Así funcionan las asociaciones de madres y padres

Cada agrupación está dirigida por menos de diez personas: pocos aceptan tanta responsabilidad

Reunión del AMPA del colegio de Roxos (Santiago) sobre el posible desdoble de una clase.
Reunión del AMPA del colegio de Roxos (Santiago) sobre el posible desdoble de una clase.

redacción / la voz

En Galicia hay 926 asociaciones de madres y padres de alumnos, las AMPA (ANPA en gallego), de las que 759 son de centros públicos y el resto, de concertados. Responsables de las tres principales confederaciones gallegas (Confapa y Anpas Galegas, ambas de centros públicos, y Concapa, de concertados) analizan su sector:  

¿Cómo son los colegios con AMPA?

No importa la titularidad ni la etapa, cualquier centro no universitario puede tener AMPA. Desde la Concapa (concertados) se calcula que la media de asociados de cada centro está en 350 familias, pero varía mucho en función del colegio; desde Confapa se especula con que, de hacer una media, estaría entre las 175 familias para colegios de primaria y unas 400 si se incluye también secundaria; Anpas Galegas diferencia entre centros urbanos, con a lo mejor 250 familias, y rurales, donde «ás veces hai confusión sobre que é a ANPA, que a comisión de festas e que a asociación de veciños», como explica gráficamente Fernando Lacaci, vicepresidente de la confederación.  

¿Qué porcentaje de familias pertenecen al AMPA?

Tanto en los colegios públicos como en los concertados el número de familias inscritas es muy amplio. Mejor en los concertados, donde superan el 80 % y muchas veces llegan al 99 %; en los públicos, generalmente sobrepasan el 60 % de las familias y hay casos en los que llegan al 80 %, sobre todo en centros pequeños.  

¿Qué tasa tienen que pagar las familias?

De 20 a 40 euros en la escuela concertada, y de 10 a 20 en Anpas y de 20 a 30 en Ceapa. El pago es anual y en ocasiones incluye a los hermanos. Ser socio supone un descuento sustancial en los servicios que ofrece la asociación.  

¿Cuántas personas van a las reuniones?

En los colegios concertados se puede decir que la media es de 50 personas, y en la pública, Carballo establece una relación: si no hay problemas con el claustro y el AMPA funciona bien, la participación es baja. Lacaci calcula que con suerte van a la asamblea el 10 % de los socios.  

¿Cuántas familias son activas en la gestión?

Las cifras caen en picado en este apartado. Según Concapa, entre 5 y 10 personas por agrupación; para Ceapa y Anpas, la horquilla está entre 7-8, y a veces incluso son menos.  

¿Por qué nadie quiere encargarse del AMPA?

Rogelio Carballo (presidente de Ceapa) alude a varias razones que «se resumen en una cada vez mayor responsabilidad y complejidad administrativa [obligaciones con Hacienda o de administración digital como persona jurídica...] para unos cargos que se ejercen de forma gratuita». Evidentemente, defienden que uno no se meta en el AMPA del colegio de los hijos para ganar dinero, pero «el equilibrio entre obligaciones y beneficios es desproporcionado». A eso se suman, añade Carballo, los problemas de conciliación y «cambia la dinámica social del asociacionismo».

Esta versión individualista de los problemas la comparte María José Mansilla: «Muchas familias no participan por falta de tiempo, otras porque es un trabajo duro y otras no se interesan porque solo les preocupa lo suyo».

Y Fernando Lacaci cree que, efectivamente, «as ANPA son un trasunto da sociedade na que vivimos, e a xente non é participativa». Además, «a sobreexposición» que tienen hace que algunas familias teman «unha significación política»; sobre esto, Lacaci reconoce que «as ANPA da pública son maioritariamente de esquerdas, de todas as esquerdas», tal vez porque están «máis afeitos a pelexar». Y aclara: «Nos anos que levo nas ANPA non vin un caso dun neno que tivese represalias pola postura reivindicativa da súa familia. Isto quero destacalo porque tamén hai quen pensa en non meterse para que os fillos non paguen o pato». Finalmente, de la secundaria Lacaci piensa que los claustros no animan a la participación parental.  

¿Cuáles son los problemas a los que se enfrentan?

Uno de sus mayores retos es la gestión ordinaria. Carballo enumera: obligación de presentar el modelo 347, el impuesto de sociedades, la liquidación del IVA... Hay que recordar que las AMPA públicas suelen gestionar empleos, con la responsabilidad que eso supone. En el caso de Concapa, excepto cosas puntuales como charlas o talleres, lo suyo es más de trabajo, colaborando en las fiestas del colegio.  

¿Son iguales las AMPA de la escuela pública y las de la privada?

Realmente, no. En la escuela pública las AMPA suelen encargarse de las actividades extraescolares, muchas veces del comedor y ahora del banco de libros; en la concertada, posiblemente ninguna lleve el servicio de comedor, aunque sí gestionan a veces las extraescolares. En cualquier caso, cada uno considera que aportan valor a los colegios porque colaboran con el claustro para mejorar el proceso educativo.

Rogelio Carballo, presidente de Ceapa, cree que «lo que distingue la escuela pública de la privada y concertada es, precisamente, la existencia de ANPA que hacen cosas, que son activas, tanto para reclamar como para trabajar». Fernando Lacaci coincide con Carballo y añade que las públicas «teñen un carácter máis xeral e as dos privados se centran en cousas útiles», además de ser en cierta medida, «promovidas e amparadas pola dirección do colexio». Desde las familias de la concertada, María José Mansilla (Concapa) asegura que sus AMPA «sí son reivindicativas, más de lo que la gente cree», pero que no les gusta colgar en la web sus acciones.  

Un estudio fija cuatro tipos de AMPA

La FAD, junto con la Unesco y el BBVA, realizó una encuesta entre AMPA de toda España y estableció algunas conclusiones. La más curiosa es que hay cuatro tipo de asociaciones: pública, funcional y directiva; laica, inclusiva y participativa; concertada, funcional y religiosa; y exclusiva, religiosa y de pago. Curiosamente, la concertada y la pública tienen valores prácticamente iguales (incluso en la reivindicación de mejoras en el centro), que solo se rompen en la cuestión de la Religión o asuntos puntuales como los idiomas extranjeros.

Sí hay más diferencias entre estos dos grupos en aspectos técnicos. Por ejemplo, el 80 % de las AMPA de los concertados religiosos asumen que no participan en la elección de la dirección, 15 puntos por encima de la escuela pública; más o menos la misma distancia ante la pregunta de si las familias participan en la resolución de conflictos. En cambio, mientras los padres de la escuela pública participan en el intercambio de los libros de texto (casi el 50 %), en la concertada este porcentaje baja al 32. Y también hay más vinculación con otras AMPA en la escuela pública.

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