Prudencia, tranquilidad y trenes Avril

Durante su visita a Galicia, el ministro de Fomento hizo gala de esa prudencia, que compaginó con dosis de tranquilizante al asegurar que asumía el plazo de finales del 2019 para terminar las obras entre Pedralba y Ourense


redacción / la voz

La prudencia para no generar falsas expectativas es necesaria, especialmente en un territorio maltratado por los plazos propagandísticos, irreales o formulados para salir del paso en la antesala de las citas electorales. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, hizo gala de esa prudencia, que compaginó con dosis de tranquilizante al asegurar que asumía el plazo de finales del 2019 para terminar las obras entre Pedralba (Zamora) y Ourense e iniciar las pruebas previas a la puesta en servicio. La fecha técnica que había pactado el presidente Feijoo con el Gobierno de Rajoy tras la paralización de unos diecisiete contratos durante más de un año. Este hecho le asegura cierto apaciguamiento político con la Xunta, que renuncia por pragmatismo a hacer crítica con el AVE por interés de país, al menos hasta que las constataciones empíricas sobre las obras lleven a cambiar la estrategia.

Ábalos está demostrando una capacidad de gestión política muy necesaria para un ministerio como el que dirige, muy propenso a sufrir incendios territoriales. Y está claro que no interesa abrir un frente de confrontación con un peso pesado del PP como Feijoo. Además, el PSOE no asume el proyecto del AVE como algo heredado, sino como propio, pues ya hubo ministros socialistas muy comprometidos con la modernización ferroviaria de Galicia, como José Blanco. Ni siquiera los posibles peajes que habrá que pagar en Cataluña parece que puedan afectar a un proyecto que está en su fase final.

La prudencia la utilizó el ministro cuando le interpelaron sobre la fecha de entrada en servicio de la línea, la que de verdad interesa a la gente, pues será cuando puedan comprar un billete para viajar en algo más de tres horas a Madrid desde las ciudades atlánticas. Sabe que la certificación definitiva de la línea ya no depende de Fomento, sino de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, mucho más exigente a la hora de autorizar una línea, especialmente tras el accidente de Angrois. Y también dio a entender que en el entorno del 2020 Renfe tendrá algún problema en lo que respecta a la disponibilidad de material rodante. En cualquier caso, los viajes comerciales se iniciarán ese año. No habrá que esperar al 2021.

La otra buena noticia es que se planea explotar el nuevo acceso ferroviario a Galicia con los trenes de última generación Avril, con toda seguridad los de eje variable, para poder operar en toda la red interior gallega sin tener que modificar el ancho del eje atlántico, una operación compleja y engorrosa en este momento. Aunque más adelante se apueste por el ancho estándar.

Los trenes Avril, demandados por la conselleira Ethel Vázquez, son capaces de desarrollar una velocidad máxima de 330 por hora con una gran eficiencia energética. Y serán trenes de gran capacidad, pues aprovechan al máximo el espacio para poder transportar a más de 500 personas en un solo viaje.

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