Michael, de huracán en Florida a borrasca en Galicia

Después del paso del ciclón Leslie, la comunidad gallega recibirá el lunes la visita de los restos del huracán que afectó a la costa este de Estados Unidos


redacción / la voz

La semana que termina pasará a la historia de la meteorología. Empezó con una gota fría capaz de descargar ingentes cantidades de agua en Mallorca. En cuestión de horas la inestabilidad se trasladó del Mediterráneo al Atlántico. La primera borrasca de la temporada, Callum, entraría dentro de la categoría de bombogénesis, como llaman los británicos y americanos a las borrascas cuya presión cae al menos 25 milibares en 24 horas. La de Callum descendió 55 en un día.

Sin olvidar a Leslie, el ciclón que ha desconcertado a los meteorólogos por su incertidumbre hasta el último momento. Ningún modelo ha sido capaz de prever la evolución hasta horas antes de su impacto. Portugal activó ayer la alerta roja ante la entrada del ciclón, dado que se esperaba que atravesase esta noche la Península y se dejase notar también por Extremadura y Castilla y León durante la pasada noche. Esta madrugada Galicia recibirá la visita del otro ciclón protagonista en los últimos días: Michael, el huracán más potente que ha afectado a Florida en un siglo. Eso sí, lo hará como borrasca y no con las características propias de un sistema tropical. El viaje que ha hecho Michel durante los últimos días comenzó al noroeste de África, cerca de las islas de Cabo Verde, donde nació. En esa zona se concentran agua cálidas, por encima de los 27 grados. La inestabilidad y la evaporación del océano son los ingredientes necesarios para cocinar una tormenta tropical. A continuación los vientos alisios del este se encargan de desplazar a la criatura atmosférica por el Atlántico tropical hasta el Caribe y los Estados Unidos.

Cuando un huracán toca tierra en Norteamérica pueden ocurrir dos cosas. Una, que vaya deshaciéndose al perder el contacto con el océano; y dos, que ascienda hacia el norte y sea absorbido por los vientos del oeste que soplan en las latitudes medias. Esto último es lo que ocurrió con Michael. El huracán de categoría 4 entró por Florida y salió por Washington. Tras abandonar la capital de Estados Unidos puso rumbo hacia Galicia. Por el camino se encontró con aguas más gélidas y aire frío en las capas altas de la atmósfera. Estas condiciones dieron paso a un la extratropicalización. Es decir, el huracán Michael se convirtió en la borrasca Michael. Mañana se va a situar al noroeste de la comunidad con una presión mínima central de unos 988 milibares y con el típico frente asociado. No se espera un impacto demasiado fuerte. Las precipitaciones serán más intensas en las provincias atlánticas y el viento soplará moderado en la costa. Las olas podrían superar los cuatro metros de altura

Después de Michael, la siguiente borrasca llegará el martes. El resto de la semana las bajas presiones rondarán por el Atlántico, pero el anticiclón de las Azores frenará a muchas de ellas. En la práctica, la presencia de altas y bajas presiones se traducirá en un tiempo cambiante, con nubes, claros, chaparrones y temperaturas máximas suaves, pero mínimas bajas.

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