La universidad «cum laude»

Cuatro de los 68 expedientes de grado premiados en Galicia cuentan a La Voz sus planes de futuro

Diana Agram Érika Diz, Alipio Santiago y Marta García
Diana Agram Érika Diz, Alipio Santiago y Marta García

santiago / la voz

No son buenos tiempos para la Universidad. El escándalo que ronda una y otra vez por el campus de la Universidad Rey Juan Carlos ha sido como un navajazo en el costado para una institución que, con todo, sigue expidiendo excelencia. En Galicia, la universidad sobresaliente, la academia cum laude, la representan 68 nombres, los premios extraordinarios fin de carrera que ha concedido la Consellería de Educación este año. La mayoría son mujeres. Y defienden que la Universidad sigue siendo un reducto de conocimiento, de honestidad y de esfuerzo. Ellos mismos lo demuestran.

Como Érika Diz, la graduada con mayor nota de Galicia, que, ante todo, quiere ser profesora. Durante los próximos años estudiará, durante su etapa de tesis, un sistema de ecuaciones diferenciales que han demostrado que pueden ser útiles para más ámbitos -astronomía, ciencias sociales, físicas- que para el que se concibieron en un primer momento: la biología. Natural de Fene, Érika es pragmática. Las matemáticas no le parecen preciosas. Pero sí útiles. Y muy necesarias. Tardaron en llegarle, porque primero se matriculó en Arquitectura. No le gustó. «Lo que tenía claro es que quería ser profesora y en general me gustaban las ciencias. Entre ellas elegí las mates». La asignatura más odiada. Sí, Érika Diz cree que se pueden enseñar de otra manera. Que quizá algún día se ganen otra fama.

La batalla que se libró en el interior de Alipio Santiago la ganó primero la música. Pero al final, y después de estudiar en el conservatorio y Magisterio Musical, regresó a aquel momento en bachillerato en el que, a través del profesor Vidal, descubrió que la filosofía «era algo que tiña que ver radicalmente» con él. Que estudiarla lo cambiaba por dentro. Lo hacía evolucionar. Así que celebra que el Gobierno vaya a recuperar la asignatura como obligatoria para la etapa en la que la descubrió él. «A razón pola que puidese non ter a filosofía unha importancia no bacharelato só se me ocorre que sexa ou neglixencia ou porque non interesa que haxa mentes autónomas e críticas, así de claro».

La suya ha sido la segunda mayor nota de Galicia. Ahora comienza su etapa de tesis, en la que seguirá avanzando sobre Kierkegaard, el autor del que hizo su trabajo de fin de grado. No existe un solo Kierkegaard. Hay tantos como personas lo han leído. «Pon ao lector non só na posibilidade, senón na necesidade de facer a súa propia interpretación das obras».

Difícil elección

Como Alipio, Diana Agra también se tuvo que enfrentar a una elección. Pero al final, no tuvo que hacerla, porque se ha titulado en un doble grado de Turismo y Administración de Empresas. «Por una parte me gustaron siempre los idiomas, aprender de cultura, geografía y arte, y Turismo me daba todo eso. Y por otro lado no quería abandonar matemáticas, estadística, derecho... me parecían cosas muy prácticas y muy útiles en el día a día para cualquier situación». Hizo un doble grado y está a punto de terminar un máster. Doble también. Es el MBA, que se cursa en A Coruña y en Francia. Acaba de regresar del país galo, donde se quedó haciendo prácticas, y ahora prepara el trabajo de fin de máster.

«Sí que es cierto que al tener una asignatura más por trimestre se nota un poco más en el trabajo, pero no a nivel de dificultad. Es organización y constancia», explica. Es tan organizada que ya ha planificado qué va a hacer una vez termine el máster: volver a París. «Me presenté a unas becas de la Axencia de Turismo de Galicia para ir a trabajar diez meses con las oficinas de Turespaña en el extranjero».

¿Volverá? Se ve más en otros países. «Me gustaría trabajar para Galicia o para España, pero me gusta mucho eso de representar a nivel internacional, me gusta el comercio internacional».

«Me gusta lo que hago, soy una persona trabajadora pero hoy en día hay mucha gente igual que yo, incluso mejor, así que no es algo que puedas saber a ciencia cierta». Marta García, una ourensana que se graduó en Economía por la Universidade de Vigo, comparte la humildad de sus compañeros con respecto a ser uno de los mejores expedientes de Galicia. Como Diana Agra, se ha ido fuera. Cursa un máster de dos años en Análisis en la Universidad Autónoma de Barcelona. «Son dos años y después me gustaría dedicarme a la investigación y doctorarme». También en Cataluña.

Su caso es uno de esos que demuestran que los mejores estudiantes no tienen por qué matricularse en carreras con una nota de corte alta. El año que ella hizo selectividad, en su carrera pedían apenas un cinco. Descubrió en bachillerato que le gustaba la economía. Y se decidió. «Totalmente», responde entre risas a la pregunta de si cree que acertó a la hora de elegir carrera.

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