejorar

Como en el País Vasco

Una escuela de una zona conflictiva propone un plan de mejora y recibe un dinero extra. A cambio, se compromete a rendir cuentas de todo lo realizado.

Ciclos en primaria

Dos años para aprender

Volverán a agruparse los contenidos en dos años lectivos para facilitar el ritmo de aprendizaje de cada alumno.

Sin reválidas

Pruebas diagnósticas

Las reválidas de final de primaria y ESO serán muestrales y plurianuales. En cambio, a mitad de primaria (3.º o 4.º) y secundaria (2.º) habrá una prueba censal como las de la LOE.

Religión

Sin valor y sin alternativa

La Religión será académica (valdrá para la nota media) en primaria y secundaria, pero no en bachillerato. Y además, no habrá materia alternativa para quienes no la cursen. Como complemento, Valores Éticos será obligatoria para todos los alumnos.

Conciertos

Más pública

Elimina el término «demanda social», que ahora justifica en algunos sitios (en Galicia no) la construcción de centros concertados. Y en los acuerdos con la privada se priorizan los proyectos de coeducación, que no separan niños de niñas.

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