Luces y sombras de la escuela concertada en Galicia

Sara Carreira Piñeiro
sara carreira REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

monica ferreiros

Un repaso a los mitos y los datos de la educación del 27 % del alumnado de la comunidad

01 oct 2018 . Actualizado a las 08:17 h.

La escuela concertada genera opiniones encontradas, algunas fruto de los mitos y otras con base real. Este es un repaso a los aspectos más discutidos: 

Los cobros a familias

Quién controla lo que pagan las familias. La Consellería de Educación niega hacer la vista gorda con el cobro irregular a las familias en la concertada. Explican que la normativa contempla tres tipos de cobros en estos colegios: por las actividades complementarias, por las actividades extraordinarias y por los servicios complementarios. Estos últimos son el comedor o el transporte, y las actividades extraordinarias (o extraescolares) son las que se desarrollan fuera del horario escolar; las cuotas deben ser aprobadas por el consejo escolar y comunicadas a la Xunta. Las actividades complementarias, aquellas que se realizan en horario escolar, deben en cambio ser aprobadas por el consejo escolar y por Educación. «A xestión realízase nas xefaturas territoriais, supervisando o programa destes centros e comprobando que se adecúen á normativa», dice la Xunta. Y recalca: si una familia cree que el centro cobra por un servicio no recibido o con el que no está de acuerdo, debe denunciarlo a Inspección. 

La cuota extra. Es relativamente habitual que en el recibo de los colegios aparezca el epígrafe «actividades complementarias» con una cantidad variable (de 5 a 100 euros). Los centros que reconocen este pago destacan que es absolutamente voluntario, que la familia lo tiene que autorizar previamente y que si se hace a una fundación, desgrava en el IRPF. Lo que se niega rotundamente es que se pase al cobro una cantidad no justificada o irregular, y Escolas Católicas (que agrupa a más de cien colegios religiosos) aconseja a quien así lo vea que reclame al centro y, si no le atienden, lo denuncie a Inspección. 

¿Elitistas?

Seleccionar alumnado. Los centros concertados insisten en que no hay selección del alumnado, aunque asumen que pagar comedor o transporte, en caso de ser necesario, es una barrera de facto. Recalcan que casi todos tienen ayudas para las familias que las necesiten, y recuerdan que muchos colegios de los centros urbanos no sucumbieron a la tentación de vender durante el bum de la construcción, a pesar de los millones ofrecidos y las instalaciones que podían construir en el extrarradio, para evitar gastos como transporte y comedor, y para seguir cerca de las zonas menos favorecidas.

Animar a los «malos» estudiantes a irse. Los datos del Ministerio de Educación (estadística 2015/16) indican que en la escuela pública se pierde el 20 % del alumnado entre 1.º y 4.º de ESO en Galicia frente al 16 % en la concertada; en primero de bachillerato aprueban todo el curso el 49 % del alumnado en la pública y el 74 % de la privada. Además, las notas en la selectividad comparada con las medias en bachillerato no demuestran diferencias según la titularidad del centro. 

La cuestión religiosa

Religión sí o sí. Por ley, la escuela no puede obligar al alumno a coger Religión, sin embargo en muchos centros religiosos (no todos los concertados lo son) no hay opción b, una realidad que los colegios niegan. 

No sin la DECA. En los centros religiosos se está haciendo cada vez más habitual que se exija la DECA (declaración eclesiástica de competencia académica) al aspirante a profesor de infantil y primaria. Es un diploma de la Conferencia Episcopal Española tras un curso de cuatro asignaturas que cuesta entre 700 y 1.800 euros. Tradicionalmente, a los profesores no se les exigía actividad pastoral, pero ahora es cada vez más común. 

Financiación pública escasa y sin becas para comedor y transporte

Claramente insuficiente y sin becas para el transporte o comedor, la financiación pública puede ser una de las causas de que los centros concertados se vean en la obligación de pedir cuotas.