«El avión aguantó como un jabato»

El periodista Eugenio Giráldez, su esposa Lourdes y otros 110 pasajeros sobrevivieron tras estrellarse su DC-9 en el aeropuerto de Vigo. Lo celebraron con una mariscada


vigo / la voz

Hace casi 25 años, el DC-9 Ponce de León de la aerolínea Aviaco se empotró contra el suelo al tomar tierra, por error, unos metros antes de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Peinador. Fue el 21 de marzo de 1994 a las 8.15 horas. A bordo iban 110 pasajeros que madrugaron para volar de Madrid a Vigo. La densa niebla matinal confundió al piloto al aproximarse (entonces la terminal carecía del sistema ILS) y este sacó antes de tiempo el tren de aterrizaje y tocó con la pista de rodadura, más alta. El impacto destrozó las ruedas centrales y la aeronave rodó con la panza del fuselaje por el pavimento haciendo un ruido metálico chirriante «que daba mucha grima», recuerda un testigo. El comandante tuvo rápidos reflejos, en una hábil maniobra echó a rodar el avión hacia una explanada de tierra y frenó la fricción.

«El piloto, apodado El Ligero, cometió un error pero luego nos salvó la vida. Supo sobreponerse, no entró en shock y sacó el avión de la pista, lo que retardó el inicio del incendio. De no ser por sus reflejos, estaríamos todos abrasados. Era el primero de la mañana e iba lleno de queroseno. El depósito se quemó luego entero», rememora el periodista radiofónico afincado en Pontevedra Eugenio Giráldez. Junto a su esposa Lourdes ocupaba la fila 9, en las alas.

A bordo iban el alpinista César Pérez de Tudela y varios socialistas que regresaban de un congreso federal del PSOE, como el exalcalde de Redondela Xaime Rei. El jurista Ventura Pérez Mariño iba a dar un curso.

Giráldez y su mujer volvían de atender al padre enfermo de él. El periodista recuerda que, tras el impacto, el matrimonio pensó: «Esto se acaba». Se cogieron de la mano y vieron pasar toda su vida por delante. «Había pánico, gritos, el chirrido del fuselaje contra la pista», explica.

Pero al avión no explotó. «Seguíamos vivos», apunta. La maniobra del piloto evitó que el aparato se incendiase. Ganaron un margen de unos minutos para que los más jóvenes, incluido Giráldez, abriesen las puertas de emergencia. Caminaron por las alas y saltaron medio metro hasta tierra. El único hospitalizado fue el secretario general de CC.OO., Antonio Gutiérrez que, tras ayudar al pasaje, resbaló con una mancha de queroseno en el ala y se lesionó una pierna. Ya alejados, minutos después, vieron arder toda la aeronave. Al salir, los presentes les cantaron Cumpleaños Feliz.

Giráldez cuenta que, con ya todos a salvo, tuvo una «reacción de raza periodística» y buscó una cabina. Telefoneó a la central de su emisora e informó del accidente al que entonces era su jefe, Iñaki Gabilondo. Entró en directo en una conexión nacional. Tras un día de mucho trasiego y entrevistas, él y su esposa, de 36 y 31 años, respectivamente, fueron a cenar a un restaurante de Pontevedra. «Lo celebramos con una mariscada», rememora. A su lado, tres comensales comentaron: «Los de ese avión volvieron a nacer». La frase los emocionó. El matrimonio brindó con vino.

No volvieron a pensar en el accidente ni a tener miedo a volar aunque, poco después, sufrieron otro susto durante unas vacaciones. Pero la estadística está a su favor. Un día Giráldez fue a jugar al golf al campo de un club colindante con el aeropuerto. Distinguió al fondo, más allá del hoyo 1, la silueta carbonizada del avión. Durante años, el DC-9 siguió allí aparcado y Giráldez lo veía al lanzar la pelota en el green. «Ese modelo aguantó como un jabato, otro se habría comido el golpe».

Giráldez reflexiona: «Tuvo que producirse ese accidente para que mejoraran sustancialmente las condiciones de seguridad del aeropuerto de Peinador. Hubo que cambiar la cabecera de la pista que estaba mal, y se mejoró la asistencia con el ILS. Con la ayuda actual al vuelo, nuestro accidente no habría ocurrido».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
20 votos
Comentarios

«El avión aguantó como un jabato»