La detección de las altas capacidades

En Galicia hay alrededor de un 8 % de alumnos con talento todavía no identificado

Taller para niños con altas capacidades en Santiago
Taller para niños con altas capacidades en Santiago

redacción / la voz

El nombramiento de Carmen Pomar Tojo como conselleira de Educación ha llevado las altas capacidades a los titulares, ya que ella es una referencia en este campo. Pero realmente poco se sabe de cómo se detectan y tratan los alumnos que sobresalen del resto. Esta es una pequeña guía de la situación en Galicia:

Qué son

Un nombre con motivo. No son superinteligentes, ni superdotados, ni genios. El término altas capacidades (AC) se ha elegido con cuidado porque indica un potencial por desarrollar. Son, por tanto, personas que tienen una capacidad de aprendizaje muy superior y una forma de aprender radicalmente distinta, que los diferencia del resto de la gente de su edad.

Tres grandes tipos

Precocidad intelectual. Son niños que alcanzan hitos evolutivos o de desarrollo mucho antes que el resto. Exigen un seguimiento futuro para saber si esta capacidad de aprendizaje se mantiene o se limitó en el tiempo y para cosas concretas.

Superdotación. Son personas con un perfil cognitivo homogéneo y muy creativas. Se les da bien todo, y no destacan especialmente en nada más que el resto, pero sobre todo tienen una manera diferente de ver las cosas, más divergente. No suelen tener ningún problema asociado. Son lo que todos conocemos como superdotados.

Talento. Destacan en un área concreta y puede (no es necesario) que sean creativos. A veces son muy buenos en una o dos cosas y realmente poco hábiles en otras. En este grupo se pueden detectar algunos trastornos, como déficit de atención (TDA), hiperactividad (TDH) o trastorno del espectro autista (TEA). Pueden tener más de un talento combinado (matemático, lingüístico, visioespacial, memorístico, artístico-creativo, académico...). Es un grupo irregular y heterogéneo que pasa inadvertido muchas veces.

Cuántos hay

Estimaciones. Se calcula que entre el 8 y el 10 % de las personas tienen altas capacidades de alguno de los tres tipos.

En Galicia. La falta de detección reduce la tasa de menores con estas características al 1,5 %, totalmente irreal. En los centros en los que se aplica un método de enriquecimiento (fomentan los talentos) se llega sin problema al 10 % del alumnado, y es igual en chicas y chicos.

Por sexos. Habitualmente, de cada cinco valoraciones de altas capacidades cuatro son hombres y una mujer. ¿Hay una explicación biológica? En absoluto. Igual que el TEA sí tiene mayor incidencia en los chicos, las AC se dan por igual en ambos sexos, pero en general «ellos son más inquietos, más inconformistas, más demandantes de atención, y gestionan peor sus emociones». Lo dice Míriam Fernández, del grupo de investigación de la USC que lideraba hasta ahora Carmen Pomar. Fernández explica que las niñas, en cambio, «se camuflan más, se adaptan mejor y aprenden a destacar menos». Además, cuando una niña es precoz, en su entorno solo se la considera más madura.

Proceso de valoración

Detección. La familia, el colegio o el pediatra son quienes descubren que el menor podría presentar AC.

Evaluación extraescolar. Hay gabinetes preparados para la evaluación de cada caso, y de entre todos destaca el grupo de investigación de la USC, que este año se ha formado como empresa, una spin off de la universidad. Se llama Latento y en ella dos personas estudian cada caso: hay sesiones en tres o cuatro días, en paralelo con el menor y con la familia, y se valora al niño desde el punto de vista social, comportamental, motivacional, académico, emocional. Sus valoraciones llevan el sello de la USC.

Evaluación escolar. Para tomar decisiones de gran calado en su vida escolar, el menor tiene que ser evaluado por el servicio de orientación específica de la consellería. Como solo hay una persona por provincia encargada de este programa, el proceso suele ser lento y de ahí que muchas familias recurran a gabinetes privados para poner nombre a lo que le pasa al menor.

Atención

Subir de curso. Es la medida más reconocible, pero como cada caso es diferente del resto, no se puede considerar la mejor opción teórica. De hecho, subir de curso exige un acompañamiento del menor desde el último trimestre del año anterior y valorar si el cambio emocional será positivo.

SEM en el colegio. Es un ejemplo de medida que no exige valoración de la Xunta y que, si el centro escolar así lo ve, se puede aplicar en cualquier momento. Ideado por Joseph S. Renzulli y Sally M. Reis (Universidad de Connecticut, UConn), SEM son las siglas en inglés de modelo de enriquecimiento escolar (schoolwide enrichment model). Se basa en tres pilares: talento, creatividad y trabajo.

SEM extraescolar. En el servicio de la USC (ahora Latento) se ofrece a los niños la filosofía del enriquecimiento a través de talleres quincenales en Santiago (Ronsel do Campus) y semanalmente en el programa QVO del Ayuntamiento de A Coruña.

«Queremos que formen parte del sistema»

¿Y qué dicen las familias? «Hay muchos mitos en torno a las altas capacidades y, aunque te das cuenta de que no es una desgracia, tampoco es una bicoca». Lo dice Marisa Dequit, directiva de la asociación gallega que aglutina al colectivo, ASAC. Ella sabe que el proceso es muy parecido en todos los casos: «Cuando te dan la valoración comprendes algunos procesos, como cuando tu hijo te dice que no pertenece a ningún grupo o ves que no hace las cosas que debe». Tras el alivio de que lo que le ocurre al niño tiene nombre, llega la siguiente angustia: «No estar a la altura. Te preguntas cómo te vas a manejar, porque no estás preparada para eso. Y tal vez no tengas recursos. Hay una creencia de que las altas capacidades son una cosa de la élite y no tiene nada que ver, aunque si tienes una situación desahogada todo es más fácil». La otra preocupación es que «sea feliz, emocionalmente equilibrado, porque es la parte más importante de la vida», y que tenga una niñez durante la cual disfrute.

Aquí entra el colegio, y más mitos: «La solución no es adelantar al niño de curso ni otra aceleración, que hay 18 tipos diferentes en España [en una materia, por ejemplo], pero tampoco ignorarlo. Si le preguntas a una familia con un niño con AC si escuchó eso de “yo no lo veo”, seguro que casi todos te dicen que sí».

Así que ni incredulidad del profesor ni prisa por terminar. La propuesta de ASAC es sencilla: inclusión. Explica Dequit que, «como padres, queremos que se sepa que las altas capacidades existen y que forman parte del sistema». Alude a su programa de cabecera, SEM, que «es una oportunidad para todo el alumnado de una clase. Con este método no solo mejoran los niños con altas capacidades, sino que todos los alumnos desarrollan al máximo su potencial, y eso es muy útil para la sociedad».

En cuanto a qué le diría a una familia que ve en su hijo algún rasgo de AC, Dequit anima a la valoración, pero también a la intervención (actuar con él) y al seguimiento, que saber el diagnóstico suponga algún cambio para la vida de esa familia.

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