Los menos felices del país: los gallegos se deprimen a los cuarenta

Galicia es la comunidad con peor percepción de felicidad del país, según la última encuesta del CIS. Los expertos advierten de que carece de «validez científica»


Pocos conceptos hay más subjetivos que la felicidad. Y, sin embargo, es posible medirla. O al menos así ha querido hacerlo el CIS en su último barómetro, tras consultar a cerca de 3.000 encuestados sobre la percepción que tienen de sus vidas. El dato dista de ser optimista en Galicia. En una escala del 1 al 10, los entrevistados respondieron de media con un tibio 7,05, lo que les sitúa a la cola de las comunidades autónomas. Por delante, otras 16 regiones, además de Ceuta y Melilla, que se creen más felices. Así hasta llegar a Navarra y Baleares, que rozan el 8 como las más satisfechas.

La muestra en Galicia, con 196 participantes, «no tiene validez científica», advierte el sociólogo Francisco Haz, que pide tomar los datos con cautela. «Puede descubrir ciertas realidades, pero no el estado general», apunta, elevando el mínimo de la encuesta a 500 personas para poder interpretar las respuestas. Según el CIS, los gallegos son más felices que la media nacional hasta llegar a los 44 años. A partir de entonces, se produce una especie de crisis de la mediana edad entre los entrevistados. La nota que se ponen los gallegos cae desde el 7,6 hasta el 6,5 al cumplir los 45 años. Una rebaja de más de un punto que no logra recuperarse hasta la edad de jubilación. Ahí podría esconderse el motivo de esa infelicidad. «En el resto de comunidades autónomas sucede justo al contrario, es un dato que llama la atención», reconoce la socióloga Gabriela Delsignore, directora del Instituto de Estudios Sociales para el Cambio y profesora en la Universidad de Zaragoza.

La experta advierte de que la población gallega «es claramente infeliz» en ese tramo. Pese a la necesidad de un trabajo de campo más profundo para determinar las causas reales, la principal hipótesis de Delsignore está en las redes de apoyo y la solidaridad del entorno. «Es la percepción que uno tiene de sí mismo comparado con el resto, si están o no igual que él», explica. La investigadora sugiere que las personas entrevistadas en este tramo de edad pueden encontrarse en situación de desempleo de larga duración o poco realizadas en su profesión.

Como ejemplo pone la paradoja de los países más felices del mundo: ocupan las primeras plazas del ránking, pero también cuentan con los principales niveles de depresión. «En Dinamarca, una persona de mediana edad desempleada se siente un ser extraño, marginado del resto. En Brasil, es más común estar sin trabajo», compara. En el caso de los jóvenes gallegos, con una tasa de ocupados que apenas llega al 44 %, se daría una situación similar. Perciben que su entorno no tiene empleo, por lo que su nivel de preocupación es inferior y no llega a repercutir en el índice de felicidad.

Más allá de la condición laboral de los entrevistados, la investigadora subraya que el dinero no influye en esta valoración. «No tener recursos favorece a sentirse infeliz, pero está demostrado que, a partir de cierto nivel de ingresos, la felicidad se estanca», añade.

Tampoco afectan las lluvias y cielos nublados que caracterizan el tiempo gallego durante buena parte del año. Prueba de ello está en los indicadores de bienestar de los países nórdicos, los más altos según los informes de la OCDE. Precisamente este organismo publicó un estudio en el 2017 con los índices de satisfacción con la vida. El más bajo, de nuevo en Galicia; un 6,1 sobre 10.

Los más felices viven en concellos con más de 10.000 habitantes y menos de 50.000

El barómetro del CIS permite conocer dónde viven las personas más felices de la comunidad. Si se observa por provincias, la mayor percepción de bienestar está en A Coruña, con un 7,35 que iguala la media nacional. Le siguen Ourense, Pontevedra y Lugo, a la cola solo por delante de Guadalajara y Palencia. El nivel de detalle llega también a los concellos con más de 100.000 habitantes, capitales de provincia y Santiago de Compostela.

En la capital gallega se registra el índice más bajo de todas las ciudades recogidas por el barómetro del CIS. Sin embargo, la muestra es demasiado baja y no logra ser representativa, al incluir a menos de diez encuestados entre los que un de ellos respondió con un 0, equivalente a sentirse «completamente infeliz». La primera ciudad gallega en aparecer es Lugo, en la decimoctava posición, mientras que Alcorcón ocupa el primer puesto a nivel nacional. A Coruña figura en el puesto 37 y Vigo, en el 48 de un total de 60.

Más fiables son los datos según el tamaño del municipio. Tanto en España como en Galicia, los más felices viven en ayuntamientos que tienen entre 10.000 y 50.000 censados. La media aquí, donde entran concellos como Carballo, Vilagarcía de Arousa, Narón o Cangas, se sitúa en 7,2. El índice de bienestar más bajo se observa en aquellos con menos de 2.000 empadronados, donde entran 114 concellos y se recogen las medias de edad más altas entre sus habitantes. En las grandes ciudades, la percepción de felicidad supera el 7.

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