Una niña, en coma etílico cuando estaba con su madre en un bar de Cangas

Investigan a la madre por un delito de abandono familiar de la pequeña, de 14 años

«Si como madre bebes delante de tu hija el problema eres tú» Los expertos recuerdan que todas y cada una de las borracheras que se vivan antes de los 21 años deja secuelas a medio y a largo plazo

cangas / la voz

Se supone que iban a disfrutar de una fiesta de Difuntos al estilo mexicano, pero la celebración del 1 de noviembre en una cafetería de Cangas estuvo a punto de ser más bien trágica. La Guardia Civil informó ayer de que una niña de 14 años de edad tuvo que ser trasladada esa noche en una ambulancia del 061 por un coma etílico. La menor estaba en el establecimiento en compañía de su madre, que también presentaba síntomas de haber estado consumiendo alcohol, al igual que otra joven de 16 años que las acompañaba.

Los hechos se produjeron sobre las diez de la noche del jueves. Una patrulla de Cangas se desplazó al bar, situado en la avenida de Bueu, respondiendo a una llamada que advertía que se estaba produciendo un altercado familiar en él. La presunta riña había sido entre una mujer de 43 años y su hija, de 14. La menor ya estaba siendo atendida por los técnicos de la ambulancia asistencial por intoxicación etílica cuando se personaron los agentes, así que ellos blindaron su traslado hasta el centro de salud de Cangas.

En el ambulatorio hablaron también con la madre de la otra menor, que la fue a recoger al establecimiento en persona y que decidió llevarla hasta la consulta médica porque también había consumido alcohol.

Esa no era, al parecer, la primera vez que las jóvenes acudían a esa cafetería, ya que, al parecer, era un sitio en el que quedaba con frecuencia el grupo de amigas de las menores.

La situación clínica de la niña de 14 años hizo que los facultativos del centro médico de Cangas decidieran remitirla, también en ambulancia, al Hospital Álvaro Cunqueiro, donde, a su vez, consideraron que debía quedar ingresada.

La prioridad de la patrulla esa noche, tras acompañar a la ambulancia hasta el centro médico de Cangas, fue intentar localizar a la madre de la menor. Habían estado en el ambulatorio sobre las once, pero a la una de la madrugada la mujer aún no había llegado al hospital de Vigo. Tampoco encontraron a la madre en su domicilio familiar y no fue hasta las tres de la mañana cuando, por fin, se confirmó, que la ahora encausada estaba ya en el Álvaro Cunqueiro. Sin embargo, su estado no permitió que se pudiera hacer cargo de la niña ya que, según el servicio médico, la mujer estaba en estado de embriaguez cuando llegó al hospital. Está investigada por abandono de familia.

Multa de entre 3.000 y 15.000 euros para los responsables del local

Los responsables del local de Cangas en el que sucedieron los hechos el pasado jueves han sido denunciados por la Guardia Civil por una infracción administrativa contra la ley de prevención del consumo de alcohol entre menores. Se exponen a una sanción que va desde los 3.000 hasta los 15.000 euros. Se desconoce la cantidad de alcohol que consumieron esa noche. Al parecer, se sirvieron chupitos de tequila durante la fiesta mexicana y es posible que las menores tomaran alguno. La Guardia Civil puso los hechos en conocimiento de la autoridad judicial.

Cada borrachera en la adolescencia deja huella a corto y largo plazo

Cada una de las borracheras que se viva antes de los 21 años deja secuelas en el ser humano, tanto a medio como a largo plazo. El cerebro de los jóvenes, tan plástico que permite un aprendizaje continuo, también es inmaduro, se está formando, especialmente en lo que a autocontrol y toma de decisiones se refiere. Por eso los adolescentes se dejan guiar muchas veces por los impulsos y cometen algunas locuras. Si en ese contexto se añade el alcohol, los peligros se multiplicarán.

Los estudios de Javier Cudeiro, médico especialista en neurofisiología y director del Centro de Estimulación Cerebral de Galicia, indican que la incidencia del alcohol en el cerebro adolescente es mayor en las zonas en desarrollo, que son las vinculadas al denominado cerebro social. Esto implica las áreas de la lógica, el razonamiento, el autocontrol y el juicio. También afecta muy gravemente a las zonas de la memoria, sobre todo a la formación de nuevas memorias, que está íntimamente relacionada con el aprendizaje.

Como es lógico, la ingestión habitual de alcohol incide además en el rendimiento general del estudiante. El consumo intensivo de alcohol se refiere a beber de cuatro a seis unidades de alcohol (mujeres y hombres, respectivamente) en sesiones de dos o tres horas; esto supone por ejemplo, unas cinco cañas o dos o tres combinados. Según algunos estudios, con que esto se produzca una vez cada quince días el daño en la corteza prefrontal (control de impulsos y juicio) es detectable en pruebas de imagen.

Adulto dependiente

A la pérdida de neuronas y sus conexiones hay que sumar los daños en los órganos en formación. Un adolescente que beba alcohol de forma asidua tiene más posibilidades de convertirse en un adulto dependiente, con los problemas sociosanitarios que este tipo de adicción supone.

Por supuesto, es más probable que un adolescente que consume alcohol tenga un accidente de tráfico o sufra un embarazo no deseado o, directamente, la muerte.

Unos 450 menores gallegos, atendidos en el 2017 por intoxicación etílica

El consumo de alcohol crece entre los menores, o al menos la ingesta masiva que lleva a muchos a las urgencias hospitalarias. El año pasado, en los centros de emergencia de Galicia se atendieron más de 450 casos, lo que más que duplica los 200 que se registraron en el año 2011.

La última encuesta Estudes, del Plan Nacional Sobre Drogas, del pasado mes de marzo, indica que en Galicia casi el 76 % de los jóvenes de 14 a 18 años consumieron alcohol en el 2017. La encuesta se realizó entre 2.089 jóvenes en la comunidad, lo que permite asumir los resultados como fiables. Al igual que con otras drogas, el consumo es ligeramente superior entre los hombres (77 frente a 74 %).

En cuanto a la forma de consumo, el 66 % de los adolescentes gallegos reconocían haber bebido alcohol en los últimos 30 días y uno de cada cinco confesaba haberse emborrachado. Galicia está entre las comunidades donde menos menores consumen alcohol.

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