Subastan el piso de un maltratador vigués por no pasar 7.000 euros a su exmujer

El tribunal rastreó todos los bienes embargables tras la denuncia de la víctima


vigo / la voz

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo ha sacado a subasta en vía de apremio el piso y un trastero propiedad de un maltratador porque adeuda 7.049 euros de pensión a la víctima. Estas pujas son poco frecuentes, en Vigo apenas se han dado un puñado de casos en los últimos años, según confirman fuentes jurídicas. Cuando el condenado por violencia de género no paga la pensión, la sala rastrea los salarios, acciones e inmuebles a nombre del implicado en busca de dinero en metálico para saldar la deuda. En este caso, el tribunal halló un piso tasado en 95.000 euros.

Fuentes jurídicas señalan que, en los últimos años ha habido tres o cuatro casos similares. En marzo del 2017, el tribunal hizo otra subasta de otra vivienda de un condenado por violencia de género que adeudaba 29.568 euros a su exmujer o a sus herederos. El juzgado descubrió que el maltratador tenía una finca de 282 metros cuadrados en Zamáns con chalé y un galpón anexo valorados en 134.863 euros. Era su vivienda habitual. A la puja no acudieron postores y quedó desierta.

La abogada viguesa Ana García Costas señala que por impago de pensiones es poco frecuente subastar pisos porque normalmente suelen ser viviendas que pertenecen a la sociedad de gananciales del matrimonio. Explica que el embargo llega cuando hay condena penal y el tribunal abre la vía ejecutoria para hacer cumplir la sentencia. El objetivo es resarcir la responsabilidad civil.

Costas cuenta que, en un reciente asunto, el juzgado le embargó la plaza de garaje a un exmarido y se la adjudicó a la mujer. Pero en este caso no había una sentencia de maltrato.

La misma letrada añade que en el juzgado de Violencia los procedimientos civiles son iguales a los de las salas de familia. «Se plantea la ejecución civil y se buscan bienes embargables pero solo se puede embargar el inmueble que fue ganancial tras la liquidación de la sociedad de gananciales cuando el inmueble pasa a estar adjudicado en porcentajes, cuando deja de ser proindiviso», explica. Tras el divorcio y disolver el contrato de matrimonio, se hace inventario, se liquida la sociedad y se adjudican los bienes a cada excónyuge.

La razón de que sea el juzgado de malos tratos el encargado de hacer la subasta se debe a que si una mujer denuncia, la jueza asume todo el proceso, que sigue vivo muchos años, que incluye enviar a prisión al implicado, dictar la orden de alejamiento, celebrar el juicio de divorcio, decidir la guarda y custodia de los hijos y establecer la cuantía de la pensión de alimentos de la víctima o aprobar los cambios de condiciones que piden los excónyuges. Si el maltratador no paga a la exmujer e hijos, la sala le embarga.

Los casos más complejos son cuando la mitad del piso a embargar pertenece al exmarido y la otra a la víctima. En general, el juzgado saca a oferta pública la parte que es propiedad de él.

El anuncio de la subasta se publicó en el BOE el sábado por orden judicial del día 3. El tribunal saca dos lotes a oferta. El primero es un séptimo piso de 87 metros cuadrados situado en un edificio del barrio de A Doblada. Es la vivienda habitual del implicado y tiene una carga hipotecaria.

El valor de la puja asciende a 48.407 euros. El inmueble está tasado en 95.586 euros. Los postores deben abonar un mínimo de 24.203 euros y depositar 2.420.

El segundo lote que se oferta es un trastero de 9 metros cuadrados situado en el mismo barrio. Está tasado en 1.400 euros. La puja mínima es de 700.

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