Cerco al acoso escolar desde dentro

La comunidad educativa destaca las mejoras en la acción contra el «bullying», pero reconoce que falta más prevención


redacción / la voz

La confesión de Lúa F. a sus compañeros de instituto sobre los años de acoso escolar hace pertinente la pregunta de si los centros realmente actúan en estos casos. Un recorrido por familias, profesorado e inspección deja claro que las cosas han cambiado mucho, aunque se necesita mejorar en la prevención.

¿Qué se hace en cuanto aparece un caso?

Desde el año 2013 hay un protocolo que se pone en marcha en cuanto se sospecha que hay una situación de acoso escolar en un centro. Como explica Carlos Varela, inspector de educación en A Coruña, en cuanto se activa el protocolo una persona se hace responsable del proceso (suele ser el tutor del alumno acosado) e, independientemente de la conclusión del caso, «comunica el proceso a la Inspección». Desde la Xunta hay una orden clara a los centros. «Los equipos no pueden esperar para intervenir ante cualquier situación, aunque solo sea una sospecha de acoso», explica el inspector. Con todo, la Xunta no dispone de datos específicos de denuncias de acoso.

¿Han aumentado los casos de «bullying»?

En la encuesta de convivencia del 2015 que hizo la Xunta, la sensación era que, al contrario de lo que podría parecer, la convivencia había mejorado en los centros. Solo un 15% de los profesores, familias, personal administrativo y alumnos de las etapas posobligatorias creían que había empeorado. Y parece haber unanimidad en que hay más sensibilidad y se tolera menos. Fernando Lacaci, vicepresidente de Anpas Galegas, lo resume así: «Deixamos de pensar que son cosas de nenos e agora vemos que é máis serio». Víctor Santidrián, director del IES do Milladoiro (Ames), asegura que «os profesores xa non miran para outro lado».

¿Se atiende bien al estudiante acosado?

Es posiblemente la gran mejora que se ha vivido estos años, ya que los alumnos que denuncian se sienten apoyados.

¿Y al acosador?

Está claro que la víctima es el estudiante acosado, pero el acosador no deja de ser un menor que muchas veces no se da cuenta del daño que hace o no lo valora lo suficiente.

Para Lacaci esta atención al acosador es la asignatura pendiente: «Aínda non se traballa con eles, se lles considera uns pequenos delincuentes». Pero el director del instituto de O Milladoiro, que es un centro puntero en la prevención y detección del acoso, discrepa: «Nós traballamos con eles, porque teñen un perfil concreto, son rapaces que están a pasar un momento raro ou cometen algún erro». Para reconducirlos, además de la sanción pertinente, se ha llegado a un acuerdo con el Concello de Ames para que hagan trabajos para la comunidad: «Axudan na limpeza viaria, no transporte adaptado do concello, na biblioteca ou no ropeiro municipal». Sobre el éxito de este programa, no hay datos concluyentes: «Son poucos casos, uns doce nos últimos dous cursos, e a algúns foilles ben e a outros non lles fixo nada». ¿Y que piensan las familias? «Sempre se fai co visto bo das familias, que o valoran», aunque alguna vez no se pudo desarrollar porque no acudió ningún adulto.

¿Cómo se interviene en el conjunto del alumnado?

Es una de las luchas más importantes en los colegios, impedir que los alumnos callen ante situaciones de acoso. Una ley del silencio cada vez menos frecuente gracias al trabajo hecho en tutorías y en los programas específicos. Víctor Santidrián, en cuyo instituto llevan cinco años con el programa de Tutoría entre Iguales (TEI), apunta: «Desde hace dous ou tres cursos estamos a ver que son os propios compañeiros os que avisan se ven algún comportamento irregular». Por supuesto, reconoce que «nas redes sociais e fóra do centro seguro que hai máis casos» de los que detectan, pero intentan que cada vez sean menos. En este punto coincide con Carlos Varela, para quien «el acoso es más fácil de disimular en las redes sociales, pero tanto en las clases como en las tutorías se trabaja mucho para prevenirlo». Es justo en la prevención donde Fernando Lacaci centra sus críticas: «Hai pouco traballo nese sentido, ou moi irregular. Queda introducir a tolerancia ao diferente como algo obvio, como é lavarse».

¿Funciona bien la tutoría entre iguales?

Es un programa de gran éxito donde se implanta, «aínda que non é a panacea», dice Santidrián, ya que no pueden cargar «aos rapaces maiores con toda a responsabilidade». Se trata de que alumnos de 5.º de primaria o 3.º de ESO se conviertan en tutores de convivencia de alumnos de 3.º de primaria y 1.º de ESO, respectivamente, y en general resulta muy positivo.

«El haber contado cómo fui acosada cuatro años animó a otras dos personas a exteriorizarlo también»

d. c.

La joven lucense Lúa F., víctima de acoso escolar, recomienda a todos aquellos que estén pasando por una situación similar que no la oculten, que la visibilicen

Dos estudiantes del instituto Politécnico de Lugo reconocieron ayer ante sus compañeros que ellos también habían sufrido situaciones de acoso escolar. Lo hicieron después de que Lúa F., una joven lucense de 21 años matriculada en el mismo centro, explicara públicamente el calvario que sufrió, desde primero a cuarto de ESO, en un centro concertado. Lo contó en un taller que forma parte del plan de igualdad del centro en el que Lúa estudia actualmente el ciclo de Laboratorio. El acoso, según su relato, comenzó cuando tenía 12 años, desde el primer día de clase, después de un cambio de colegio. Supuso que tuviera que recibir atención psicológica, como consecuencia de las repetidas crisis de ansiedad que le generó.

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