«Cualquier cambio que se haga en la escuela debe adaptarse al tiempo de que dispone el docente»

La fundadora y directora de Escuela Nueva ha revolucionado la educación primaria rural en Colombia, que en conjunto es mejor que la urbana


redacción / la voz

Hace 43 años, una jovencísima Vicky Colbert -ahijada de un ministro de Educación de Colombia e hija de una profesora que fundó escuelas de formación de maestros-, se encontró de bruces con la realidad educativa de un país que tiene 35.000 colegios rurales. Licenciada por Stanford, quiso aplicar sus conocimientos y decidió que la forma de enseñar tradicional no servía de nada: «Fruto de la necesidad -recuerda- tuvimos que reinventarlo todo. Y nos adelantamos a nuestro tiempo. En esa época nadie hablaba de habilidades para el siglo XXI». Nació así Escuela Nueva, que diez años después se convertiría en un fundación y que a ella le ha llevado a ganar, entre otros, el Clinton Global Initiative 2007, el premio WISE de la Qatar Foundation en el 2013, y el Yidan del 2017, los más notables reconocimientos en el mundo de la educación. Ayer estuvo en Galicia, tierra de sus antepasados Sarmiento, para cerrar por todo lo alto la serie de charlas Expertos en Sede, de la Fundación María José Jove.

-El método de Escuela Nueva se ha implantado en más de treinta países. ¿Qué diferencia aporta con respecto a lo tradicional?

-En pedagogía no hay muchas cosas nuevas desde principio del siglo XX. Nosotros aplicamos una metodología centrada en el aprendizaje del alumno, en atender su diversidad y fomentar el trabajo colaborativo. Lo nuevo es que ponerlo en práctica es fácil y se puede hacer a escala: Vietnam tomó la decisión política de aplicarlo en todas sus escuelas primarias, y estamos en dos instituciones de Londres, que tienen mucha población migrante.

-¿En qué consiste?

-Si tú vas a una clase de Escuela Nueva verás a unos niños trabajando solos, a otros en parejas y a otros en grupo; el profesor no está sentado a su mesa, sino que va pasando por entre los grupos, ayudando a los niños, conociéndoles para saber cuál es su ritmo, porque cada uno aprende a un ritmo diferente.

Es importante que los niños vean los ojos de sus compañeros y no su nuca

-Un cambio metodológico así supone formar a los profesores. ¿Cómo se hace?

-Le damos una formación básica de unos pocos días, menos de una semana, pero lo interesante es que es vivencial, aprenden como aprenderán después sus alumnos. En clase usarán la Guía de Aprendizaje de Escuela Nueva, que es una mezcla de teoría, actividades prácticas que hacen pensar al niño y guía docente; los niños trabajan y siempre tienen que aplicar en su entorno social o familiar lo aprendido. Todo esto fomenta las habilidades de pensamiento superior. La guía permite que cada niño tenga un proceso propio, que trabaje de forma colaborativa y dialogante con otros niños y que el docente tenga un nuevo rol, más importante, más exigente.

-Y el resultado es bueno.

-Muy bueno. Hay que tener en cuenta que al profesor nunca le dejamos solo. Eso es muy importante: creamos comunidades de aprendizaje o círculos de aprendizaje docente, donde un día o medio día al mes los profesores comparten con otros lo que están haciendo [muchos maestros trabajan de forma solitaria en pequeñas escuelas apartadas con niños de diferentes edades].

-Este apoyo será fundamental.

-Sí, y ha sido fundamental para que Escuela Nueva haya aguantado tantos años, porque los propios maestros son los mayores defensores de este sistema. Además, entendemos que cualquier cambio que se haga en la escuela debe adaptarse al tiempo de que dispone el docente, todo lo que nosotros proponemos es posible de aplicar en clase desde el primer día.

-Con Internet la comunicación entre docentes será total.

-No hay conectividad en las escuelas rurales de Colombia. Y tampoco creemos que la tecnología sea la panacea, es un recurso. Lo importante es cambiar el método de aprendizaje, que los niños vean los ojos de sus compañeros y no su nuca.

-De esta manera la educación rural en Colombia ha mejorado mucho.

-Según los informes que tenemos así es. Por ahora se trata de la educación primaria, que en Colombia son cinco años. Y al terminar los niños dominan las competencias básicas en lengua y matemáticas, con mejores resultados que en zonas urbanas, porque el tiempo de aprendizaje es efectivo.

-¿Cuáles son los retos de Escuela Nueva?

-Primero tuvimos que diseñar la metodología, probarla de forma piloto, llevarla a gran escala y después sostenerla. ¡Ha sido un camino muy largo hasta aquí! Con cambios visibles en cada década. Estamos implantando este sistema hasta el noveno grado [3.º de ESO] y ahora queremos abordar la secundaria. Tenemos tres retos: ampliar el método a la secundaria; establecernos en zonas urbanas, y ya se ha hecho en Manizales, una zona cafetera, con muy buenos resultados; y centrarnos en la atención a los niños migrantes, porque cada día entran miles desde Venezuela.

Estamos centrando nuestra atención en los niños migrantes: cada día entran miles desde Venezuela

-Habla de las habilidades del siglo XXI que ofrece Escuela Nueva antes incluso de saber que podían existir. ¿Cuáles son?

-Aprender a aprender, porque todavía su vida lo van a hacer; aprender a colaborar con personas diferentes y aceptar e integrar a la población migrante. Todo esto exige una educación en democracia y para la paz. Y en Escuela Nueva se aprende dialogando y aceptando al otro y sus aportaciones.

-Hay muchos profesores que discuten los premios a la educación. Usted que ha recibido dos de los más importantes [el Yidan supone 4 millones de euros], ¿qué puede decir a favor de estos galardones?

-Creo que los premios sí tienen una utilidad muy grande. Es el reconocimiento al trabajo bien hecho. Escuela Nueva lleva trabajando cuarenta años y ha llegado a siete millones de niños, ¡Cómo no va a ser importante el reconocimiento! Hay mucho trabajo silencioso en educación y estos premios proyectan lo que se está haciendo. Si no los hubiese ganado, por ejemplo, la Fundación María José Jove no sabría quién era yo y no hubiese podido venir a Galicia, y creo que es importante que hagamos una reflexión como sociedad. Además, llevan la educación a la agenda política. No se puede cambiar la educación sin contar con los políticos, el sector privado [hace referencia al patrocinio de muchas escuelas por parte de empresas en distintas partes del mundo] y la sociedad civil.

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