Ni siquiera la policía se explica qué pudo pasarle al joven quemado en Carballo

Álex Muíño reitera que le prendieron fuego y afirma que presentará denuncia cuando le den el alta


Carballo / La Voz

Ni el propio Álex Muíño es capaz de explicar con claridad qué fue lo que le pasó hace una semana en una céntrica calle de Carballo, y cómo terminó ingresado en el Chuac con quemaduras de segundo grado. Él argumenta que un individuo, o individuos, se le acercaron por la espalda mientras caminaba solo en plena madrugada y, literalmente, le plantaron fuego a la camisa; pero los sanitarios insisten en que la explicación más lógica es la explosión de un mechero que llevaba en el bolsillo. En todo caso, incluso fuentes policiales lo definen como un caso de «difícil explicación».

Sin embargo, el joven Álex Muíño, de 26 años, afirma que ya es la segunda vez que manda a sus padres al puesto de la Guardia Civil de Carballo para interponer una denuncia, pero que los guardias los devuelven a casa. «Porque é mellor que vaia eu en persoa», afirma Álex desde su cama del hospital. «Desta vez dixéronlles que estaban mirando a ver o que puido suceder», añade el joven, que dice sentirse abrumado por la cantidad de mensajes de ánimo que está recibiendo a raíz del vídeo que colgó en la Red y de su aparición en este medio de comunicación.«Mesmo de xente que non coñezo», apuntilla.

Recuperación lenta

Se recupera muy lentamente de las quemaduras que sufrió en el torso y en la mitad derecha de la espalda. Ya ha sido sometido a un injerto de piel y le suministran morfina y calmantes para que tolere el dolor. Señala Muíño que lo lleva bastante bien, «grazas á medicación», pero que hace un par de noches, justo antes de que le suministraran una nueva dosis, lo pasó francamente mal.

Y no es para menos, pues en el ambulatorio de Carballo, al que había acudido pasada aproximadamente una hora del incidente, le aseguraron que la profundidad de las heridas era tal que «se chamuscaran as terminacións nerviosas da pel». Por eso en un principio no sentía más que una ligera molestia, explica.

Pasados los días, Muíño no logra recabar más detalles de lo acontecido, solo que le pareció peculiar que no hubiese absolutamente nadie en la calle, «porque fora Halloween, e ao ser un venres bastante bo, houbera moita xente saíndo», y que los supuestos malhechores pudieron haberse ocultado en algún callejón cercano o incluso meterse en algún pub que permanecía abierto. «Intentei gardar a camisa, que era así como de flanela, por se despois se podía saber se me tiraran un líquido ou algo, pero estaba tan queimada que non se podía facer nada», sostiene el vecino de Carballo desde el hospital.

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