«Catro días sen luz e non miran por nós»

La aldea de Vilar de Cancelada, en Becerreá, lleva sin luz desde la madrugada del sábado al domingo

Jesús y Nuria, vecinos de Vilar de Cancelada, sobreviven gracias a un generador de diez litros de gasoil
Jesús y Nuria, vecinos de Vilar de Cancelada, sobreviven gracias a un generador de diez litros de gasoil

lugo / la voz

«Teño 80 anos e a luz na miña casa ten faltado seis horas como moito, pero nunca catro días como agora. Parece que en vez de ir para adiante imos para atrás». Así de explícita era este martes una vecina de Vilar de Cancelada, en Becerreá, uno de los numerosos núcleos de la montaña lucense donde llevan desde la madrugada del sábado al domingo sin luz. La gran cantidad de nieve acumulada sobre los árboles aún con hojas y frutos (como la castaña, cuya producción podría reducirse en un 80 %, según Unións Agrarias) causó la caída de ramas que, además de cortar carreteras y pistas, tiraron líneas de tendido eléctrico. «Non lembro unha nevada igual en outubro, agora nin temos outono nin primavera, ou é inverno ou é verán», explica otro veterano vecino.

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Operarios de Naturgy y Viesgo seguían este martes intentando acceder a los lugares donde se produjeron averías. En el caso de Viesgo, por la tarde habían conseguido restablecer la luz a los 130 usuarios de Meira y A Fonsagrada que aún quedaban sin suministro desde el sábado por la noche; mientras que desde Naturgy señalaron que por la tarde había un centenar de clientes sin energía en Becerreá, Triacastela y O Corgo: «Estamos instalando grupos electrógenos para normalizar la situación en las próximas horas, y están trabajando 190 operarios».

Pero estas explicaciones aún no han llegado a la docena de vecinos de Vilar de Cancelada, una aldea a 12 kilómetros de Becerreá en la que ya no queda rastro de nieve, pero sí cientos de ramas tiradas por las pistas. «Catro días sen luz e aquí non hai ninguén que se preocupe por nós, chamas á empresa e ninguén che dá unha explicación; iso si, seguro que logo pasan a factura coa subida correspondente», explicaba indignado José Luis. Su vecina María Luisa mostraba su rabia: «Temos que cear de día, porque tampouco nos atrevemos a acender candeas e que prenda un incendio, e claro, sen calefacción xa te imaxinas, con dous nenos e dous maiores... Non sei, cada día tes máis ganas de escapar de aquí».

Además de la falta de luz, este martes aún había aldeas incomunicadas al no retirarse las ramas de las carreteras, como la que va de San Román de Cervantes a Piornedo. Hoy ya no se esperan nevadas en ningún punto de las comunidad y las temperaturas ascenderán.

«Dan ganas de escapar de aquí»

Suso Varela

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Que una familia joven con hijos pueda vivir en gran parte del rural gallego es una heroicidad y, si por encima, es en un municipio de la montaña, el mérito ya comienza a ser de nota. «Non hai ninguén que se preocupe por nós, ninguén que nos asesore, parece que queren que pechemos o campo, cada día tes máis ganas de escapar de aquí», explicaba ayer José Luis, vecino de Vilar de Cancelada, Becerreá, aldea que desde la noche del sábado al domingo se quedó sin luz y no la recuperó hasta ayer a última hora de la tarde cuando se instaló un gran generador provisional para todos los vecinos.

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