Barreiros, de paraíso en línea de costa a infierno

El alcalde y cinco concejales en el 2006 se sentaron ayer en el banquillo

Edificios sin terminar en la costa de Barreiros
Edificios sin terminar en la costa de Barreiros

lugo / la voz

En plena burbuja inmobiliaria, Barreiros acaparaba titulares de prensa y se comparaba a este municipio con Marbella. A la costa lucense llegaban autobuses fletados desde Madrid para enseñar algunas de las urbanizaciones en la línea litoral, con piscinas y con las últimas comodidades: el «paraíso» estaba en Barreiros a muy buen precio.

No importaba que apenas tuviera 3.000 habitantes y unos servicios y una infraestructura municipales insuficientes para decenas de urbanizaciones y miles de viviendas en construcción. ¿Y el agua? ¿Y el saneamiento?

En el 2006 se aprobaron 45 licencias de obra para edificar 3.000 viviendas, actuación que se somete ahora a juicio. La Xunta intervino entonces y retiró las competencias urbanísticas al Concello. A través de la Axencia para a Protección da Legalidade Urbanística anuló las normas de Barreiros dictando unas directrices urbanísticas provisionales hasta que se elaborase un nuevo plan urbano. Era el 2007.

Se pararon las obras. Los bancos, ante esa situación, frenaron las financiaciones. Todo en Barreiros empezaba a hacer crac. Para evitar que todo se hiciese añicos, Xunta, Diputación Provincial y Concello intentaron llegar a un acuerdo con los constructores: idear un plan para dar servicios básicos a Barreiros (parte de ellos pagados por los propios constructores).

Y llegó la crisis. Ese plan nunca se ejecutó. Tiempo después el Tribunal Supremo dio la razón a un constructor que había denunciado a la Xunta entendiendo que la intervención de la Administración autonómica había sido irregular, pero por un defecto de forma. En teoría, por tanto, están en vigor las normas urbanísticas anteriores de Barreiros. Otros constructores, ante esto, también demandaron a la Xunta, pero han ido perdiendo los casos.

El paisaje hoy son urbanizaciones en esqueleto en medio de Barreiros y otras semiacabadas pero casi vacías. Viviendas en poder de los bancos. Y muchos ciudadanos de otras partes de España desolados porque compraron un piso con los ahorros de toda una vida para disfrutar «del paraíso en plena costa» y se han encontrado con un auténtico infierno. Robos en sus viviendas de segunda residencia, servicios comunes abandonados, pisos inacabados y vacíos, en completo abandono. Y nadie a quien reclamar.

Ediles de Barreiros achacan a la secretaria las 45 licencias por las que se los juzga

El alcalde de Barreiros, Alfonso Fuente (izquierda), en el banquillo junto a los ediles procesados
El alcalde de Barreiros, Alfonso Fuente (izquierda), en el banquillo junto a los ediles procesados

El alcalde de Barreiros, Alfonso Fuente, cinco de los concejales miembros de la junta de gobierno en el 2006 y la arquitecta municipal se sentaron ayer en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo acusados de delitos de prevaricación urbanística por 45 licencias concedidas ese año. Los ediles sostuvieron que los permisos fueron concedidos porque la secretaria del Ayuntamiento aseguró que los informes eran favorables, aunque ellos no llegaron a leerlos.

La Fiscalía pide dos años de cárcel y diez de inhabilitación para el alcalde y tres ediles, y otro tanto para la arquitecta municipal; a todos ellos los acusa de un delito continuado de prevaricación urbanística. Para otros dos ediles pide seis meses de prisión y siete años de inhabilitación, porque solo intervinieron en la aprobación de una licencia. La acusación particular la ejerce el colectivo ecologista Adega, que solicita un año de prisión por cada uno de los delitos que se achaca a cada acusado.

La secretaria municipal en ejercicio cuando fueron aprobadas las licencias está investigada en otras diligencias. En el juicio que comenzó ayer comparecerá como testigo. Pero, en realidad, y aunque ausente, fue la protagonista durante la larga jornada. Tanto el alcalde como los concejales sostuvieron que era dicha funcionaria la que, en las reuniones de la junta de gobierno, les decía si los informes eran favorables: aunque los expedientes físicamente estaban allí, nunca llegaron a conocer su contenido. Parece que ni ella los leía ni nadie le pedía que lo hiciera.

Alfonso Fuente aseguró que conocieron los informes cuando se abrieron las diligencias judiciales. De ellos destacó su «ambigüedad» y cómo sintió «sorpresa, engaño y mucho enfado». Fuente, como agente del Banco Pastor, afirmó que nunca participó en la concesión de hipotecas y también que nunca vendió viviendas a través de la sociedad Fuente y Parga.

Los ediles y la arquitecta negaron rotundamente la existencia de una reunión con la secretaria en enero del 2006, en la que la funcionaria asegura que los avisó de que corrían el riesgo de incurrir en el delito de prevaricación urbanística.

Final con lágrimas

La arquitecta municipal respondió a todas las preguntas y explicó con detalle los pormenores que tanto las acusaciones como la defensa le fueron exponiendo. A mayores, dijo que su relación con la secretaria empezó a ser mala cuando comprobó que sus informes para las licencias no aparecían en los expedientes. Desde entonces, los registró formalmente, hasta que, según dijo, la secretaria quiso impedir que lo hiciese así. Llegó a registrarlas enviándolas por correo.

Cuando habló del exdirector de la Axencia para a Protección da Legalidade Urbanística, Hipólito Pérez, calificó de «barbaridades» algunas de las interpretaciones del informe que sirvió de base para suspender el planeamiento de Barreiros en el 2007. La arquitecta recordó que en el 2006 y el 2007 hizo el curso superior de Urbanismo; su tribunal estaba presidido por Pérez y fue la única que suspendió, pese a que su trabajo tenía el visto bueno de su tutor. En ese momento, se emocionó y el juez suspendió la vista hasta mañana.

 

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