Mucho por hacer un año después de la tragedia en Portugal

Los incendios en el país vecino dejaron 49 fallecidos, decenas de heridos, más de 60.000 hectáreas quemadas y cientos de desalojados


lisboa / corresponsal

Arrasaron el centro de Portugal, dejando, por las altas temperaturas, el fuerte viento, la falta de medios y la descoordinación, una estela de destrucción, tristeza y muerte, en varios distritos. A los 49 fallecidos, algunos de ellos tras meses hospitalizados, hay que unir decenas de heridos, más de 60.000 hectáreas quemadas, 10.000 de ellas en el centenario pinar de Leiría, un espacio natural protegido único, que tardará décadas en recuperarse, y cientos de desalojados, en su mayoría ancianos, que perdieron sus casas y todo lo que tenían. Los afectados poco a poco van recuperando la normalidad, aunque algunos esperan todavía por la reconstrucción de su casas y las ayudas prometidas, que tardan más de lo previsto.

Días después de la tragedia del 15 de octubre, que sucedió cuatro meses después de la Pedrogão Grande, donde también fallecieron arrasadas el fuego 64 personas, la ministra de Administración Interna, Constança Urbano de Sousa, y el Presidente de la Autoridad Nacional de Protección Civil , Joaquim Leitão, se vieron obligados a dimitir y el primer ministro, el socialista Antonio Costa, a aceptar sus renuncias, tras dos tragedias tan seguidas y las duras palabras del presidente luso, el conservador Rebelo de Sousa, quien puso contra las cuerdas a Costa y a su Ejecutivo si no asumían las responsabilidades políticas, se realizaban reformas urgentes en el combate contra el fuego y se llevaban hasta el final las investigaciones pertinentes. Doce meses después las investigaciones continúan y algunas cosas han cambiado en el combate contra el fuego en Portugal, aunque mucho más se tiene que mejorar.

El actual ministro de Administración Interna, Eduardo Cabrita, ha reformulado Protección Civil, quien tiene bajo su tutela el combate contra el fuego en Portugal, aunque de la extinción directa en el terreno se siguen ocupando en la mayor parte de las ocasiones los bomberos voluntarios, de las agrupaciones locales, que están a su vez al mando de la Autoridad Nacional de Protección Civil. Los incendios de hace un año han obligado a las autoridades lusas a ampliar el plazo de las operaciones de combate más allá del 15 de octubre, ya que una de las causas apuntadas por los investigadores para justificar el gran número de víctimas mortales que se produjeron fue que el dispositivo estuviera desactivado.

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