La Xunta concede el bono de alquiler a la mujer que cambió la risga y espera el desahucio

Al residir en una gran ciudad como Vigo le corresponden 200 euros al mes


vigo / la voz

Cuando ya daba todo por perdido con la carta que la avisaba de la fecha de lanzamiento, María T. se puede salvar del desahucio en el último momento. La Xunta le ha concedido a esta vecina de Vigo el bono de alquiler social y al residir en una gran ciudad le corresponden 200 euros al mes. La cuantía de la ayuda otorgada por el Instituto Galego da Vivenda e Solo está directamente relacionada con el precio del alquiler de la vivienda en la localidad en la que el perceptor reside. Esta cifra, unida a los casi 600 euros mensuales que percibe de la risga, le permitirá pagar los 450 euros mensuales del alquiler del piso. No solo eso, sino que la Consellería de Política Social, a través del programa Reconduce, le tramita en la actualidad una ayuda de inclusión social para que pueda hacer frente al pago de la deuda de 1.350 euros correspondiente a la cuota de tres meses.

En cualquier caso, desde la consellería están dispuestos a darle una solución para evitar el desahucio. Una vez que salde la deuda del alquiler con el propietario, la mujer espera poder seguir en la vivienda. Si se diera la circunstancia de que el dueño no accede a que la inquilina y su familia permanezcan en el piso tras ponerse al día, entonces habría que pensar en otra alternativa.

En casos similares la Xunta se ha visto obligada a recurrir a otros municipios del entorno, como Moaña o Salvaterra de Miño, al no disponer Vigo de viviendas de alquiler social. Ello obliga a las familias a desplazarse de su entorno, como le sucedió a Merche, otra vecina de Vigo. La parte positiva es que gracias a la Xunta evitó vivir al raso y consiguió una vivienda con un alquiler simbólico. La negativa es que su nuevo domicilio la obligó a desplazarse a diario a la ciudad para llevar a su hijo al colegio.

En el caso de María T. se daría una situación semejante, al vivir con dos de sus hijos. También se complicaría la búsqueda de trabajo, por la menor oferta en municipios pequeños, pero espera tener más oportunidades tras realizar un curso de formación en la Cruz Roja.

Entre los colectivos que más la han ayudado figura el foro socioeducativo Os Ninguéns. Uno de sus miembros, Antón Bouzas, acompañó a la mujer en su periplo por las distintas oficinas de los servicios sociales para ayudarle con los distintos trámites. Con el bono de alquiler social, la familia acumula cinco ayudas de dos Administraciones que suman cerca de 10.000 euros.

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