La aduana de los salmones del Ulla

No se cobran aranceles, pero se controla la migración de los peces del río al mar y viceversa, para tratar de recuperar una especie que tiene el mundo en su contra

Desde el centro de Ximonde, en Vedra, se ocupan de hacer todas las repoblaciones del Ulla y sus afluentes
Desde el centro de Ximonde, en Vedra, se ocupan de hacer todas las repoblaciones del Ulla y sus afluentes

a estrada / la voz

Hubo épocas en las que había salmón a patadas en el río Ulla. Había tantos que cuando los jornaleros iban a trabajar a las casas ribereñas pedían expresamente que no se abusase de ese pescado en el menú semanal. Hace siglos de eso. Hoy hay un cupo de capturas de sesenta piezas que no llega a agotarse, su venta está prohibida y el salmón salvaje que se come a orillas del Ulla viene directo desde Noruega.

Al rey del río se le tambalea la corona. Al salmón no le sienta bien la contaminación de ríos y mares. Ni el calentamiento de las aguas. Y menos que nada, las presas. Como consuelo, al menos se aprecia una recuperación de la especie respecto a la década de los noventa, cuando se cerraron varias temporadas de pesca sin una sola captura.

La Xunta tomó medidas y en 1992 puso a funcionar el centro ictiológico de Ximonde (Vedra). Era el eslabón número uno en la cadena de primeros auxilios para recuperar el salmón autóctono. Se recicló una antigua escala de artesas que había en la presa de Ximonde para usarla como capturadero de reproductores. «A mellor reprodución é a que se fai con exemplares do propio río», explica el agente medioambiental Manuel García Rego, que estrenó el centro ictiológico y que sigue mojándose a diario por el salmón. «Conseguimos coller unha ducia de reprodutores entre setembro e final de ano. Eran case os que quedaban», recuerda el agente. Aquellos supervivientes se estabularon en el canal de la presa y se desovaron artificialmente. Una parte de los huevos se plantaron en el río y otra se dejó madurar para conseguir alevines para soltar al cauce.

Manuel García calcula que, desde el 92, en Ximonde pueden haberse capturado para el desove unos 2.000 ejemplares reproductores. Ahora, cada año se capturan menos. No es necesario porque en Carballedo (Cotobade) hay un centro ictiogénico en el que se ha ido haciendo cantera. Los ejemplares salvajes se llevan a Carballedo y se conservan allí como reproductores, consiguiendo desoves varios años seguidos sin necesidad de que el salmón vaya y vuelva al mar. «De aquí seguímoslle mandando algún exemplar cando o precisan, pero este ano aínda non pediron ningún», cuenta Manuel.

Pese a ello, trabajo no falta en Ximonde. Desde la estación se encargan de todas las repoblaciones del Ulla con los alevines, pintos o pre-esguines criados en la piscifactoría cotobadesa. Se liberan con marcas que luego permiten reconocerlos. Como el corte de la aleta adiposa, que es identificador internacional de los ejemplares de repoblación. Algunos, además, llevan micromarcas, lo que permite saber dónde acaban sus días. Es así como en Ximonde han tenido noticias de varios salmones del Ulla capturados por cañistas en Gales, Irlanda o Terranova.  

Peces con transmisores

El salmón es un pez viajero. Para seguirle la pista, en Ximonde trabajan también en un proyecto de seguimiento por radio. A 32 juveniles les han colocado transmisores. No es simple curiosidad. Es afán de indagar en los efectos de las presas, el furtivismo o la contaminación y corroborar qué es lo que provoca la alta mortandad de peces antes de llegar al mar.

En Ximonde tienen además la ingente tarea de inventariar la población piscícola del Ulla, controlar el tráfico de peces en sus rutas de ida y vuelta al mar y hacer seguimiento de zonas de desove. Cuanto más se conozca la especie, más se podrán ajustar las medidas para ayudarle en su lucha contra los elementos.

De todas formas, García advierte que «a mellor repoboación é a que non hai que facer». Si por él fuera, demolería unas cuantas presas para abrirle camino al salmón de otra manera. «As augas de máis calidade están no nacemento do río. Canta máis superficie teña o salmón, menos sufrirá. Canto máis lonxe chegue, máis supervivencia. A eliminación de obstáculos é vital», sentencia.   

Un documental desvela la vida secreta de los salmones en aguas del río Ulla

rocío garcía

El trabajo pretende dar voz a un «rey sin trono» que está recuperando presencia a golpe de repoblaciones

Los salmones son una especie con mucho mundo. Nacen en las cabeceras de los ríos, recorren miles de kilómetros para hacer vida en el mar y regresan a sus raíces de adultos para la reproducción. Se ha constatado que los que se ven saltar en el Ulla vienen a veces desde Groenlandia y, alguno del Tea, ha sido geolocalizado en aguas de Terranova.

El salmón es una especie fascinante que se ha ganado el sobrenombre de «rey del río». Pero hoy no es más que «un rey sin trono». Lo cuenta el investigador Manuel E. Garci, que junto a Gonzalo Mucientes está preparando el documental O rei salmón. En el 2012 empezaron a tomar imágenes subacuáticas y hoy tienen material suficiente para empezar a editar un trabajo que quiere dar voz a esta especie que en los 80 a punto estuvo de desaparecer de los ríos gallegos. No será el primer documental que muestre al salmón en las cuencas gallegas -Manuel Pedrosa ya lo hizo- pero ofrecerá imágenes inéditas de ciertos comportamientos y buscará la toma de conciencia sobre la delicada situación de esta especie.

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