Sánchez, aplicado alumno del marianismo

El jefe del Ejecutivo aplica ya la técnica de relativizarlo todo, ignorar los problemas y esperar a que el paso del tiempo los solucione


Madrid / La Voz

Durante las cuatro décadas en las que se mantuvo como un actor principal de la política española, en torno a Mariano Rajoy se creó el mito del político capaz de superar cualquier adversidad con un extraño método: el de no hacer nada para solucionarla. Ignorarla por completo, para desesperación de sus rivales, y aguardar pacientemente a que los problemas se solucionasen por sí mismos. Hasta que fue desalojado de la Moncloa su máxima siempre fue resistir a toda costa, dejar que el paso del tiempo erosionara la gravedad de lo que parecía insalvable y aguardar silente a ver pasar los cadáveres de sus enemigos, agotados de percutir sobre una roca inmóvil.

A Rajoy le hicieron falta casi cuarenta años para perfeccionar su criticado método, pero al hombre que le ha sustituido en la presidencia del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, le han bastado menos de 150 días en el ejercicio del poder para convertirse en un alumno aventajado del método Mariano. Después de un activo arranque que le convirtió en el presidente más rápido en destituir a un ministro, el hoy olvidado Màxim Huerta, y de laminar poco después a la titular de Sanidad, Carmen Montón, Sánchez decidió instalarse en el marianismo puro para ignorar los problemas y esperar a que el tiempo acabe con ellos. Solo así se explica que la titular de Justicia, Dolores Delgado, se mantenga en el cargo sin que ni ella misma ni Sánchez hayan ofrecido respuesta, disculpa o explicación alguna al escándalo de sus conversaciones con el comisario Villarejo, rey de las cloacas del Estado, en las que llamaba «maricón» al juez Grande-Marlaska, hoy su compañero de gabinete, y aplaudía la estrategia del policía corrupto de crear una agencia de prostitución para extorsionar a políticos y empresarios. Al contrario que con Huerta o Montón, Sánchez decidió no hacer nada y esperar, con éxito, a que sus rivales olviden el problema y pasen a otra cosa. Y lo mismo cabe decir de su negativa a dar explicaciones en torno a su acreditadamente plagiada tesis doctoral. La respuesta ha sido simplemente negar la mayor y no dar explicación alguna para agotar por aburrimiento a sus rivales. Con aparente éxito. Hoy ya a nadie parece preocuparle ya una cuestión que habría hecho dimitir a cualquier presidente de nuestro entorno democrático.

Sánchez ha asumido la tesis mariana de que «a veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión». Y ese mismo método es el que está practicando en Cataluña. Si durante un tiempo a Rajoy se le acusó de no actuar frente al creciente desafío secesionista, Sánchez, que al contrario que su predecesor necesita los votos de los independentistas, aplica la técnica de minimizar cualquier cosa que estos hagan, por grave que sea, esperando aparentemente a que se cansen y desistan por voluntad propia de su empecinamiento, sin hacer nada ni plantearse siquiera aplicar el artículo 155 para restablecer el orden constitucional.

Y si Rajoy acabó siendo el presidente del plasma, Sánchez es ya el presidente desaparecido, que ignora los problemas y espera a que se solucionen solos. Su máxima es simplemente resistir. Resistir a toda costa, aunque, en su caso, sea solo con 84 diputados.

El fin de Bescansa demuestra el control absoluto de Iglesias

El intento de Carolina Bescansa de reinventarse como líder de Podemos en Galicia se ha saldado con un sonoro fracaso. La que fue una de las fundadoras del partido junto a Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón y Luis Alegre no ha podido superar el desprestigio que supuso la difusión de su propuesta de dar un golpe interno junto a Errejón para desbancar a Pablo Iglesias del poder. Un error que, tras lo ocurrido en Galicia, implica el abandono de la política de uno de los símbolos de Podemos. Lo cierto es que, si en lugar de buscar el choque con Iglesias, Bescansa hubiera pactado con él, hoy probablemente sería la líder en Galicia, como Errejón lo es en Madrid tras someterse a Iglesias.

Casado recupera crédito en el PP pese a la crítica externa

El nuevo estilo de liderazgo del PP de Pablo Casado fue acogido con muchas dudas por un sector considerable del partido, no solo por aquellos que apoyaron a su rival, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero el presidente popular se está aplicando en la tarea de acabar convenciendo a todos de que su estrategia política, que consiste en disputarle directamente el espacio político a Ciudadanos para recuperar los votos fugados, es la correcta. Pese a la iracunda reacción de Pedro Sánchez, la actuación de Casado en el último debate, en el que acusó al presidente de ser «partícipe» del golpe independentista, elevó su crédito entre las filas populares, que por primera vez lo vieron por encima de Albert Rivera.

El método Tezanos llevaría a la desaparición del CIS

Si el anterior barómetro del CIS, que atribuía al PSOE una enorme ventaja sobre sus rivales, provocó críticas de casi todos los expertos demoscópicos, el presidente del centro, José Felix Tezanos, aplica ración doble de su particular medicina. Según su último estudio, el PSOE prácticamente doblaría en este momento en votos al PP. Tezanos considera «cómicas» las críticas que recibe. «Publicamos exactamente lo que dice el ciudadano», asegura. Pero, para hacer simplemente eso, es innecesario contar con un centro público con tan generoso presupuesto. Y, si va a persistir en ese método, Tezanos debería borrar del estudio el apartado de «estimación de voto», porque no está estimando nada.

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