«Si no se llega a levantar mi suegra, estaríamos muertos»

Una fuga de gas obligó a ingresar en el hospital a seis miembros de una familia de Curtis


a coruña / la voz

Tiene 18 años y está embarazada de su segundo hijo. Ella fue quien llamó el lunes de madrugada al 112 alertando de que en su casa todos se encontraban mareados, por inhalación de gas butano. «Todavía sigo asustada: si no se llega a levantar mi suegra, ahora estaríamos todos muertos», explica la joven, G. N. R., en el domicilio familiar situado en la avenida principal de Curtis.

«Vivimos en casa mi marido, mi hija de 11 meses, mi cuñada, que también es menor de edad, mis suegros y yo», aclara todavía nerviosa por lo sucedido. «Mi suegra se levantó sobre las dos de la madrugada porque mi cuñada se encontraba mal. Al levantarse se desmayó, pero consiguió levantarse y avisó a mi suegro», explica la mujer, que añade: «Una vez nos avisaron, mi marido nos indicó a todos que había que salir de la casa y ya en la puerta él también se desmayó y se golpeó la barbilla contra la acera».

Fue entonces cuando ella se puso en contacto con el 112. «Llamé y ya vino una ambulancia. Nos llevaron a mí, a mi hija y a mi cuñada al Hospital Teresa Herrera y nos dieron el alta sobre el mediodía. Vino mi suegro a recogernos, porque él no quiso ir al hospital». Por su parte, su marido y su suegra fueron internados en el Hospital A Coruña. «Ellos fueron los que más gas inhalaron», aclara la joven.

Durante la tarde del lunes un técnico se acercó hasta la vivienda para comprobar el estado del calentador. «La noche del domingo mi cuñada se duchó y a nosotros nos olía mucho a gas, entonces apagamos el calentador y la chimenea de gas. Además, abrimos las puertas para ventilar antes de irnos a dormir. Pero el lunes por la tarde el técnico nos dijo que la rendija de ventilación estaba tapada», dice.

Lo sucedido fue para ella «una pesadilla». «Solo llevamos dos semanas viviendo en esta casa, nos acabamos de mudar y no sabíamos que eso estaba así», explica. Está tan asustada que asegura: «Solo abro la bombona para cocinar y ducharnos».

El marido y la suegra de la mujer que alertó al 112 del escape de gas continuaban ayer hospitalizados en el Chuac. «Mi suegra dice que todavía se siente mareada porque inhaló mucho gas. Mi marido está mejor, pero le tienen que mirar el golpe que se dio en la barbilla», explica G. N. R., que cree que les darán el alta hoy o mañana.

La joven embarazada explica que tanto ella como su cuñada y su hija se encuentra bien, pero todavía tienen el susto en el cuerpo. «El técnico nos contó que el calentador se tendría que haber bloqueado al estar tan alto el nivel del gas, pero por un fallo siguió funcionando», dice.

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