«Vexo lume e dáme a tristura negra»

La viuda del muerto en el fuego de hace un año en Carballeda de Avia recuerda aquella noche, cuya huella los comuneros de Vigo intentan borrar de sus montes

«O 15 de outubro será imposible de esquecer en Carballeda de Avia» Los vecinos de la localidad ourensana han empezado a recuperar sus vidas, aunque la huella de las llamas sigue muy presente.
j. r.
ourense, vigo / la voz

La noche del 15 de octubre del pasado año permanecerá en la memoria de los vecinos del sur de Galicia. Como en la familia del fallecido en Carballeda de Avia, Marcelino Martínez, que murió intentando apagar el fuego de una caseta donde tenía varios animales, a pocos metros de su vivienda. Su viuda, Leonor Domínguez, sentada en la balconada de su casa, recordaba ayer aquella madrugada como si hubiera sido pocas horas antes. «Non a borrarei xamais. El non andaba moi ben, pero era forte. Xa din os meus fillos: morreu como viviu, loitando», afirma.

«Había moito vento, faltou a auga e a luz. Estabamos vendo a televisión e díxenlle: “Mira, Marcelo, que anda o lume por aquí preto”. El dixo: “Non, anda por alá, por Melón”», relata. Ningún vecino creía que el viento y el estado del monte engulliría la parroquia en pocos minutos. «Ao pouco díxenlle: “Marcelo, sae que ardemos todos”. Colleu o bastón e tentamos apagar coa mangueira, pero con aquel fume era imposible. De repente parou o aire», relata. En ese momento, explica Leonor, cogió la manguera y se la dio a su marido: «El estivo por aquí, por alá. De repente había moitas cinzas no aire e case non se podía respirar. Chamei por el: “Marcelo, Marcelo...!”. E xa non escoitei a súa voz...».

Leonor intenta recuperar su vida, aunque le está resultando muy difícil. «A vida retómase malamente. Non tiña ganas de comer, non quería saír da miña casa, só choraba... Agora, aos poucos e grazas aos meus fillos e á miña veciña, imos tirando. Recordo que minutos antes o pai falara coa filla por teléfono e pouco despois tiven que chamala eu para darlle a noticia... É moi difícil explicar esa sensación».

Ahora vive con intensidad y dolor cada incendio forestal que se produce: «Agora vexo o de Mondariz... e teño que apagar a televisión. Vexo lume e dáme a tristura negra», dice. Precisamente, ayer Medio Rural estimó el coste de la extinción del incendio de Mondariz en 100.000 euros, un fuego que movilizó a 363 personas. El nuevo conselleiro del ramo, José González, reconoció que es necesario intensificar la investigación para poner a disposición judicial al responsable o responsables del fuego. Sobre ese asunto, Leonor Domínguez califica el hecho de crimen, y añade: «Non sei, supoño que lles pagan unha miseria e prenden e non lles importa nada». Lamenta que «non collen o demo desa xente e non a castigan como é debido».

Falta de apoyo oficial

A la cicatriz emocional que para Leonor y otras tantas víctimas supone recordar aquella noche, se suma lo poco que para algunos ha cambiado la situación. Guillermo Rodríguez, responsable de los montes comunes de Zamáns (Vigo), explica que «la capacidad de respuesta de bomberos o policía, del Concello o la Xunta fue y es nefasta. Van todos al mismo sitio. No hay un plan para cuando ocurre algo de esta magnitud». Otros, como Antonio Ocampo, responsable comunal de la vecina parroquia de Coruxo, se queja de la respuesta oficial: «A solución que nos deron foi 1.000 euros. Só en maquinaria perdemos 300.000 euros e non nos deron absolutamente nada».

Los comuneros de Vigo reconocen que sus montes necesitan nuevos planes de ordenación
Los comuneros de Vigo reconocen que sus montes necesitan nuevos planes de ordenación

La situación de otra de las parroquias viguesas, Valadares, no es mejor; su presidente, Gregorio Álvarez, recalca: «Das 48 hectáreas de frondosas que arderon solicitamos 26 que eran irrecuperables e déronnos 16, polo que recibimos unha subvención de 16.000 euros, dos cales xa nos deron 8.000 euros e ao terminar de limpar supoñemos que nos darán o resto. Ademais, pasounos igual que a Coruxo: solicitamos o novo plan de ordenación do monte e denegáronnolo tamén».

La directiva de la Mancomunidad de Montes de Vigo reconoce la necesidad de hacer un nuevo plan de ordenación en cada entidad. «Non serven os de antes, temos que facelos todos novos e iso pode custar unha media de 12.000 euros», calcula el presidente de la entidad, Uxío González, quien reflexiona: «É certo que houbo moitísimo voluntariado, pero a memoria logo se perde e o monte segue sempre esperando que alguén lle preste atención».

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