Todos somos filósofos

Cinco profesionales consultados por La Voz afirman que cualquier problema actual necesita un enfoque filosófico


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La velocidad social, el hecho de que esté prohibida la parada porque es el demonio, convierte el pensamiento en una especie en vías de extinción. Las palabras son del filósofo compostelano Ignacio Castro Rey, pero la reflexión es común: al profesor de filosofía, a la política, a la recién graduada, al director de departamento. En este siglo, todo cambia, todo es apresurado, líquido, volátil. Y el pensamiento requiere de reflexión. De reposo. Y sobre todo, de filósofos. De filosofía.

Ha ocurrido algo que pocas veces ocurre en el Congreso: el sentido común ha unificado el sentido del voto. Y por unanimidad se ha aprobado una propuesta para recuperar la Filosofía obligatoria entre cuarto de ESO y segundo de bachiller. Y entonces, los interrogantes. ¿Sabemos lo que es la filosofía? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su ecosistema? ¿A qué se aplica? «É un saber fundamental para as persoas», dice Claudia Vázquez, que acaba de graduarse. La filosofía es eso. Hacer preguntas. Y buscar respuestas. «É que somos todos filósofos, non é unha categoría dun que sae nun libro». Carme Adán, licenciada en Filosofía, profesora, exdiputada y una de las impulsoras de la iniciativa Filosofía Sí, no conoce a nadie que no se haga preguntas fundamentales. «O que nos falta ás veces é o tempo, a paciencia». El tiempo del pensamiento no es el de la tecnología.

«Como podemos pensar unha sociedade na que desapareza a capacidade crítica?», se pregunta Adán. Así que la filosofía es muy importante: enseña a pensar. A cuestionar. Muestra los andamios de la construcción de cultura occidental y es el pilar para el crecimiento individual. «Su contribución a una formación educativa completa en esas etapas es central». Lo explica José L. Falguera, director del departamento de Filosofía y Antropología de la Universidade de Santiago: «Las materias de filosofía contribuyen decisivamente a la reflexión crítica en relación con los problemas que nos preocupan como ciudadanos». Hablar de las implicaciones de la inteligencia artificial o de la regulación o no de los vientres de alquiler no es más que filosofía. Y es la filosofía el fundamento en los debates sobre la eutanasia, sobre las implicaciones éticas de los avances médicos, sobre la violencia machista y la igualdad.

Y no solo eso. Recuperar la filosofía en las aulas es especialmente importante «en la adquisición de competencias para la correcta argumentación y el análisis conceptual, así como para fomentar la tolerancia y evitar posiciones dogmáticas».

La sociedad demanda más filosofía. Lo constata Falguera, que ve como se buscan cada vez más las aportaciones de especialistas en filosofía para contribuir a la toma de consideración de problemas de muy diferente índole. La filosofía «ayuda a desbrozar esos problemas y ofrecer una opinión reflexiva».

En las clases de Rafael Varela, profesor en el IES Antonio Fraguas, generaciones de compostelanos han entendido a Nietzsche y aprendido a amar a Kant. «Parece una buena noticia», dice sobre el debate en el Congreso. Aunque sobre la alegría inicial pesa la losa de las anteriores reformas educativas que ha vivido, en las que se han dado muchas veces «palos de ciego». Y solo se avanza en contenidos: «Estoy preocupado no tanto por las asignaturas, que también, como por los currículos, por lo que se le exige al alumnado. No sé si nos estaremos situando bien de cara al futuro, no lo sé».

¿Son los programas una mera sucesión de autores? «Me da la sensación de que tenemos una enseñanza que se parece mucho mucho a cuando yo empecé a dar clase, hace 35 años». Ignacio Castro comparte esa reflexión. «La filosofía académica es horrible, es aburridísima», aunque la Filosofía de primero de bachillerato siempre le ha parecido «mucho más interesante, porque el programa es más flexible». «Me parece más gozosa y más filosófica», afirma.

Tampoco puede quedar circunscrita a las humanidades, como ha venido ocurriendo. «É un erro categórico dos últimos anos», afirma Carme Adán. «La filosofía ha hecho páginas gloriosas sobre la tecnología», tercia Castro Rey. Páginas muy útiles para los ingenieros. Falguera pone sobre la mesa que el mercado laboral demanda cada vez más filósofos para que formen parte de equipos con técnicos y especialistas en otros campos, ya que «aportan una visión más de conjunto de los problemas» y una capacidad analítica. La filosofía es necesaria para las comisiones de ética empresarial, para la responsabilidad social de las empresas, para las cuestiones bioéticas. «A través del conocimiento de las propuestas filosóficas aprendieron a analizar, a argumentar, a buscar soluciones creativas». 

La reforma irá en unos meses al Consejo de Ministros

Sí, Historia de la Filosofía volverá a ser obligatoria en segundo de bachillerato. Lo ha confirmado la ministra de Educación, Isabel Celaá, tras la petición de todos los grupos parlamentarios que se ha aprobado en el Congreso. El cambio se introducirá en la reforma de la actual ley educativa -la contestada Lomce-, en la que está trabajando el Gobierno. Una vez completada la redacción, el proyecto comenzará su tramitación. «En los próximos meses», el proyecto será remitido al Consejo de Ministros para su aprobación, tras lo que se iniciarán los trámites parlamentarios.

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