La reforma educativa propone un plan de choque contra el fracaso escolar

Los dos primeros años de ESO se trabajará por áreas en vez de tener tantas materias


Redacción / La Voz

Evitar la repetición. Esa es la gran apuesta de la reforma legal que el Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) ha enviado en forma de propuesta a los agentes educativos para echar por tierra la Lomce. Un desmantelamiento en toda regla de la ley Wert, especialmente en lo que a inclusión y equidad de secundaria se refiere. Este es un recorrido básico por el documento:

equidad e inclusión

Por principio. Es el primer bloque del contenido de la propuesta, una declaración de intenciones de por dónde irá la nueva ley.

Ámbitos. Una de las ideas que propone Celaá es que en los dos primeros cursos de ESO se trabaje por ámbitos, lo que reduciría el número de profesores que tiene el alumno, siendo un puente entre primaria y secundaria.

Sin itinerarios. Que haya un 4.º de ESO para FP y otro para bachillerato es inaceptable para este Gobierno, aunque ahora todavía no tuviese efecto.

Menos repeticiones. Es la gran losa de la secundaria (en España ha repetido el 36% del alumnado de 4.º de ESO). Pero como no se trata de pasar al estudiante sin más, el ministerio propone «medidas educativas ordinarias previas a la repetición», una repetición que debe ser «una decisión colegida de la junta de evaluación». En caso de que se produzca, deberá incluirse un «plan individualizado». 

Un plan si abandonan. Los alumnos que no sigan estudiando (18?% en España) se marcharán con un plan de orientación académico-profesional individualizado.

Todos titulan. Con la Lomce los alumnos de adaptación curricular (normalmente con alguna discapacidad) y los alumnos de FP básica no pueden tener el título de la ESO, y por tanto los primeros no pasan automáticamente a FP, por ejemplo.

Más a los que más necesiten. Al estilo de un plan que se probó con éxito en el País Vasco, se facilitará dar más recursos a los centros que más lo necesitan a cambio de planes de mejora y rendimiento de cuentas.

Flexibilidad para alumnos con NEE. Los estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) tendrá flexibilidad para terminar la FP básica y el bachillerato, y su nivel de competencias se marcará en función del punto del que salgan.

Escuela rural. Hay un apartado donde se habla de reforzarla.

ordenación de enseñanzas

Sin troncales. La Lomce dividía las asignaturas en troncales, específicas y de libre configuración, una «jerarquización confusa» que permitía estar en 3.º de ESO con ocho materias pendientes que se tenían que aprobar en cuarto. De ahí que Celaá abogue por la eliminación de las jerarquías. Habrá más optativas.

Ciclos en primaria. El ciclo de dos años dice que un niño tiene que aprender X cosa al terminar el ciclo, pero al eliminarlos, muchos alumnos no podían cumplir los objetivos cada año y la repetición aumentó un 37?%.

Sin estándares de aprendizaje. Eran tan exhaustivos (por ejemplo: Cuenta colecciones de hasta 20 objetos y las compara utilizando cuantificadores; hace lo anterior y utiliza cuantificadores para compararlas y asociar cantidades a los numerales del 0 al 10 en situaciones significativas... y así sucesivamente) que se alejan de la adaptación del aprendizaje a cada alumno.

Bachillerato compensado. Una asignatura sola no impedirá terminar el bachillerato. Y el título no estará vinculado a la selectividad (que será solo de acceso a la universidad).

Pruebas, no reválidas. Elimina las reválidas, que serán pruebas muestrales y no anuales al finalizar primaria y ESO. En 3.º o 4.º de primaria y en 2.º de ESO habrá pruebas censales (para todos ) pero sin notas ni referencias personales, de diagnóstico.

otros

Consejo escolar más fuerte. Volverán los concejales al consejo, que participará más a la hora de elegir al director.

Sin «demanda social». La Administración programará los nuevos centros sin el eufemismo «demanda social» para permitir la apertura sin control de colegios concertados.

Educación diferenciada. Reforzará el término de «no discriminación por género» para los conciertos y «se eliminará la referencia a que ‘‘la educación diferenciada’’ no se considera discriminación por género».

Baremo diferente. Las familias monoparentales, y las víctimas de violencia machista y terrorismo tendrán más puntos para acceder a un colegio.

PROCESO LEGAL

«La Lomce no puede derogarse en este momento», dice el informe del MEFP

El texto del ministerio dice de la Lomce que «lo deseable sería derogarla, desde el punto de vista de técnica jurídica no puede derogarse en su totalidad en este momento». Si se hiciese, supondría «quedarnos sin legislación educativa», pues «la Lomce no se configura como una ley sustantiva de regulación completa» sino que es la reforma de la anterior, de la LOE. Así que la nueva ley de Celaá también será una reforma de la LOE y, como la Lomce, será orgánica. El Gobierno lo tiene difícil para sacarla adelante en esta legislatura, no tanto por las mayorías (no necesitaría a Ciudadanos si tiene a los catalanes, que odian la Lomce), que también, sino por el tiempo. El proceso Congreso-Senado (con mayoría del PP)-Congreso son bastantes meses de trámite.

La Religión no valdrá para la nota en bachillerato y no tendrá alternativa en el resto de etapas

Es una de las grandes apuestas de Isabel Celaá: no habrá «la obligación de cursar una materia alternativa» para quienes no pidan Religión, porque se les impone «una obligación académica a una parte del alumnado solo por el hecho de otros opten por el estudio de religión confesional». En bachillerato no tendrá la categoría académica, es decir, no valdrá para la nota media (que afecta a becas o selectividad, por ejemplo). Y en paralelo la asignatura de Valores Cívicos y Éticos que hasta ahora servía como alternativa a la Religión será obligatoria para todos los estudiantes.

El uso de la lengua cooficial y su escolarización dependerá solo de las comunidades

El equilibrio institucional vuelve a la era pre-Wert. El Estado se encargará del 55% del currículo en las comunidades con lengua propia y del 65% en las que no la tienen. En caso de contar con este segundo idioma, las comunidades se encargarán de la escolarización relativa a la misma, igual que el uso de esta lengua en las escuelas.

También se pretende aligerar de reglamentación la ley, ya que la Lomce entraba en demasiados detalles (con materia y cursos) y ahora de hecho hay ese problema con el examen de Historia de España de selectividad en Galicia.

 

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